sábado, 28 de marzo de 2026

Para seguir soñando… (y no hablo de fútbol)

 

El pasado domingo fueron las elecciones subnacionales, las primeras postMAS y las cuartas subnacionales bajo la Ley N° 026/2010. Vale hacer una recapitulación.

Parto de que no coincido con quienes criticaron que a estas subnacionales se presentaran muchas candidaturas (dieciocho aspirantes para alcalde y sus concejales en El Alto y La Paz, por citar sólo mayores cifras) porque lo entiendo desde varios aspectos: todos quieren tener liderazgo —no importan si son “nuevos” o “viejos”, más allá del factor edad— para llenar los espacios desaparecidos del MAS  y de sus organizaciones sociales (y con UCS y ADN borrados, entre otros); con excepción de LIBRE (recién pasado su registro de alianza a organización política y pendiente aún de estructurarse), PDC, MNR, MTS, Unidad Nacional (que no entró con candidatos de esa sigla) y la recién aparecida PATRIA oficialista —espero no olvidar alguno—, los demás eran recién aparecidos de alcance local o regional, lo que conllevaba más atomización. En ese sentido era lógica la profusión y, en consecuencia, muchos magros resultados.

Veamos primero para gobernadores de los nueve departamentos.


En primera vuelta sólo fueron elegidos los Gobernadores de los departamentos de Cochabamba (aunque el viernes en la tarde aún estaba el recuento en 96,11 %, la diferencia de A-UPP con su siguiente era de más de diez puntos, lo que lo constituía ganador legal), Pando (LIBRE-PANDO) y Potosí (AS, resucitando luego de cerca de dos décadas), siendo estos tres los únicos en los cuales el Gobernador elegido podrá contar con una mayoría posible de Asambleístas Departamentales (como éstos se eligen en primera vuelta, en el resto de los departamentos las alícuotas de los que van a segunda vuelta rondan entre un máximo del 36,56 % en Beni para PATRIA-UNIDOS y un mínimo del 9,12 % de NGP en La Paz). Para los otros seis departamentos, la primera vuelta dejaba cinco opciones posibles para PATRIA (Beni, Chuquisaca, La Paz, Oruro y Tarija) y dos espacios para LIBRE (Pando ya asegurado y posible Santa Cruz); pero la confrontación más cerrada quedaba en Santa Cruz con 1,49 % de diferencia entre LIBRE y SPT al 89,34 % de avance de actas computadas. (La confrontación en Santa Cruz es un fenómeno político interesante: dos candidatos ubicados ambos en sectores de derecha-centroderecha, uno joven y nuevo en política —recién surgido en las  nacionales de 2025 como segundo de lista— y otro adulto mayor, habituado en ellas y que lleva al partido que siempre militó —la Falange Socialista Boliviana, mezcla de falangismo español, antimarxismo, nacionalismo y un poco de Doctrina Social de la Iglesia— a su mejores resultados y primera posible victoria desde su fundación por Unzuaga de la Vega en 1937).

Otro caso son las Alcaldías, cuyos ganadores son elegidos en primera vuelta, y cuyo espacio de victoria va desde el 71,55 % de Manuel Saavedra con VOS en Santa Cruz de la Sierra (superior a cualquier otra elección en Bolivia, incluidas las votaciones por el legendario Percy Fernández) hasta el pírrico el 16,75 % de MTS en Potosí, aunque en miembros de los Concejos Municipales a varios los beneficia la distribución d’Hondt que emplea el sistema electoral boliviano; así aseguraron su gobernabilidad VOS que tiene 10 concejales de 11 posibles (una mayoría más que absoluta que le permitirá desarrollar su programa y promesas), PRIMERO TARIJA con siete y APB-SÚMATE (Cochabamba) con seis, quedando por debajo de esas cifras LIBRE-PANDO y PATRIA-UNIDOS (éste en Tarija), ambos con cinco concejales, mientras que en El Alto, La Paz, Oruro y Sucre los Alcaldes electos sólo serán acompañados por tres concejales (UPC, IH, NGP y AGN, respectivamente); menos gobernable aun queda la ciudad de Potosí en la que el ganador, MTS, sólo obtuvo dos concejales.


En resumen, tras estas subnacionales confirmamos que: adolecemos de organizaciones horizontales nacionales (aunque hay algunas en proceso de ello, como LIBRE y PATRIA), a las que le falta un Proyecto País; PATRIA —imberbe aún en formación— obtuvo espacios departamentales pero adoleció en capitales o ciudades principales (falta saber las alianzas en adelante); la impronta personalista (onanista) de Lara no cuaja en ningún lugar y, en conclusión, falta un horizonte claro (y no reactivo y a tumbos) por ésta y la siguiente gestión desde el Ejecutivo y el  Legislativo hacia adentro —que hacia afuera va avanzando con certeza.

Una opción en esta línea es la anunciada días atrás por Samuel Doria Medina Auza: La alianza —oficializada entonces y no tácita como hasta ahora, sobre todo dentro del Ejecutivo— entre UNIDAD (tercero grupo parlamentario desde las elecciones de agosto) y el Gobierno (primero en asambleístas —en número iniciales, al menos—, chueco entre un vicepresidente enturbiado y, por ende, una bancada bastante… incierta).  Sería una buena solución: un Doria Medina con manejo confirmado (como aliado) en Ejecutivo y Legislativo demostraría su propio liderazgo político (fallado en 2005, 2009, 2014 y 2025) y, de yapa ventajosa, no sería francotirador de fuego amigo.

Para seguir soñando… y no despertarnos como en 2020.

 

Información consultada

https://brujuladigital.net/politica/2026/03/28/dispersion-total-la-paz-tendra-concejales-de-siete-frentes-solo-tres-oficialistas-58866.

https://computo.oep.org.bo/.

https://correodelsur.com/local/20260323/oficial-estos-son-los-nuevos-concejales-municipales-de-sucre.html.

https://elpais.bo/tarija/20260323_conoce-a-todos-los-nuevos-concejales-que-se-sentaran-en-sus-curules-en-cercado.html.

https://elpais.bo/tarija/20260324_quien-gano-cada-alcaldia-de-tarija.html.

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2005.

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2009.

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2014.

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2025.

https://es.wikipedia.org/wiki/Falange_Socialista_Boliviana.       

https://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Oropeza.

https://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_Doria_Medina.

https://fuentedirecta.oep.org.bo/noticia/chuquisaca-concluye-el-computo-oficial-al-100-en-las-elecciones-subnacionales-2026/.

https://unitel.bo/noticias/asi-decidimos/asi-se-proyecta-el-concejo-municipal-de-cochabamba-segun-datos-del-sirepre-LJ19674906.

https://web.oep.org.bo/etiqueta/elecciones-subnacionales/.

https://web.oep.org.bo/wp-content/uploads/2019/07/LEY_026.pdf.

https://www.erbol.com.bo/el-ánfora-1/cómputo-al-100-la-paz-y-el-alto-tendr%C3%A1n-concejos-municipales-fragmentados.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1378161864332600&set=a.619189196896541&id=100064163974953.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1551017460363903&set=a.508494487949544&type=3.

https://www.facebook.com/PotosiOficial/posts/último-oficial-potosí-ya-tiene-concejo-municipalestos-son-los-concejales-electos/1350571203778884/.

https://www.facebook.com/Urbanotvperiodismo/posts/-oruro-así-quedaría-el-concejo-municipal-con-el-97-de-actas-computadascon-el-ava/1461274406008796/.

https://www.facebook.com/watch/?v=2719588255070205.

https://www.facebook.com/watch/?v=3833106823512482.

sábado, 21 de marzo de 2026

Un comentario irreverente para un Manifiesto incorrecto

 

Esta semana, Daniela Murialdo López presentó en Santa Cruz de la Sierra su Manifiesto incorrecto, la agrupación de cincuenta de sus columnas de opinión en diversos medios nacionales (a las que Daniela no quiso fechar para que no calcularan cuántos años llevaba en el oficio de enfrentar desde la Verdad).

Los comentarios enjundiosos de Paula Peña Hasbún y de Óscar Ortíz Antelo esa noche sobre el libro y el comentario de Carlos Hugo Molina luego en redes debieron inhibirme de esta reseña pero como la irreverencia es tan propia del acervo de la Hispanidad, me haré como el de Tormes.

Antes de entrar en la substancia de los ensayos —que eso son, en pequeñas dosis, los que forman un gran Manifiesto—, hablaré de la autora.

Daniela Murialdo López es mexicanabolivianachilena (entiendo que ése es el orden de sus coorígenes aunque me disculpará si me lo “dislexo”), dedicada a las artes innombrables del Derecho (no del torcido sino del recto ejercicio) y, a la vez que ejerce de crítica social, cultiva una hermosa familia junto con otro legalista y opinador —Gonzalo Mendieta Romero, un mi amigo de años— con el que comparte graves infracciones del Pensamiento Conformista a través de integrarse en una peligrosa Banda de Pensamiento Atrevido.

A Daniela la conocí —digitalmente en mi pantalla— a través de sus colaboraciones mediáticas en Brújula Digital, primero, y en Publico.bo poco después. Pasó mucho tiempo para que la conociera en persona.

Daniela la he descrito como un cóctel New Age porque, cuando se lee, fomenta nuestra conciencia personal y, sin los misticismos sincréticos, nos condice en una comunidad de conocimiento propositivo —no digo positivo porque no peca de comtiana— para la que nos practica la alteralidad cuando escribe porque es MUCHAS sin dejar de ser ELLA.

Suincorreccióncolumnista se centra en destripar el wokismo. Para los neófitos en los neolenguajes ideológicos, woke es un término inglés equivalente a “estar despierto” que la comunidad afroamericana de los EE.UU. tomó como lema identificativo de quienes se enfrentaban o se mantienen alerta frente al racismo; con los años, la inicial acepción de esta denominación cobró más relevancia con el movimiento Black Lives Matter y la muerte de George Floyd en 2020 y,  luego, fue ampliándose a cobijar otras formas de desigualdad social, muchas reales pero otras, incluso, presuntas a partir de que la denominada progresía —muchas veces parametrizador ideológico de la neoizquierda— comúnmente arropara ideas orientadas a la revolución sexual (en la idea del falansterio comunal de Fourier en el sentido más amplio), el feminismo, el ecologismo, el veganismo, la sexodiversidad, el laicismo y el vanguardismo, entre otras posiciones protestatarias, incluidas (sobre todo) sus opciones radicales y extremas; en resumen: una visión contestaria de la sociedad establecida.

Murialdo —feminista no-wokefeminista— tomó como Misión destripar las narrativas del wokismo (incluido el wokefeminismo), muchas veces como el marxismo y su tripa sigloveintiunera, alertándonos —tal Orwell— sobre el peligro de la Imposición y el enfoque "slow" (o conformista) para regularnos mediante una autorregulación inducida. En fin, prevenirnos que no seamos como la rana hervida.

En ese empeño de Daniela de llevarnos a que nos contestemos cada uno la vieja pregunta dicotómica de ¿Qué es lo correcto? ¿Qué es lo incorrecto?, me atreveré a copiar un párrafo de su columna/ensayo “Un ropero para tantos pañuelos”:

Esto días lamento lo difícil que se ha vuelto la clasificación personal ideológica. Antes, la categorización era muy sencilla: uno era de izquierda o de derecha. Si te alistabas en lo primero, lo normal es que fueras anticapitalista, ateo, feminista, y encajaras en otras tipologías idiosincráticas. Lo mismo sucedía si pertenecías al otro bando. El de derecha era, de por sí, conservador, religioso, pro libre mercado y varios etcéteras. […] En cambio, ahora (¡ay!) las cosas se ponen complicadas. Mercadeamos en ferias de tendencias y movimientos ofreciendo marcas que incluso compiten entre sí, lo que hace más difícil su promoción. La fe dejó de ser unívoca. Los paradigmas se han tornado borrosos y poco consistentes

¿Se han preguntado por qué, para la prensa seria de adentro y de afuera, desapareció el concepto de derecha y sólo nos hablan de izquierda y ultraderecha (de la ultraizquierda chitón, porque el terrorista puede ser zurdo o diestro)? Santo Wokismo.

(Me encantó el Manifiesto…, Daniela. Pero no te gloríes mucho al agradecer mis elogios de ahora, amiga querida: Sinceros siempre lo son pero hoy —silencio electoral— me apuré a ello porque no se puede escribir de la zambumbia de nuestra política).

 

sábado, 14 de marzo de 2026

¿Hay democracia sin partidos políticos?

Esta semana estuve compartiendo animada y fructíferamente con políticos, activistas democráticos, miembros de think tanks y fundaciones internacionales, académicos, autoridades electas, parlamentarios, historiadores de cerca de una treintena de países —incluido el nuestro— sobre democracia y todo lo que ésta lleva aparejado de libertad, prosperidad, consenso, respeto, dignidad y tantos valores más que urge fomentar y refomentar. Y en medio de la discusión me surgió una duda que compartimos muchísimos: ¿Hay democracia sin partidos políticos? Y, para Bolivia, la consecuente: ¿Tenemos, hoy en Bolivia, realmente partidos políticos?

Bolivia se anunció para su redemocratización anterior —1982— con partidos estructurados, independiente de si mantenían un liderazgo cacical o no: la ADN a la derecha (recientemente cancelada); el MIR en socialdemocracia de centro-centroizquierda; el MNR de la revolución nacionalista-popular que de izquierda iba pronto a convertirse en neoliberal; el fugaz Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda; el democristiano PDC; la desaparecida Falange; el pequeño pero ruidoso FRI maoísta; las versiones del Partido Comunista (diluidas o adsorbidas por el MAS después); la Unión Cívica Solidaridad (partido-propiedad también cancelado recién), y CONDEPA (Conciencia de Patria) que, sobre todo en Occidente, canalizó las inquietudes y reclamos de sectores urbanos y periubanos (mestizos e indígenas) desfavorecidos y marginados (al margen de los movimientos proindígenas indianistas y otros violentos kataristas indianistas). Así, entre 1980 y 1995 coexistieron entre 18 y 14 partidos políticos, la mayoría de ellos con representación parlamentaria (fuente: Mayorga, 2005 en Los tres tiempos del sistema de partidos políticos de Bolivia [1982 a 2009] de Giletta & Liendo, 2010), lo que conllevaba una rica actividad en el Congreso y la necesidad de debates, consensos y acuerdos, los tres ejes de una democracia parlamentaria —refuerzo esta etiqueta: liberal, aunque no fuera común aceptada la etiqueta.

Éste fue el panorama, con altas y muchas bajas que llegó a su crisis a finales de los 90 del siglo pasado y que, con el intermedio apaciguado (calma antes de la tormenta) de 2001-2002 con Quiroga tras la salida para morir del presidente líder de ADN (el Dictador Elegido, como lo denominó Sivak en una biografía no autorizada), “explotó” en 2003 con la manipulada Guerra del Gas y… El resto lo sabemos: El dicenio del partido hegemónico que ganaba dos tercios parlamentarios y disminuía el debate político a resquicios por donde los opositores pudieran perforar ese Poder casi monolítico del evismo.

Un comentario: En 2002, año de la casi victoria del Movimiento Al Socialismo —sigla comprada poco antes a la Falange para participar en elecciones— (la “colita de IPSP” se la robó Morales a Véliz antes de botarlo de la alianza), el sociólogo y especialista en partidos Jorge Lazarte denominó al MAS en un artículo extenso en La Razón como “una asociación interesada de movimientos y grupos diversos sólo agrupados por el objetivo de alcanzar el Poder”. No fue la única vez que oí esa versión, incluso sotto voce de figuras incorporadas luego en la nomenklatura evista.

Para no seguir contando historias conocidas, el 2016 el 21F demostró el inicio del fin de un MAS que empezaba a empobrecerse, las “primarias partidarias” de enero del 2019 desnudaron los inflados números de los “principales” partidos y, de colofón, la chapuza del fraude en las írritas elecciones de octubre de ese mismo año.

La implosión anunciada del MAS en 2025, la cancelación de ADN y UCS, el PDC agarrado de los pelos (de los de Paz y, por qué no decirlo, de los de campaña de Lara —la presidencial de Paz, no la autodestructora de sí después), la intrascendencia de otros (como MNR y MTS y otros taxipartidos), entre otros, nos ha llevado hoy a que no existan partidos nacionales constituidos. (La inscripción legal de LIBRE recién como tal lo convierte, en este momento, en la primera posible de ser partido nacional a partir de la alianza homónima; le falta aún institucionalizarse y estructurarse vertical y horizontalmente pero estas elecciones pueden ser un motor para ello —y para otros, como PATRIA).

Después del experimento onanista y sigloveintiunero de democracia directa de Dieterich Steffan en Nuestra América, en Bolivia urge construir (y no reconstruir porque el anterior fracasó para siempre) un sistema de partidos que sean verdadera representación de la sociedad civil, no meras agencias de empleo y vehículos de contratos beneficiosos.

Sólo me queda una reflexión, más necesaria de tomar luego de las próximas subnacionales: La despartidización y la falta de entusiasmo con los partidos políticos que conocimos (a los tradicionales alguien me lo comparó estos días con “la mayoría clubes masculinos de fútbol”), indiferencia de la población en general pero mayor entre los jóvenes —sobre todo, pero no sólo, Latinobarómetro lo demuestra— más allá de ciclos y de Redes y de IA ¿podría ser falta de creatividad política, de entender capacidad de reinventarse como confiables transmisores sociales tras la ola de populismos fallidos, sobre todo los sigloveintiuneros de izquierda, pero no los únicos?

Espero al 23.

 

Información consultada

https://cdsa.aacademica.org/000-036/636.pdf.

https://eldeber.com.bo/opinion/recta-final-nueva-cita-democratica_1773364575.

https://eldeber.com.bo/yo-elijo/debate-juan-pablo-velasco-candidato-ofensiva-grupo-muerte_1773288856.

https://eldeber.com.bo/yo-elijo/elecciones-subnacionales-tse-confirma-asip-sol-estan-inhabilitados-este-22-marzo_1773357320.

https://es.scribd.com/document/773297109/Martin-Sivak-El-dictador-elegido.

https://es.wikipedia.org/wiki/Heinz_Dieterich_Steffan.

https://repositorio.umsa.bo/handle/123456789/11913.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

Lo que El Alto desnudó hace una semana

 

La caída del Hércules C130 hace una semana en El Alto hubiera sido una muy triste adición a la historia —me atrevo recordar no tan profusa— de dolorosos accidentes aéreos en Bolivia si no hubiera tenido tres componentes graves: el primero, la magnitud del suceso; el segundo, la reacción inhumana de un numeroso grupo de pobladores; y, tercero, la desnudez de mecanismos de control y reparación de la crisis. Empezaré por éste.

Un aeropuerto dentro (céntrico, a 12 minutos caminando desde la Ceja) de la segunda ciudad más poblada del país, bordeado (protegido) por una malla (¿olímpica?) y pista que termina adyacente a una concurrida avenida: factores potenciales para una tragedia de grandes proporciones —mayores incluso que la que sucedió. Calamidad anunciada que, a Dios gracias, no había sucedido… hasta ahora.

El Aeropuerto Internacional de El Alto es el aeropuerto principal del área metropolitana de La Paz y uno de los dos más importantes y transitados de Bolivia. (Como complemento, está a 4.061 msnm, lo que lo convierte en el segundo aeropuerto internacional más alto del mundo después del de Daocheng Yading (4.411 msnm), en el Tibet).

Estos datos nos dan, en cualquier momento, la suposición de que pudo —y puede, sin paliativos menores— haber una tragedia de grandes proporciones. Y el viernes pasado en la noche lo hubo: Un avión de carga —transporte militar, donación de EEUU a nuestra Fuerza Aérea en inicio de los años 90— se salió del final de la pista, atravesó la malla y atropelló a decenas de vehículos que transitaban por la carretera adyacente. El saldo fatal: 24 fallecidos, 37 heridos y cerca de una veintena de vehículos convertidos en destrozadas cajas de muerte.

Entre las no-explicaciones que se han dado —y así las denomino porque las versiones han sido variadas y aún no oficiales— están una tormenta en el cielo que transitaba el vuelo y la pista helada que impidió frenar a la aeronave al aterrizar. (También se dijo, sin corroborar, que los frenos fallaron per se). ¿De qué autoridad era la responsabilidad de prevenir sobre el mal tiempo y la dificultad de aterrizar? El pimponeo de pasar responsabilidades entre potenciales responsabilizados (NAABOL et alius) ha sido profuso y, aún al menos, indeterminado e incide directamente, también, sobre la magnitud de la crisis.

¿Cuánto dinero transportaba el avión? Si nos guiamos por el presidente actual del BCB, sólo se conocerá cuando el impresor de los billetes (un contrato del anterior gobierno con, supongo que la alemana Giesecke & Devrient según la página del BCB, contrato que Jaime Dunn denunció en 2024 como «medida para paliar déficit») deje de guardar el dato en su sancta sanctorum y, tras una larga semana, lo exponga. Si lo hace.

Tanta falta de definición en declaraciones (y comunicados) de cuánto volumen de dinero viajaba en el avión, se magnificó con la idas y venidas de si “los billetes estaban aptos para circulación”, si “los billetes no iban a circular” o si “sólo no circularían ese fin de semana y el lunes ya sí” o si “habría que revisar, billete a billete, si estaba autorizado en una web de dicha institución” (menudo trabajo en un país con inmensa mayoría de informalidad en el comercio).

Dejé para el final “la reacción inhumana de un numeroso grupo de pobladores” —vecinos alteños del aeropuerto— que en un número de ¿miles? ¿miles? (registrados por los medios de comunicación presentes) se lanzaron a recoger billetes atropellando a rescatistas, bomberos y policías, violentando heridos y muertos, en una muestra de la peor rapiña inhumana. Coincido con Robert Brockmann (“El dilema moral de El Alto” (Brújula Digital 01/03) y con Azucena Fuertes Mamani (“A propósito del accidente aéreo: deshumanización al descubierto”, El Deber 02/03) que es una muestra de deshumanización de una horda —llamaré tribal— sin principios ni moral. Coincido, además, con Pablo Mendieta (“Crimen y castigo a la tragedia monetaria”, El Deber, 05/03) cuando afirmó: «En un escenario caótico, con dinero visible y sin claridad inmediata sobre sanciones, la probabilidad percibida de castigo pudo parecer baja, mientras el beneficio era concreto y urgente. Se produjo lo que los economistas llaman un “shock de oportunidad”: […] El costo de delinquir fue casi nulo. [Y] la multitud diluyó la responsabilidad individual y generó un efecto contagio: cuando algunos actúan sin castigo inmediato, otros perciben menor riesgo y se suman»

Estos sucesos me recordaron anécdotas similares (en menor dimensión de rapiñadores) en desbarrancamiento de vehículos en carreteras peligrosas de nuestro país. O las hordas que, al grito de “¡Guerra civil ya!” llegaban a El Alto e intentaban agredir La Paz en los conflictivos días de noviembre 2019.

¿Es deficiencia de nuestra educación? ¿Es falta de inculcar valores? ¿Es economía? O ¿es todo ello y más? No se puede estigmatizar El Alto que trabaja y crece por este suceso o por Senkata en 2019 pero sí es urgente buscar las causas y prevenir nuevas consecuencias.

Información consultada

https://brujuladigital.net/opinion/el-avion-hercules-y-los-saqueadores.

https://brujuladigital.net/politica/2026/03/01/opinionel-dilema-moral-de-el-altorobert-brockmann--57785.

https://eldeber.com.bo/autor/azucena-fuertes-mamani.

https://eldeber.com.bo/opinion/crimen-castigo-tragedia-monetaria_1772678714.

https://erbol.com.bo/economía/economista-sospecha-que-gobierno-puso-en-marcha-la-máquina-de-hacer-billetes-para-cubrir.

https://es.wikipedia.org/wiki/Aeropuerto_Internacional_El_Alto.

https://www.bcb.gob.bo/?q=museo-virtual/billetes-0.

https://www.reduno.com.bo/noticias/a-una-semana-del-accidente-aereo-en-el-alto-24-personas-siguen-hospitalizadas-2026361576.

https://www.swissinfo.ch/spa/el-alto-cumple-41-años-en-medio-de-luto-por-accidente-aéreo-que-dejó-24-muertos-en-bolivia/91053623.