viernes, 8 de diciembre de 2017

Nisman y la AMIA, los poltergeistes de CFK


El esperado avance en el proceso que el juez Claudio Bonadío lleva por el atentado de la AMIA en 1994 llegó en un momento preciso: el amplio bloque peronista no-K en el Senado había excluido a la expresidente y este lunes empezarán los nuevos legisladores con la reforma previsional oficialista aprobada en Senado. ¿Le conviene al gobierno el escándalo? Quizás no —sin unanimidad interna de criterios— porque el kirchnerismo va hacia su desgaste definitivo; a quienes más les conviene es a los demás peronistas porque la política K los divide y perjudica.

Para la imputación de traición a la patria a CFK y colaboradores —entre otros delitos—, Bonadío definió el atentado como acto de agresión y de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y el memorándum de entendimiento argentino-iraní como conspiración para favorecer la impunidad; tal como el fiscal Alberto Nisman denunció y fue asesinado.

¿El peronismo se librará de ella o, a regañadientes, la apoyará?  Aparentemente, no apoyará el desafuero pero con la seguridad de que ésa será una gran deuda a cobrarle.

Habrá más historias.

Información consultada


https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_a_la_AMIA

martes, 5 de diciembre de 2017

Gobiernos y reelecciones en Nuestra América


Los últimos 3 años —a flor de la elección presidencial de octubre de 2014— en el debate social y político —cual campaña permanente— en Bolivia se ha posicionado como eje, alrededor del cual gira la inmensa mayoría de los demás temas, el de una nueva postulación del actual presidente, la que —en números ordinales— sería su cuarta postulación —o, siguiendo la moda a usanza, la rerererepostulación— tras 2005, 2009, 2014 —“interpretada” por el Tribunal Constitucional Plurinominal de que la NCPE de 2009 era “originaria” y empezaba el cálculo en fojas cero— y la discutida para 2019, con fallo del mismo TCP —ya de salida y, por ende, apurado— interpretando libérrimamente la Convención Americana sobre Derechos Humanos —o Pacto de San José de Costa Rica— de 1978. 

Pero no voy a escribir sobre la posible postulación y lo imprescindible —para el MAS— de una rerereelección de Morales Ayma. Lo que quiero hacer es contextualizar las formas de ejercer la democracia —o deshacerla— en Nuestra América y, en rumbo de ello, aclarar unos cuantos conceptos de ese ejercicio que han dado confusión en las discusiones y en los medios. Porque esas confusiones, a veces, originan las fake news que tanto menciona Mr. Trump.

En Nuestra América hoy hay 56 países y territorios, de ellos 35 independientes y 21 que no lo son —administrados de diferentes formas por Dinamarca (1), EEUU (3), Francia (3), Holanda (6) y Reino Unido (8), los que no analizaré. De los otros 35, todos forman parte de la OEA, aunque Cuba no le ha interesado regresar después de su expulsión en 1962, ya levantada; no me ocuparé de analizar Cuba porque su forma de gobierno —su presidente del Consejo de Estado es elegido por la Asamblea Nacional del único candidato propuesto por el Comité Central del Partido Comunista— fluctúa entre el aparentemente parlamentario —quien lo elige— y el presidencialista-centralizado —férreo control partidario desde el Ejecutivo—, diferente con los otros 34.

Salvada esta aclaración, de los otros 34 —19 latinoamericanos (hispano, portugués o francés), 14 anglófonos y 1 neerlandófono (algunos plurilingües)—, 22 se gobiernan por sistemas presidencialistas (aunque Guyana es semipresidencialista, mezcla de ambos) y 12 son parlamentaristas; de los parlamentaristas, en 10 su jefe de Estado es la reina británica y ninguno es de origen latinoamericano. Vale recordar que los gobiernos parlamentaristas se rigen por la duración de sus legislativos y que sus ejecutivos pueden gobernar tantas veces como la agrupación que lideran tenga mayoritaria en ese parlamento, por lo que el Jefe de Gobierno no es elegido por voto directo para ello. (Y como aclaración del error del presidente Morales Ayma cuando mencionó a Angela Merkel como ejemplo de reelección, siendo que Merkel sólo fue reelegida como diputada al Bundestag pero como su partido tuvo la primera mayoría, ella —su líder— tenía la opción inicial de intentar volver a formar gobierno, algo que en dos meses aún no ha logrado.)

En presidencialistas, dos países eligen presidente por 6 años, ocho por 5 y nueve por 4. Cuatro no aceptan ninguna relección, cinco inmediata —de ellos, Honduras recién se aplicó con el antecedente que un presidente fue destituido abruptamente por sólo proponerlo, y en Bolivia se fuerza otro intento—, siete no inmediata y tres sin límite —todos éstos bolivarianos, aunque la consulta popular de 2018 en Ecuador buscará eliminarla.

Ésos son los datos. Las conclusiones serán suyas.

Información consultada


domingo, 3 de diciembre de 2017

ARA San Juan: Muchas preguntas sin respuestas|


Este 30 de noviembre, la Armada de la República Argentina dio por finalizada la búsqueda de su desaparecido submarino ARA San Juan, del que se terminaron los contactos desde el 15 de noviembre pasado frente a la costa de la Patagonia argentina con 44 personas a bordo.
Esperanzas, expectativas y solidaridad internacional representada por 18 países apoyando en la búsqueda del ARA San Juan S-42, el más “nuevo” —a pesar de haber sido botado hace 24 años, en 1983— de los tres que estaban activos en la Armada, que terminaron el jueves al final de la tarde cuando el vocero naval, capitán de navío Enrique Balbi —también submarinista—, anunció que “se declaró finalizado [la] búsqueda y rescate”. Dolor y desgarros de familiares, amigos y colegas y la consolidación de muchas preguntas —aún sin respuestas— en la opinión pública.

Preguntas que cuestionan, primero, por qué los mandos de la Armada demoraron dos días en iniciar la búsqueda del San Juan y cinco, en total, en brindar información —la explosión hidroacústica en la zona de última comunicación— que estaba en su poder desde el primer momento. Preguntas que incluyen por qué iban 44 personas a bordo del submarino aunque 37 marinos —8 oficiales y 29 suboficiales— era su tripulación oficial —y hubieran sido más si dos tripulantes no hubieran quedado en tierra; los demás a bordo fueron identificados como buzos tácticos, aunque —oficialmente, al menos— el S-42 no estaba en misión especial.  Preguntas que indagan cómo fue que la Reparación de Media Vida —un upgrade a fondo que le hubiera permitido extender su vida útil por 30 años más— que debía durar dos años se extendió en astilleros locales por siete —2007 a 2014—, bajo tres ministros de Defensa kirchneristas: Nilda Garré —2005-2010, hoy diputada—, Arturo Puricelli —2010-2013— y Agustín Rossi —2010-2015, hoy parlamentario— y costó treinta millones de pesos más que los setenta presupuestados y, a pesar de eso, arrastrar las denuncias de que las reparaciones fueron significativamente menores que las programadas —entre ellas, el cambio completo de las baterías, presunta causa del accidente por incendiarse, que en realidad no fue más que el de su carcaza.

Aunque la corrupción en mandos militares no es excepcional en la región —con casos recientes en Chile, Perú, Bolivia y Uruguay, éste que involucró a tres diferentes cabezas de su Armada—, el actual en la Argentina se une a la multiplicidad de procesos actuales y denuncias de corrupción en la era K y arrastra los escándalos similares en sus fuerzas armadas desde los gobiernos de Carlos Ménem, el más mediatizado el de los cohetes desviados a Croacia y Ecuador.

En enero de 201, Macri declaró que “la corrupción se instaló en la sociedad argentina”. En los tribunales se debatirá la de la Armada, que le costará el cargo a la cúpula de las FFAA y, posible, al ministro actual.

Información consultada

https://www.youtube.com/watch?v=eZRjypPBt5A

martes, 21 de noviembre de 2017

Balotaje, más democracia, menos gobernabilidad


La elección del domingo en Chile, realizada bajo las nuevas reglas electorales, marcó pautas para el país que influenciarán en la Región. La primera es que el bipartidismo que funcionaba desde la Constitución de 1980 asegurando el presidencialismo, ha terminado y la gobernabilidad será más trabajosa de construir en base de consensos con el Senado y Diputados más multicolores tras el acceso de nuevos partidos; además, después de la elección, cerca de una veintena de organizaciones desaparecerán por no alcanzar las cotas ahora requeridas. Pero la más importante es, sin dudas, que al desaparecer la bipolaridad entre la centro-centroizquierda y la centroderecha-derecha, el panorama politicoideológico se ha sincerado con nuevas organizaciones ubicadas a la izquierda-extrema izquierda y la derecha “dura” de las que dominaron la escena desde de 1990.

Los resultados del domingo —una baja participación (44,86%) pero esperada— darán un balotaje inédito en Chile: un candidato mayoritario —Sebastián Piñera de Chile Vamos, centroderecha-derecha— con la menor votación para un primero —36,64%, cerca sólo del 39% pronosticado por CRITERIA— pero a distancia de su seguidor —Alejandro Guillier de La Fuerza de la Mayoría, centro a izquierda— con la menor votación para un segundo (22,69%) y pisado los talones de éste Beatriz Sánchez —Frente Amplio, izquierda-extrema izquierda—: 20,27%. Para la segunda vuelta, los trasvases no serán tácitos ni fáciles de prever: ni todos los votos de la Democracia Cristiana y sus confluencias irán para Guillier ni, tampoco, todos los votos de las distintas organizaciones del Frente Amplio —ya algunas lo habían anunciado— ni los de Eduardo Artés (0,51%) y Alejandro Navarro (0,36) pero quizás sí muchos de los seguidores del PRO (5,71). Por el lado de Piñera, posiblemente se le transfiera la mayoría de los obtenidos por José Antonio Kast (7,93) pero deberá movilizar más a la clase media.

Pero no toda la complicación del panorama —esperada, por lo demás— es sólo “responsabilidad” de la reforma electoral ni del sinceramiento del panorama ideológico: en 2014 Michelle Bachelet retomaba la presidencia después de irse en 2010 con 84% de aprobación — una cifra envidiable para cualquier mandatario saliente, a pesar del mal manejo del terremoto— pero ahora sale entre 23 (CEP) y 31% (CADEM), tanto por su desempeño como los escándalos de corrupción en su entorno; la Concertación —su bloque sustentador de centro-centroizquierda— estaba unida hasta entonces pero hoy la Nueva Mayoría (NM) —más hacia la izquierda, incorporado el PC— está separada en dos frentes, uno encabezado por la Democracia Cristiana (DC) y otro con socialistas, comunistas, PPD, radicales. Hasta ahora, los candidatos presidenciales de la Concertación-NM habían sido políticos conocidos y militantes: Patricio Alwyn y Eduardo Frei (DC), Ricardo Lagos (PPD), Bachelet (PS); ahora el candidato es “prestado”: un radialista independiente (la candidata del Frente Amplio también proviene de la radio y es outsider).

Mis pronósticos van por Piñera presidente, Guillier y Sánchez fuera del panorama político —sustituidos por otros liderazgos—, crisis en la DC, refundación de la NM, quiebre en el Frente Amplio para dar paso a una nueva estructura más unificada ideológicamente —además que muchas de sus 14 organizaciones desaparecerán por no alcanzar los nuevos requisitos.

De los ocho presidenciables, sólo Marco Enríquez-Ominami del PRO ofreció mar soberano para Bolivia; el resto o lo negaron o se escabulleron. Con Piñera o Guillier, negociar post La Haya no tendrá el mejor pronóstico.

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domingo, 19 de noviembre de 2017

No es quién, si no por cuánto ganará Piñera


Hoy, Chile elige presidente, congresistas y consejeros regionales en un panorama muy distinto a 2013. Veamos por qué.

Entonces, Bachelet regresaba a la política nacional después de irse en 2010 con 84% de aprobación —a pesar del mal manejo del terremoto—, una cifra envidiable para cualquier mandatario saliente; hoy se va entre el 23 (CEP) y 31% (CADEM). Entonces la Concertación —el bloque de centro-centroizquierda que gobernó desde la salida de la dictadura en 1990— estaba unida; hoy, la Nueva Mayoría (NM) —derivada mucho más hacia la izquierda, incorporado el PC— va separada en dos frentes: uno la Democracia Cristiana (DC) y otro “el resto”. Hasta ahora, los candidatos presidenciales de la Concertación-NM habían sido políticos conocidos; hoy, el candidato es un radialista promovido a senador por el Partido Radical y luego a candidato presidencia. Además, hasta ahora funcionaba el sistema bipartidista que dejó la Constitución de 1980, asegurando el presidencialismo; este año, eso cambia y la gobernabilidad será más en base de consensos parlamentarios.

En resumen, Piñera con Chile Vamos puntea todas las encuestas distante de Guillier y aún habría segunda vuelta —aunque una participación alta con esa tendencia pudiera hacerla innecesaria—, un panorama que se tornaría muy difícil para la NM porque, de ser segundos, no contarían tácitamente con los votos de todos los electores DC y los votos del Frente Amplio van a ser muy negociados, por una parte, y tampoco todos los del arco de 14 organizaciones integrantes se sumarán al apoyo. Por lo demás, posiblemente Guillier y Sánchez desaparezcan del panorama político, la DC entre en crisis, la NM se reinvente, el Frente Amplio se quiebre porque muchas de sus 14 organizaciones no alcanzarían los nuevos requisitos de votación y los partidos pequeños desaparezcan por esa misma razón —incluido el PRO de Enríquez-Ominami, el único de los ocho presidenciables que ofreció mar soberano para Bolivia.

Un escenario poco promisorio de negociar post La Haya.

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