martes, 13 de octubre de 2015

Mala Primavera, peor estío


Siempre defiendo la libertad y la democracia, por eso en celebré las Primaveras Árabes y critiqué las falsas democracias de esa Región (dictaduras con formalidades democráticas) pero he visto que muchas de esas Primaveras devinieron en fanatismos confesionales.
El primer brote primaveral fue en octubre de 2010 en el Sahara Occidental. Le siguió Túnez en marzo siguiente, la única democracia lograda; tras Túnez, le siguieron protestas menores en Argelia, Líbano, Jordania, Mauritania, Sudán, Yibuti, Somalia, Kuwait, Marruecos y Omán y Arabia Saudita. Complicadas fueron las de Iraq (que a poco le costaron el poder al primer ministro Al-Maliki) y Bahréin, que terminó con la ocupación del país por tropas del Consejo de Cooperación del Golfo encabezadas por  Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos para fortalecer la monarquía.

Así, hasta las más largas Primaveras: la egipcia, hoy apaciguada, y la yemení, complicada por tribalismos que llevaron a la intervención saudí. Y también Libia y Siria, las más cruentas. En Libia, las protestas populares se convirtieron en una rebelión contra la dictadura de Gadafi, que cayó y fue asesinado. Por su parte, la violencia desatada por Al-Asad contra las protestas por democracia desencadenaron una rebelión popular respondida con tropas y bombardeos aéreos. Originalmente liderados por el Ejército Libre Sirio (prácticamente hoy desaparecido) y el Consejo Nacional, del mismo se fueron desgajando grupos cada vez más radicales de tendencia salafista suní (como es Arabia Saudita y como fue Al-Qaeda) hasta llegar al terror del grupo yihadista takfirista sunní DÁESH (EIIL o Califato del Estado Islámico), dominando grandes territorios en Siria e Iraq con suma crueldad.

La estrategia occidental fue cortoplacista, sin involucrarse directamente, apoyando a grupos rebeldes, muchas veces poco conocidos, con dinero, asesores y armas (caídas en manos salafistas). Como en Afganistán donde el apoyo a los muyahidines opuestos a la URSS se convirtió en Al Qaeda, en Iraq y Siria el apoyo terminó en Al Nusra y el Califato, aterrorizando toda la región y provocando oleadas de refugiados (mezclados con migrantes económicos) que colapsan a Europa y crean una inesperada crisis humanitaria…
Y para confundir, múltiples intereses: Israel contra Hezbollah e Irán; Turquía contra los kurdos; salafistas suníes contra chiíes; Irán contra Israel; las monarquías contra Irán… Y Rusia, con un Cáucaso a punto de explotar plagado de extremistas islámicos y buscando reposicionarse como potencia.

¿Qué pasará? Hoy, dos coaliciones con intereses distintos combaten con bombardeos (hasta ahora) al DÁESH: una, con EEUU, sus aliados occidentales, Turquía y los países del Golfo; la otra (hasta ahora más efectiva), de Rusia, Iraq, Irán y Siria (y con China cerca).
Cientos de miles de muertos y muchos más huyendo hacen meditar cómo fue hecho. Peor si Donald Trump, campeón del conservadurismo en EEUU, considera que el mundo hoy sería más seguro con Saddam Hussein…


Información consultada

http://libia-sos.blogspot.com/          

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