Mañana
domingo 17, cuando salga de marcar sus votos y depositarlos en la urna
corfrespondiente, Usted tendrá la sensación de alivio, la del Quod factum
est, factum est o la del Alea iacta est de Julio César (que los
romanos eran muy amados de sus máximas) después de casi un año de estar
sumergidos en el maremágnum preelectoral, el de las preproclamaciones, de las
unidades desunidas, de los candidatos que se subían a los podios y se bajan y
se subían, quizás, de nuevo y (¿por qué no?) de la inseguridad de saber si
habría elecciones… una montaña rusa de emociones.
Hasta el
momento en que Usted entró al cubículo reservado para marcar sus votos por Presidente/Vicepresidente
(aunque éste, con pocas excepciones, es inútil quinta rueda del coche) y por candidatos
uninominales, Usted tenía la altísima —y estresante— responsabilidad de decidir
(con la selección/selecciones que hiciera) si se mantenía el modelo actual (más
perforado que trozo de queso en animé de ratones) o se cambiaba y, según
decidiera su voto, lo extendía a quién ejecutaría su decisión: hacer o
deshacer. Hasta ese momento Usted era el ser más importante de la creación —la
electoral, no la divina— y tras Usted estaban todos los candidatos y sus
estrategas y sus publicistas. Porque sin su voto —el de Usted, ¡sí!—
candidatos, partidos, alianzas, estrategas, publicistas, no valían nada. Peor:
menos que nada, si el no-ser de Platón fuera posible porque todos ellos
estaban abandonados… antes del Ser, el de la Victoria (o, al menos, el del No
Desastre o, peor, el del Ridículo).
Pero
después de ejercer su voto, a Usted sólo le quedará esperar resultados. Unos
pocos en esa noche para los primeros números gruesos, los del conteo rápido, los
de quién o quiénes salieron mejor, si habrá segunda vuelta o no —creo que nadie
lo duda, conociendo la ley boliviana—, cuál será la composición de la Asamblea,
¿habrá pactos posibles por la mayoría simple… o darán para la mayoría
calificada? A esperar no más, que ya sus quinielas (y las encuestas) no valen.
De ser el
más importante de la creación electoral, Usted pasará a ser alguien inquieto,
dubitativo… un deshoje de margaritas electorales.
Pero
Usted presume que volverá a ser muy importante para una —aún supuesta— segunda
vuelta. Y Usted sabe que mañana se cerrarán varios ciclos: uno económico que
inició en 1985 y se desequilibró desde 2018 (y probable antes, en 2014); otro
político con dos partes: desde 1982 a 2003 el de la democracia pactada (con
etiqueta de neoliberal, incluidos los que nl saben qué significa), con luces y
sombras, cuyas luces económicas (sobre todo de inversión) aprovechó ¡hasta hoy!
el siguiente: el neomarxista-indianista que nos permeó desde 2003 hasta 2025 (en
el medio de ambos, tres transiciones constitucionales: la de 2001 a 2002, la de
2005 a 2006 y la del post megafraude evista, de 2019 a 2020). Y renacerá una democracia pactada: a la
izquierda moderada, al centro, a la derecha o a la derecha “dura” (que la hay);
mañana quizás lo sabremos.
Y volverán
las encuestas, volverán las negociaciones por más alianzas y pactos, volverán
los compromisos escritos con sangre que se diluirán muchas veces en agua de
borrajas.
El fin de
este período mañana recogió un apoyo “envenenado” para Doria Medina por parte
de Alejandro Almaraz, feroz actor del masismo para doblegar Santa Cruz, y
también registrará una larga ristra de bulos, amenazas, descalificaciones y
violencias (físicas y verbales, con muertos en Llallagua, que Dios no quiera
más).
Paciencia.
Tic
tac… tic toc… tic tac… tic toc… NO HAY MAS…
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