«En medio de un Padre Nuestro entró
el Matador /
y sin confesar su culpa le disparó. / […] y entre el grito y la sorpresa, agonizando otra vez estaba el Cristo / de palo pegado a la pared.» [Fragmento de la canción El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés del cantante y compositor panameño Rubén Blades, homenaje al arzobispo Óscar Arnulfo Romero.]
y sin confesar su culpa le disparó. / […] y entre el grito y la sorpresa, agonizando otra vez estaba el Cristo / de palo pegado a la pared.» [Fragmento de la canción El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés del cantante y compositor panameño Rubén Blades, homenaje al arzobispo Óscar Arnulfo Romero.]
Para muchos San Romero de América,
el asesinado arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, defensor de los derechos humanos y los pobres («La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres,
así la Iglesia encuentra su salvación») y declarado por el papa Francisco como “mártir
de la Iglesia, asesinado por odio a la fe”, fue beatificado frente a 300.000
personas de 57 países en la ciudad donde ejerció su apostolado y fue asesinado,
convirtiéndose en el primer beato salvadoreño y el primer
arzobispo mártir de América. “Obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a
los hermanos, se convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor” lo describió el
papa Francisco en su carta a los fieles congregados para la ceremonia
"Voz de los sin voz", monseñor Romero
fue asesinado el 24 de marzo de 1980, preludio de la Semana Santa y de la cruenta
guerra civil salvadoreña, cuando iba a consagrar la hostia en la misa que oficiaba
en la capilla del hospital Divina Providencia de San Salvador por militares presuntamente a las órdenes
del mayor Roberto d'Aubuisson Arrieta y del ex presidente coronel Arturo Armando
Molina. El asesino recibió 114 dólares por su crimen.
Hombre de paz, monseñor
Romero fue uno más de los casi 80.000 muertos (la mayoría no beligerantes) de la
guerra civil que azotó El Salvador entre 1979 y 1992 y que concluyó con los Acuerdos
de Paz de Chapultepec entre el Gobierno y el Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional bajo tutela de Naciones Unidas. Defensor de los derechos de los desprotegidos
y de mayor justicia social, fue seguidor de una Iglesia que respondiera a los “signos
de los tiempos”, indignada ética y teológicamente con las situaciones de injusticia
y marginación, como propuso la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
(Medellín 1968) promovida dentro de los postulados del Concilio Vaticano II por
el papa Pablo VI (de quien Romero fuera alumno cuando éste aún era monseñor Giovanni
Batista Montini).
“Fiesta de paz,
fraternidad y perdón...” mencionó el cardenal Angelo Amato, enviado del Papa, porque
"su opción por los pobres no era ideológica, sino evangélica. Su caridad
se extendía a los perseguidores". El mejor ejemplo de que “Romero no es
símbolo de división, sino de fraternidad y de concordia” fue que Marisa d'Aubuisson,
hermana del autor intelectual del crimen, creó la fundación que promovió su
beatificación, y que entre los invitados a la ceremonia estaba Roberto
d'Aubuisson, hijo de éste.
Pocos días antes de
su asesinato Romero dijo: “Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el
pueblo, no perecerá jamás… Si me matan resucitaré en el Pueblo.”
Información consultada
http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Armando_Molina
http://es.wikipedia.org/wiki/II_Conferencia_General_del_Episcopado_Latinoamericano
http://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_d%27Aubuisson
http://www.arrakis.es/~nautylus/calendass.htm
http://www.parroquiasantiago.es/BEATO MONSEÑOR ROMERO: SACERDOTE, PROFETA Y… MÁRTIR
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