Tic
tac… tic toc… tic tac… tic toc… El próximo domingo 17, Bolivia se abocará a sus primeras elecciones
generales con la posibilidad —más realidad que posibilidad— de una segunda
vuelta, cerrando dos ciclos: uno económico que inició en 1985 y se desequilibró
desde 2018 (y quizás antes) y otro político con dos partes: el de la democracia
pactada desde 1982 a 2003 —con vaivenes, éxitos y fiascos— y el neomarxista-indianista
entre 2003 y 2025 (algunos “comentaristas” que no quiere etiquetarse por diestros
lo llaman erróneamente “nacionalismo-indigenista” porque ni de nacionalista ni
de indigenista tuvo un pelo… en la cabeza de Morales y su banda), con sus
puentes fracasados durante transiciones constitucionales (que trine la Ministra
de InJusticia) de 2002 a 2005 y de post fraude de 2019 a 2020.
El fin de
semana pasado cerró el bombardeo de encuestas de intención de voto: Desde mediados de junio once encuestas nos
han intentado informar de las intenciones de los electores bolivianos: De Unitel el 1° de junio, el 13 y el 30 de julio y el 10
de agosto, trabajando con CIES
Mori; del Grupo El Deber el 17 de junio, el 16 de julio y el 1° y el 8 de agosto con estudios por SPIE Consulting (no encontré su página web ni referencias
de otros clientes ni estudios), y de la Red UNO (me enteré por
una publicación que participaba Cadena A aunque nunca lo oí mencionar por Red
UNO) el 27 de junio y el 10 de agosto con las investigaciones por CAPTURA Consulting. Es
muy positivo (estadísticamente hablando) que para dichos estudios sus muestras
estuvieran entre 1.500 y 2.500 (esto la última de CIES Mori) y el error muestral
entre ± 2,2 % (levemente menor con ± 2,1 % la última mencionada); lo que es
negativo es que algunos trabajadores de medios (virtuales y no virtuales) no
sepan interpretar la estadística (una falencia formativa usual entre nosotros)
y que algún que otro opinador se insulte (por las mismas razones) porque un
candidato de su preferencia bajó el (digamos) 1,5 % y el de su no-preferencia
subió (supuestamente) lo mismo, obviando a) que esas subidas y bajadas estaban
dentro del margen de error (± 2,2 o ± 2,1 % anunciados) y b) que las encuestas
deben ser viabilizadas, antes de su realización y después de ella —antes de
difundirse— por el Órgano Electoral Plurinacional y cualquier denuncia de
pretendida manipulación es, a fin de cuentas, un cuestionamiento de credibilidad
a ese Órgano Electoral. En fin, cuestiones de formación y herencia de la
des-democratización que hemos vivido.
(Me excuso de no incluir el registro explícito de las encuestas como he hecho anteriormente en esta larga noche… perdón, período precomicial porque, aunque el numeral 58 del Calendario Electoral sólo fija límite para la publicación de nuevas encuestas y no existe otro impedimento a los análisis y menciones más allá hasta el silencio electoral que inicia el próximo jueves 14, he preferido evitar malinterpretaciones, sobre todo pensando en los medios que tan amablemente me reproducen. Por ello, la noche del domingo subí a mi blog personal —que no es un medio de difusión— https://joserafaelvilar-loquepienso.blogspot.com/2025/08/numeros-para-la-noche-del-17.html algunos cuadros y comentarios que pueden ser consultados en su totalidad haciendo clic en cada cuadro. Sigamos adelante).
No me
queda (creo que a nadie) que, de seguir este proceso electoral sin sucesos
inesperados catastróficos —más de agoreros—, la noche del 17 tendremos dos
ganadores para competir en segunda vuelta, el ballotage que inauguramos
estas elecciones.
(Acá nuevamente hago un paréntesis para una observación a un comentario hecho en uno de los paneles de la noche del domingo: Democracia directa no es la segunda vuelta, sino queda aclarado en el Artículo 11.II.1 de la actual Constitución que el ejercicio de la democracia en Bolivia se ejerce «Directa y participativa, por medio del referendo, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa. Las asambleas y cabildos tendrán carácter deliberativo conforme a Ley» y el ballotage es parte de lo que el numeral 2 del mismo Artículo e inciso menciona como «Representativa, por medio de la elección de representantes por voto universal, directo y secreto, conforme a Ley», mención que hago para subsanar el gafe del panelista).
La
elección nos debería dejar (ampliando la esquematización que la noche del
domingo mencionaron varios panelistas en las presentaciones de ambas Redes)
cuatro grupos de resultados: uno de dos primeros, aptos para
segunda vuelta, con el mayor peso perspectivo en senadores y plurinacionales (y
probablemente en uninominales); otro de dos segundos con espacios
previstos en ambas cámaras; uno de tercerones (utilizando desde acá la
terminología de las descendencias familiares al uso del Lazarillo de Tormes y
demás de la Edad de Oro española) en orfandad en la espera de algunos pocos
espacios legislativos, y otro grupo, cuarterones desheredados (a pesar
de la trapisondería y chicanería populistas del más conocido de ellos).
Por
último, coincido con Fernando Hurtado (como varios otros panelistas se
expresaron y como mencioné en algunas de éstas, mis columnas) el sprint final
sólo se los puede dar la clarificación y “aterrizaje” de sus propuestas: qué
y cómo beneficiarán al elector. Los demás temas —judiciales,
constitucionales, de Estado de Derecho, de transparencia y contra la
corrupción, de Pacto Fiscal, autonomías y cuál tipo de ellas— y el camino a las
alianzas —renacimiento de la democracia pactada que debería contar con primogénitos
y, muy probable, el segundón más coincidente y propositivo— podrán
ser explicados mucho mejor en el camino a la segunda vuelta.
Tic
tac… tic toc… tic tac… tic toc… NO HAY MAS…
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