Pero un Gran Acuerdo Político Nacional = ¡Ése sí sería la Lotería!
Este
martes pasado fui invitado al programa Políticamente Incorrecto por su
director Javier Medrano y tuve el siempre placer de compartir con mi amigo
Renzo Abruzzese. El tema era muy urgente y controvertido: ¿Sirvió o no la
Cumbre Multisectorial "Encuentro Nacional por Bolivia"?
Resumiré
el intercambio de ideas: Los tres (Abruzzese, Medrano y yo) coincidimos que, en
este momento de crisis, el Encuentro fue un paso positivo, una señal al país…
siempre que no sea solamente para la construcción de una narrativa como tal. Y
en eso está el sustento de una de mis diferencias en el enfoque (quizás porque
siempre he sido adoctrinado por aquel refrán que reza: «quien mucho habla,
mucho yerra» (o peca, como guste).
¿Diálogo?:
¡Sí! Urgido es en un país que no oye al otro, que peca de onanismo social
frente al resto. Ya Salomón lo expresó en Proverbios 10:19. Oír al otro —a los
otros— es el ejercicio de la democracia (tan buen ejercicio es que la Iglesia
Católica lo constituyó en el sacramento de la confesión y Freud en el
psicoanálisis): Todos estos años desde
la Revolución Nacional (y antes también), mucho se ha apostado (con
loables escasas excepciones) sólo porque “nuestra opinión” —nuestra razón,
aunque sólo es la del que la emite—sea la única valedera y las discrepancias que
hubieran serían “ejercicios del enemigo” por aquellos polvos de «se está
conmigo o sinmigo» que en el peronismo dijo un dirigente sindical de ese
tramo. Pero ahora es —o, al menos, confiamos— un cambio de época (más que sólo
una época de cambio, frase con la que el masismo ateo y marxista
engatusó a Francisco).
Con esa
inculturación negativa, se suma el ejercicio de la violencia como único motor
de conseguir algo: lo que yo quiero. Hoy oí un post de Andrés Gómez Vela
donde citaba al historiador económico italiano Carlo Cipolla y las leyes de su
Teoría de la Estupidez; con inconsulta dispensa de Andrés, la citaré.
Cipolla
definió cinco leyes fundamentales de la estupidez humana, las que ofrecen un
análisis sociológico sobre cómo la irracionalidad afecta a la sociedad. La Primera Ley condice que «Siempre, e inevitablemente, todos subestimamos el número de individuos
estúpidos que circulan por el mundo» y no hace falta analizarla más (el concepto de estúpido lo revisaremos
en avance); la Segunda Ley
postula que «La probabilidad
de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra
característica de dicha persona» (aunque expresaré
mi discrepancia en poco),
mientras que la Tercera Ley (conocida como ley de oro) define
que «Una persona estúpida es
aquella que causa daño a otra persona o grupo de personas sin obtener ningún
beneficio personal a cambio, o incluso perjudicándose a sí misma en el proceso». Por si no fueran suficientes aun, Cipolla formuló otras dos: La Cuarta Ley referida a los que Cipolla considera las víctimas de los estúpidos: «Las personas no estúpidas siempre subestiman
el potencial nocivo de las personas estúpidas» y concluye con la Quinta Ley, que nos es
hoy fundamental entender para Bolivia: «La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe». (El resalte, por su
importancia actual, es mío)
Para
entender qué es una persona
estúpida, aún abusaré de
usted, lector, con la clasificación cipollana de las personas en distintos
estamentos según afectaran a los demás o a sí mismos: Los inteligentes,
aquellos que sus acciones
benefician la sociedad, a la vez que lo beneficia a él; los incautos o indefensos, los que pueden beneficiar a los demás perjudicarlo
a él; los malvados (o bandidos), que buscan su propio beneficio causando perjuicio a los demás; por último, los estúpidos, que son los que actúan sin lograr un beneficio —o progreso— propio y, de yapa colateral, perjudican significativamente a la sociedad.
Sin olvidar de
cuántos malvados hemos tenido en derredor desde hace
muchísimo tiempo hasta hoy inclusive —desde la Independencia sería un buen
baremo—, me ocuparé de los estúpidos, que entiendo acá como aquellos ignorantes más que faltos de
inteligencia; aquellos que
se engañan de falsas promesas, que envidian al resto de la sociedad, que
confunden éxito con latrocinio, que
ceden su voluntad a un Gran Hermano y hacen vandalismos contra sus verdaderos hermanos
(a los que no reconocen como tales) porque son entonces (mal) pagados para
ello. Las carencias desde hace añadas en la educación boliviana (escuela,
familia, sociedad) en valores, ciudadanía, democracia provocan esas
incapacidades manipulables. Porque, en final, como destacó Einstein, esa
estupidez humana —consecuencia de la ignorancia “cultivada”— es infinita.
Regresaré al
Encuentro. Más allá de las ausencias (pocas pero significativas), fue “Educador
de País” para los que hoy gobiernan el oír los reclamos de las Sociedad Civil y
de las nuevas autoridades, ver los nuevos liderazgos jóvenes: De Paiva, Saavedra, Velasco, y que se entendiera que de ahí salían agendadas reformas de
la Constitución, el Pacto Fiscal (hoy 50/50) y, por ahora, diez nuevas leyes: Hidrocarburos, Electricidad, Inversiones, Minería y Minería Verde, para el Emprendedurismo, para la Reforma
de la Justicia,
Seguridad Nacional, Reducción de la Burocracia (tal como la reducción, la desregulación y la
transformación del Estado en Argentina) y una nueva legislación Marco de Autonomías.
Pero
para ello, aún falta (aunque no solamente) un gran Acuerdo Política Nacional
por la Democracia, pendiente desde noviembre, porque esa Agenda salida del
Encuentro —cuya legislación deberá antes ser consensuada particularmente con
cada sector involucrado— no se crea en Decretos (y ya sabemos cuán débiles de
sostener pueden ser por el Ejecutivo) sino en Leyes y las leyes deben ser
discutidas y aprobadas en la Asamblea, algunas mediante mayorías simples y
otras con mayorías absolutas, y esas mayorías no las tienen hoy ni PDC (no lo
olvidemos cual taxipartido para la victoria de Paz y cuán fraccionada ahora la bancada
elegida en agosto), ni LIBRE ni UNIDAD (ni APB aun menos).
Los
aprendizajes de estos meses deberán ser analizados y los yerros evitados; las
crisis de coyuntura (gasolina “sucia”, propiedad de la tierra, minería, incluyo
sindicalismo y más) deberán ser prevenidas; el Ejecutivo tendrá que aliarse con
la Asamblea, la Sociedad Civil y las Organizaciones Políticas democráticas;
deberá dar una imagen de firmeza y proactividad y sólo de susto reactivo y
recules.
Vaya
que es mucho pero no sólo es Agenda del Gobierno. Es de todos los que no querríamos repetir el Pasado.
¡Gracias!
Información consultada
https://brujuladigital.net/opinion/cerimedo.
https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=59422&Lng=0.
https://es.wikipedia.org/wiki/Carlo_Maria_Cipolla.
https://lapatria.bo/enfoque-nacional/cumbre-en-cochabamba-paz-apunta-a-20-anos-de-logica-equivocada/.
https://larazon.bo/nacional/2026/05/07/ley-1720-la-disputa-por-la-tierra-que-polariza-al-pais/.
https://opusdei.org/es-bo/article/la-confesion-una-guia-breve/.
https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/3704/proverbios-10.html.
https://www.facebook.com/reel/1019260623767252.
https://www.inep.org/images/2024/TXT/Cipolla-Estupidez.pdf.
https://www.lacapital.com.ar/edicion-impresa/conmigo-o-sinmigo-n716632.html.
