sábado, 14 de abril de 2012

Turismo de alturas: Cumbres, Conferencias y Asambleas

Hace pocos días, Andrés Oppenheimer con su columna “¡Vivan las cumbres virtuales!” en El Nuevo Herald abrió un debate importante: ¿Se justifica el continuo encuentro personal —físico— entre los líderes latinoamericanos? Y, tras esta pregunta, otra: ¿Son eficientes las Cumbres presidenciales latinoamericanas?
Este artículo tratará de dar respuesta a la primera y deja la siguiente al debate.

Cumbres, Conferencias y Asambleas… de Jefes de Estado y Gobierno

Latinoamérica —a veces extendida a otras regiones— posiblemente sea el campeón en reuniones periódicas al más alto nivel —sin contar eventuales y extraordinarias.
Empezando por las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y Gobierno —anuales: 22 países miembros y 8 asociados— y éstas de las Américas —trienales: 34 miembros (sin Cuba)—, para toda la Región encontramos otras Cumbres: Las de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) —anuales: 33 miembros— y las Cumbres de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (EU-LAC) —bianuales: 60 países y la Comisión Europea—, sin descartar las Asambleas Generales de la Organización de Naciones Unidas —semestrales: 193 miembros (aunque no todos participan) y más de 80 organizaciones observadoras— ni las Asambleas Generales de la Organización de Estados Americanos —anuales para cancilleres (aunque pueden participar Jefes de Estado o Gobierno): 35 miembros y 68 asociados.
A nivel subregional, están las Cumbres de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) —anuales: 12 miembros y 2 observadores—, las del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) —semestrales: 4 miembros, 1 en espera, 5 asociados y 2 observadores—, las de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América / Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA/TCP) —anuales o más frecuentes: 8 miembros, 3 observadores y 2 invitados especiales—, las Presidenciales de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) —anuales: 4 miembros y 5 asociados—, las Conferencias de Jefes de Estado de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) —anuales generalmente: 5 miembros—, las Reuniones de Presidentes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) —semestrales: 7 miembros, 1 asociado y 9 observadores—, la Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA) —cuatrienal: 34 miembros—, las Conferencias de Jefes de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) —no periódicas: 24 miembros, 11 asociados y 1 observador— y las de Jefes de Estado de la Comunidad del Caribe (CARICOM) —bianual: 15 miembros y 5 asociados.
Otras reuniones con Jefes de Estado y Gobierno son las de Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN / NAFTA), Sistema de la Cuenca del Plata, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), Pacto Amazónico, Mercado Común Centroamericano y el Subsistema de Integración Centroamericana.
Muchas, ¿verdad?

¿Cuánto cuesta una Cumbre?

La referencia más cercana de costo de una Cumbre es la V de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago en 2009.
Originalmente, se presupuestaron 350 millones de dólares, que se incrementaron a 503 millones y que concluyó en 632 millones, según se informó al Parlamento del país, tanto en la Cumbre de las Américas como en la del Commonwealth de ese año. Sin embargo, extraoficialmente se rumoró que el costo real pudo ser superior.
El PIB de Trinidad y Tobago es de 26.536 millones de dólares.

¿Cuántos se reunirán en Cartagena de Indias?

Durante la semana del 09 al 15 de abril, Cartagena de Indias —la cara caribeña de Colombia— alojará a 33 Jefes de Estado y de Gobierno que asistirán con sus delegaciones a la VI Cumbre de las Américas.
Simultáneamente, se realizará la I Cumbre Empresarial de las Américas, con 567 asistentes confirmados: directivos de 502 empresas principales de 18 países. En esta Cumbre estarán 11 mandatarios y 109 dirigentes de 15 organizaciones multilaterales, entre otros. También se realizará el Foro Social de las Américas, con 950 asistentes de organizaciones de sociedad civil, sector privado, juventud, pueblos indígenas, trabajadores y academia.
En total, más de 8.000 participantes, además de los 1.420 periodistas de todo el mundo registrados.
Para la seguridad de los participantes, habrá 15 mil miembros de la Fuerza Pública, 400 vehículos con GPS, 300 cámaras de video, 36 detectores radioactivos con 62 patrulleros capacitados,  6 robots antiexplosivos, 20 patrullas inteligentes y dispositivos especiales en los 85 hoteles, helicópteros, 20 patrullas inteligentes equipadas con cámara de video para 360 grados a la redonda y un dispositivo de 13 vehículos en las caravanas de cada uno de los mandatarios. Adicionalmente, hay 14 unidades especializadas de intervención y 500 miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios, así como con un equipo negociador si se requiera.
Para emergencias, se han dispuesto 600 profesionales y el Hospital Naval de Cartagena de Indias, 2 aviones ambulancia y 1 helicóptero y para Migración trabajan 400 oficiales, 134 filtros y lectoras de pasaportes y 8 patrullas migratorias.

¿Cuál es la alternativa?

El expresidente peruano Alan García definió estas grandes reuniones como “un diálogo de sordos”, donde todos van a oírse a sí mismos y lucirse para sus propios países. Y paga el contribuyente.
Una solución muy práctica se implementó en la III Cumbre de la Alianza del Pacífico: Consistió en una videoconferencia a puertas cerradas y a través de televisores de alta definición durante una hora el pasado 5 de marzo, a la que se conectaron los presidentes de Perú, Chile, México y Colombia y sus ministros de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior.
Una reunión que ahorró mucho tiempo, demasiado dinero y tediosos discursos. Esta primera Cumbre Virtual dio el ejemplo de cómo hacer muchas otras.
¿Sus principales beneficios? Además de los 3 señalados, ayudaría significativamente a desarrollar las Tecnologías de la Información y la conectividad en Latinoamérica, gracias a las inversiones de parte del dinero ahorrado.
Y, sobre todo, los mandatarios tendrían más tiempo para trabajar por sus pueblos.




Referencias:


https://www.vicumbredelasamericas.com/la-vi-cumbre-de-las-américas-será-un-encuentro-con-resultados-concretos-y-propuestas-precisas-medibl.html

lunes, 2 de abril de 2012

Pasión de Jesús, ¿y de nosotros?

“Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.” Evangelio según San Mateo, 15: 37-38.

Benedicto XVI, Pontifix Maximus de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, concluyó esta semana su segunda visita pastoral a Latinoamérica en la proximidad del inicio de la Semana Santa.

El Continente de la Esperanza para Juan Pablo II, su antecesor, esperaba hace tiempo esta visita del líder de los católicos, un Papa poco viajero –marcando una de sus diferencias con el papa Wojtyła. Después de esta larga espera, el papa Ratzinger visitó México y Cuba. En ambos países, centró su visita en la demanda de mayor libertad religiosa: En México, reclamó una apertura en su ejercicio –regulado y restringido después de la Guerra Cristera contra la Revolución Mexicana (1926-1929)–, aprovechando el Gobierno de un partido declaradamente creyente. En su segunda etapa, Cuba, también pidió aumentar la presencia de la Iglesia Católica en la vida del país –ateo constitucionalmente hasta 1991 y hoy laico–, incluyendo la educación y los feriados religiosos (tras su partida, se decretó el feriado del Viernes Santo).
Pero la situación es bien distinta en ambos países. México tiene la segunda mayor población católica de Latinoamérica y en Cuba la población es, con mucho consecuencia de los años de restricción religiosa, poco practicante o, con más justeza, sincrética en sus creencias. Y aun otras dos diferencias: Para Cuba, la Iglesia Católica es la Institución más importante fuera del Poder gubernamental y su única interlocutora válida, mientras que en México es un actor importante pero muy lejos de la preeminencia que tiene hoy en Cuba –gracias con mucho a Juan Pablo II–; para sus Gobiernos, al del PAN de México esta visita le puede ayudar en tomar decisiones sobre libertad religiosa –no comparto que le ayude en las elecciones, quizás marginalmente–, mientras que para el de Castro era una bocanada de aire fresco en un momento de aislamiento y tensión.

Enmarcada la etapa cubana en el 400 aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, el periplo se enmarcó en la estricta equidistancia entre Gobierno y oposición –con mensajes pastorales y no políticos– y sus resultados ya salen a la luz con la declaración de feriado –por ahora “excepcional”– del Viernes Santo, uno de los pedidos de Benedicto XVI más fáciles de satisfacer. Aunque no dejó contenta a la oposición cubana y de significación distinta a la de 1998 de Juan Pablo II, con un mensaje inclusivo de conciliación ésta refuerza sin dudas la posición de la Iglesia cubana cuyo camino abrió su antecesor.

Conciliación muy lejos de lo que se proclama en estas nuestras tierras: Confrontación, división, negación y denigración del contrario –y aun del propio. Este momento de la celebración de la Pascua de Resurrección sería el ideal para la reflexión profunda, el desarme de las tensiones y el inicio de una conciliación verdadera.

Pero esto quedará en el propósito porque hemos vivido muchas Pasiones con muchos Iscariotes y ningún Jesús.


Referencias:

domingo, 1 de abril de 2012

El Clavo en la Cruz

Cuando el lunes pasado llegó a tierra cubana el Papa Benedicto XVI, junto con él en toda su visita lo acompañó –y lo opacó muchas veces– Juan Pablo II.
Y lo hizo porque aún hoy el carismático Papa Wojtyla es un referente político para Cuba –como para muchos países– frente al actual Papa, con mucho menos carisma. Y esto –que no desmerece al actual Pontífice sino lo ubica en su diferencia– se manifestó en los objetivos de la visita de Benedicto XVI a Cuba: consolidar el poder temporal y espiritual de la Iglesia en Cuba a través de fomentar la apertura religiosa, incluida la educación.
Los mensajes también fueron distintos en forma: En el trayecto aéreo hacia México, el Papa Ratzinger criticó frontalmente el comunismo –lo cual fue respondido por el canciller cubano, diplomáticamente y como señal de lo que se diría durante la estadía, de que “respetamos todas las opiniones”– mientras que, ya en Cuba, pidió respetar al individuo frente a los dogmas y –sin mencionar a EE.UU.– criticó el embargo económico. Quizás el mensaje más fuerte fue el que resonó en la Plaza habanera de la Revolución frente a alrededor de 300.000 asistentes a la misa masiva cuando, por coincidencia del calendario litúrgico, en la lectura del Evangelio se repitieran las palabras que Jesús dijera hace más de 2.000 años y que el Apóstol Juan rescató: "La verdad los hará libres."
Los encuentros del Papa con el Presidente Castro –Raúl, poco carismático y pragmático como su visitante– y con su hermano Fidel –quien, curiosamente, llevó su familia– fueron cordiales y con la misma politesse de todas las declaraciones papales y de las gubernamentales cubanas en estos días.
Si para la oposición dentro de Cuba la visita papal tuvo algún resultado fue el de convencerla que la Iglesia está trabajando por la conciliación y sin inclinación, reafirmada como el único interlocutor ante el Gobierno. La negativa papal de recibir a los disidentes y la solicitud del Arzobispado habanero para que la policía desalojara (días previos a la llegada) a huelguistas alojados en un templo, clarificaron esta posición.
Coincidiendo con el 400 aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba –país constitucionalmente ateo hasta 1991 y hoy laico–, la visita fue muy importante para la Iglesia cubana –reafirmando su creciente poder– y, también, para el Gobierno, dándole espacios de apertura internacional.
Juan Pablo II fue un Pontífice que se encargó de guiar al mundo; tras él, Benedicto XVI se ha encargado de ordenar la casa: la Iglesia. Eso mismo fue lo que sucedió en las dos visitas papales, a 14 años de distancia.

Referencias:

miércoles, 28 de marzo de 2012

Del Cielo y la Tierra

Cuando Juan Pablo II fue a Cuba en 1998, su visita tenía 2 propósitos manifiestos: uno terrenal: posicionar a la Iglesia Católica de Cuba como factor a considerar (recuperando el estatus que le habían arrebatado), y otro espiritual: recuperar su participación en la religiosidad del pueblo cubano, muy reducida (al menos aparentemente). Ambos objetivos se cumplieron con creces: La fuerza moral de Juan Pablo como factor fundamental en la caída del comunismo y su carisma fundamental de movilización mundial por la paz lo convertían en interlocutor ideal de Fidel Castro –liderazgos disímiles pero paralelos–; a la vez, movilizó a sectores cubanos distanciados (por muchas razones) de la religión y motivó masivamente a una juventud desorientada tras el fracaso de los paradigmas ideológicos y económicos del socialismo soviético. 
Ahora, 14 años después y en otro contexto, Benedicto XVI vuelve a Cuba, significativamente el tercer país latinoamericano que visita en todo su pontificado. La Iglesia cubana es, hoy, el árbitro principal Gobierno-oposición (aproximándose más a arbitrar Partido Comunista-pueblo), con una significación referencial muy fuerte interna; también hay otro Castro en el poder visible, sin el carisma de Fidel (como tampoco lo tiene Benedicto).
Su visita será beneficiosa al Gobierno, porque es una visita conciliadora, y servirá a la Iglesia para reforzar su posición. Es hoy aún muy pronto para evaluar la significación trascendente.

Referencias:

domingo, 25 de marzo de 2012

Habemus Papa en México

La tan demorada visita del líder de la Iglesia Católica Benedicto XVI a México empezó anteayer viernes y concluirá el lunes cuando parta a su segunda y última escala: Cuba.
Este viaje es significativo por varias razones importantes: Primero, porque es sólo la segunda vez que visita Latinoamérica, el continente con más fieles católicos (“el Continente de la Esperanza”); segundo, porque México (a diferencia de su antecesor Juan Pablo II) ha estado olvidada en su agenda; tercero, porque ejemplifica su muy deteriorado estado de salud (no viaja a Ciudad de México para evadir la altura: 2.260 metros sobre el nivel del mar en el Centro Histórico, y sólo visita 2 ciudades: León y Guanajuato, del mismo Estado, y con largos descansos intermedios); cuarto, por el gran debate nacional sobre su visita.
México, menos que Brasil, pierde fieles católicos que migran hacia denominaciones evangélicas y el ateísmo. Por eso, su visita es muy importante para la Iglesia local.
La polémica sobre la visita tiene varios componentes, a veces más emocionales que fundamentados: Uno, las denuncias de pederastia contra sacerdotes católicos (el más conocido: Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo ya fallecido, del que el entonces cardenal Ratzinger fue el gestor de su destitución), y la acusación de poca reacción eclesial en estos casos. La otra, de que la visita beneficia electoralmente al PAN, partido católico en el poder (México es constitucionalmente laico libre); de esta versión, los demás candidatos se han desentendido y los más importantes analistas la han excluido.
¿Lo más positivo del viaje?: Su crítica al narcotráfico, denunciando a los que, diciéndose creyentes y fieles, ejercen la violencia.


Referencias:

martes, 20 de marzo de 2012

La felicidad del burro

“No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.” Confucio (551 a.C.-478 a.C.), filósofo chino.

Nunca es más feliz el burro que cuando el elefante pierde su rumbo y corre con varios sobre su lomo. 
Porque el burro —símbolo del Partido Demócrata estadounidense— tiene que estar muy feliz de la incertidumbre actual del elefante —el de los Republicanos.
Y no es para menos. Después de las elecciones de 2010, cuando el Tea Party Movement el más conservador dentro del Partido Republicano, con  su simple mensaje de recuperar la República y sin líder definido —Sarah Palin fue totalmente fugaz—, le propinó una fuerte derrota electoral a los Demócratas, estas primarias republicanas le están devolviendo la esperanza al partido del asno de mantener la Presidencia.
Cuando en 2011 los republicanos empezaron con sus precandidaturas, parecía que el fuerte impulso conservador y el aún bajo desempeño de la economía norteamericana iban a sacar  a los Demócratas del poder.
Luego de la salida de la contienda de Herman Cain —conservador afronorteamericano con las mayores posibilidades que fue acusado de acoso sexual—, Tim Pawlenty, Gary Johnson—éstos antes de las primarias—, Michele Bachmann, Jon Huntsman y Rick Perry—los tres por sus paupérrimos resultados—, quedaron Mitt Romney —exgobernador exitoso, mormón y considerado liberal entre los Republicanos—, Rick Santorum —exsenador, católico fundamentalista, el más conservador de los 4—, Newt Gingrich —presidió a los Representantes cuando Reagan y el neoconservadurismo— y Ron Paul —actual representante y firme libertario.
En enero de este año, Romney parecía el candidato seguro, ganando las primeras elecciones y asambleas  republicanas: Iowa —compartido con Santorum—, Nuevo Hampshire, Florida y Nevada y sólo perdió Carolina del Sur con Gingrich. Pero sus mayores recursos y mejor organización de campaña no le sirvieron cuando las primarias entraron en los estados conservadores y agrícolas del Centro y Sur, bastiones del fundamentalismo evangélico y del Tea Party; Santorum empezó a ganar (seguidos Colorado, Misuri y Minnesota) y Romney a girar su discurso a la derecha, aunque sin conquistar las adhesiones conservadoras.
Hasta el viernes 16 pasado, 30 estados y territorios habían celebrado sus elecciones internas —caucus y primarias— y Mitt Romney había ganado 17 —este domingo con seguridad ganó Puerto Rico más— con 496 delegados a la Convención, mientras Rick Santorum venció en 11 y tiene 234 votos —faltarían los de los caucus de Misuri del sábado.
En la Convención Nacional Republicana en agosto, es casi seguro que ninguno tendrá los 1.144 votos necesarios y habrán intensas negociaciones —donde los delegados de Gingrich pesarán, a cambio de la postulación vicepresidencial—, con todas las heridas y concesiones que se necesiten hacer y dividiendo al Partido. 
Y eso hará más feliz al pollino demócrata, porque ese candidato será más débil contrincante en una economía que mejora.
Nota: Si algún  lector pensó que el título se refería a alguna “celebridad” reciente, lamento haberlo decepcionado.

Referencias:
Las mismas del artículo de E-lecciones.net.