sábado, 18 de mayo de 2024

El oro (en granos) de las Bolivias después del Bicentenario

  

«…si los primeros fundadores de las ciudades en el Nuevo Mundo no hubieran sacrificado todo a las minas, menospreciando la agricultura, habrían ganado bases sólidas de prosperidad …» (Alcide D‘Orbigny, 1831)

En las Bolivias tenemos un oro que no depreda el mediambiente ni agrede a los indígenas, que es inclusivo, solidario y munificente con su riqueza. Un oro que atrae a muchísimos interesados, cambas y migrantes «potosinos, cochabambinos, paceños, orureños, argentinos, japoneses, chapacos, peruanos, rusos y brasileros» y, sin olvidar menonitas, da empleos directos y dignos para más de 120.000 mil trabajadores —agricultores, industriales, exportadores y tantos más—, es el tercer rubro de exportación nacional —con más de USD 1.800 Millones de exportación para el 4,42% del PIB nacional en 2023—, de yapa es sostenible y —tratado con amor— inacabable. Es la soya boliviana: la soya cruceña.

Santa Cruz siempre fue la provincia —gobernación— y luego el departamento más alejado, física y menospreciado en interés, del centralismo de las Bolivias, primero desde La Plata colonial (Sucre ya republicana —o donde se quisiera quedar asentado el presidente de turno—) y luego de la Guerra Federal desde La Paz. Su «azúcar negra, junto con carnes secas, es decir charque» viajaban al interior del país —Charcas principalmente— y al Mato Grosso, a Asunción y al norte argentino, éstos más importantes para su economía; por ende, azúcar (la negra: chancaca) y ganado junto con algo de algodón —«La economía se basa en la tierra desde su fundación en 1561» fueron las primeras riquezas del Oriente —a mitad del xix, las antiguas misiones jesuíticas de Moxos fueron segregadas de Santa Cruz para hacer un nuevo departamento. Precisamente algodón fue, en los finales de los años 60s a inicios de los 70s, el primer boom exportador de la agricultura cruceña, impulsado en buena medida por la inmigración japonesa, un boom efímero que cuando acabó dejó frustrados los emprendimientos agrícolas hasta que —de a poco— algunos decididos ensayaron el cultivo de una semilla, oleaginosa como la del algodón y la del girasol: la soya, primero aceptada como sustituto aceitero del algodón, luego como alimento harinoso para ganado y aves de corral al cortarse los suministros peruanos de harina de anchoveta y ahora el oro de una economía sostenible: la agricultura cruceña. Hoy en Santa Cruz hay más de 14 mil productores, pequeños —éstos más del 80%—, medianos y grandes —muchísimos entre tales fueron migrantes—, todos ellos el mejor de ejemplo cómo el empeño individual y, a la vez, de colaboración solidaria puede superar todos los obstáculos (incluidos el olvido del Estado).

Acá me voy a detener un momento y hablar de los modelos productivos de las Bolivias. Hay un modelo comunitario y hay un modelo de propiedad privada. En el modelo comunitario nadie es dueño porque todos son, al menos supuestamente, dueños, lo que vale decir que ninguno se siente dueño —propietario, responsable—; en otro el modelo, una persona, una familia, es propietaria —responsable, dueña— y, por ello precisamente, asume los riesgos para obtener un beneficio, que también es libre de compartirlo si así lo desea pero no porque no sea suyo: todo el proceso (la decisión y el riesgo de la siembra y la cosecha, la venta de lo producido y la reinversión en otro ciclo e, incluso, la solidaridad) son manifestaciones de su libre albedrío; en la comunal no, porque quien decide es la comunidad. (Basta recordar los criminales desastres —hambrunas incluidas— de los experimentos marxistas de propiedad colectiva, tanto el leninista-estalinista de los sovjos y koljos soviéticos como las comunas populares del maoísmo chino en el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, por sólo mencionar los más conocidos).

La libertad de propiedad propia, individual y privada —que no está exenta de asociatividad y cooperación sino la incorpora per se—, conlleva el riesgo del fracaso pero también la satisfacción del éxito, ninguno de los cuales son achacables a otro. Una explicación muy simple —entre otras muchas— del fracaso del modelo económico social comunitario productivo y con sustitución de importaciones impuesto desde 2006, en realidad un modelo económico rentista, explotador inmarscible de recursos, de vocación clientelar y no sostenible: fue aparentemente exitoso mientras los recursos fluían —mezcla de medrar resultados del liberalismo anterior para los commodities (gas como estrella de la ecuación populista derrochadora) y carnaval de precios extraordinarios por exportaciones— pero luego de que secó la fluencia, como Cronos se comió sus hijos —las reservas— y terminó encadenándose con mil y más carlancas de deudas.

Hoy el sector agroexportador cruceño es el tercer rubro (primero no tradicional) captador de divisas para la economía nacional y puede crecer más —se proyecta un mil millones de dólares más— si el Estado facilitara el crecimiento: autorizando los eventos biotecnológicos —el uso de transgénicos, empleados sin afecciones desde hace años en nuestros vecinos (Paraguay, Brasil, Argentina) con rendimientos que casi triplican los nacionales y acá acusados de envenenar la agricultura y la salud— y eliminando barreras para las exportaciones, aun mejor si ese Estado proveyera beneficios fiscales. Pero el Estado actual no sólo sigue en el laberinto del rentismo cuatricentenario de la minería —incluidos los hidrocarburos hasta recién y ahora el espejismo de un litio exitoso solo en narrativas— sino que es de un centralismo secante y una miopía magna discriminadora para el emprendedurismo privado, disfrazada de un falso igualitarismo demagógico (obviaré centenarios cainismos interregionales inútiles). La necesidad perentoria de captar nuevos y más ingresos en monedas fuertes (divisas) frente a un gas en franco agotamiento y un litio que llevamos décadas sin explotar ni, menos, producir choca con la concepción antieconómica de un populismo andino cargado de ideología marxista-indianista; una versión socialismo 21 de la canción “Te Odio Pero Te Necesito” de Alejandra Pizarnik…

(Las citas son del libro Un grano de oro en la historia: Soyeros de Bolivia de Silvia Aleman Menduiña con prólogo de Paula Peña Hasbún, publicado recientemente por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo para conmemorar su Quincuagésimo Aniversario y rendir tributo a los que han hecho posible su éxito como primer gremio productivo empresarial).

  

Información consultada

https://brujuladigital.net/opinion/una-peta-cuatro-elefantes-y-un-candidato

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/con-los-tiempos-en-contra_365245 

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/modelo-cruceno-y-modelo-del-mas_368040          

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/se-requiere-certidumbre_367541

https://eldeber.com.bo/opinion/la-prueba-de-fuego-de-los-aspirantes-a-la-presidencia_364887

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2005

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2009

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2019

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2014

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2020

https://es.wikipedia.org/wiki/San_Jorge

https://publico.bo/opinion/examen-diagnostico-a-candidatos-2025/   

https://www.brujuladigital.net/opinion/nuevos-lideres-y-el-destino-de-la-nacion

https://www.la-razon.com/nacional/2022/11/17/el-tse-sugiere-elecciones-en-septiembre-y-segunda-vuelta-en-octubre-de-2025/

sábado, 11 de mayo de 2024

Las Bolivias después del Bicentenario (si llegamos...)

 

No, no soy alarmista. Tampoco soy tremendista ni terraplanista ni algo parecido. Es que, con todas las noticias y convulsiones, lo más sensato es dudar.

Porque el MAS hoy se fractura (¿alguien aún cree que era una maniobra distractora de la opinión pública para volver a unirse, felices como lombrices, para las elecciones?) o se canibaliza (que no podremos llamar autofagia en stricto sensu) y eso bloquea una Asamblea falta de consensos porque lo que quiere A (arcistas) no condice con lo que quiere los más de C y D (miembros de las diferentes oposiciones, sordas las más de la veces entre sí y sus desgranes que reproducen la sordera más amplia) y, menos incluso, con lo que quiere B (evistas), pero lo que quiere B casi nunca lo quiere A ni C ni D y lo que quieren los más de C y/o D no lo quieren (a veces sólo los C1 o los C2 o D3 u otro) pero no A ni B y, por ende, se bloquean.

Perdón por el galimatías algebraico aunque volveremos al caso— porque no quise hacerle desconflaute, amigo lector, pero era importante para destacar algo que, desde 2009 no pasaba: si en la Asamblea (antes Congreso) no hay una mayoría pro oficialista, la gobernabilidad se complica —o, peor, se estanca.

Un editorial de El Deber (“Con los tiempos en contra”, 6/5/2024) me ayudó a armar mejor mi pensamiento, poniéndole etapas a afirmaciones —recomendaciones estratégicas electorales— que ya había escrito antes más de una vez.

Saquemos cuenta en reversa junto con el editorialista: «El 8 de noviembre de 2025 se inicia un nuevo periodo constitucional», fecha inaplazable ni eludible porque se cumple el mandato que en 2020 empezó el actual mandatario (aunque acota más: «salvo que se produzca un golpe de Estado y se imponga una dictadura», lo que dejaremos por ahora). Revisando el cronograma electoral junto con el editorialista, los comicios —calculando primera con segunda (hablo de vueltas electorales) y repeticiones de votaciones— no deben ser después del 6 de septiembre de ese año (70 días antes de la asunción, aunque el referido editorialista contó distinto y le salieron menos días, unos 40 y algo) y las segundas votaciones a comienzos de octubre. Por ende, la convocatoria deberá anunciarse entre mediados y fines de abril y las elecciones primarias —si hubiera— antes de finalizar 2024. (Eso si no hay el hipotético adelanto de elecciones por renuncia del Presidente e inmediata postulación, pero ésa sería otra cuenta que no traeré al caso).

Estamos en mayo de 2024, quizás siete meses antes de las primarias y once antes de la convocatoria electoral. Se han anunciado o autoproclamado o aventados una docena larga de candidatos presidenciales (he leído de 13 pero pueden aparecer otros). El padrón electoral actual —un rápido y aproximado contraste con el vigente lo podremos tener en grosso cuando salgan los resultados del último Censo, comparando censados en edad electoral en los percentiles aptos para ejercer el voto con los empadronados— para 2021 fue de 7.332.925 electores habilitados y votó el 88,42 % (6.484.008), por lo que el porcentaje posiblemente sería similar para 2025 (un ponderado sería del 88,31 %, considerando los porcentajes de participantes en anteriores del período azul —y no de Picasso—: las fraudulentas de 2019: 88,31; 2014: 87,89; 2009: 94,54; 2005: 84,50).

Dicho de otro modo: 15 candidatos —si se mantienen en 13 los opositores al MAS, además de un opositor al MASLucho que lleve el MASEvo (que al final no será el propio Evo, aunque se les coman los hígados por menos generoso propósito que Prometeo) y el candidato cantado del MASLucho (es decir: el mismito Arce)— pelearán por las adhesiones de no más de 6,5 millones de electores. Una pelea que, para los más, será de escarbar migajas y que, para los menos, será cainita para unos y de réquiem para otros…

Pongamos que se repite el panorama de hoy, herencia de un fracasado 2020 para candidatos opositores, lo que es muy probable como base. Dos oposiciones —no partidos ni organizaciones políticas sino “asociaciones de buena voluntad” (¿o prefiere llamarlas “asociaciones de coyuntura” desde los sumados tras el idealismo sincero por un carisma hasta juntuchas de oportunismos, que de eso hubo en 2020)— y un oficialismo quebrado ya pronto en dos: así ha sido el germen de ingobernabilidad, y todo augura un panorama peor en 2025, con un MASLucho que depende de su billetera para sus ejecutores de justicia y sus “socios sociales” (cacofónico porque decir “socios de los movimientos” me recuerda a decir “socios movimientistas” y ya sabemos de eso), un MASEvo desfinanciado y reducido al Chapare —sus huestes rurales de “hermanos de la CSUTCB” hoy o son arcistas o ya no tienen gente rural porque están migrados y mixtados de mestizaje urbano en El Alto y en Santa Cruz— y en las oposiciones o los liderazgos están pasados de “su tiempo” o no les ha llegado éste aún o —los más— nunca les llegará.

En mi Manual para ganar elecciones (Plural, 2019) —perdóneseme la vanidad de autocitarme— describí que una candidatura presidencial para ser válidamente potente debe tener detrás una organización —llámese partido o agrupación pero no sindicato ni gremio— estructurada horizontal y verticalmente, con un líder que fuera identificado con ella (y no “invitado” de último suspiro), con una política (o ejercicio, como guste) de generación de cuadros, con una Misión y Visión (o llámele ideología) permanente en el tiempo y con un Proyecto País (no Planes de Gobierno al uso que ni el candidato lee) que sea un ejercicio de verdadera evangelización y motivación sociales. Mirando desde hace años el panorama electoral boliviano la mayoría de estas condicionantes (o todas) no las hay: el último de los comicios con un real exaltador de voluntades fue en 2005… y ya sabemos en qué devino.

¿Se repetirá el impulso de 2019 tras una candidatura —no un candidato— contra el Evo, ahora con otros matices pero con igual urgencia de cambio? En 2020 no lo hubo —pudiera decirse que el fracaso de la Transición (que no supo ser el nuevo puente) y el COVID (que castigó a todos) tuvieron la causa pero sería muy simplón el hacerlo. Porque no fue como en 2019, por la urgencia de un cambio de época acabada (mentiras, triquiñuelas, corrupciones, violencia y apremios, entre otros más que le “adornaban”), y ahora debería serlo pero ¿creeríamos hoy en un solitario San Jorge, imbuido de fe y esperanza, contra tales dragones, además de ahora desarmado?

Llegaré a mi punto: Descartaré que 2025 será una pelea entre organizaciones (el mismo MAS está en agonía y no es Fénix porque no pervivió mil años y su pira actual no es de sándalo y del otro frente no existen tales estructuras sólo etiquetas y voluntades);  obviaré que habrán líderes aglutinadores (ya di mi opinión más arriba sobre por qué sucedió 2019 y los que no llegaron a 2020) porque los de ese entonces cumplieron (o intentaron) su propósito, cuál este fuera, y ya pasaron, y de nuevos se sigue a la espera que cuajen (quizás para las subnacionales de 2026 con más intenciones de voto sumadas o para 2030), y, de final, me abstendré de esperar Programas (o Proyectos) País sólo a modo de manifiestos de campaña (o simples “sueños”).

¿Qué queda? Lo que fue posible en 2020 y, sin dudas, podrá ser más en 2025: gruesas (no por cintura corrupta) bancadas opositoras, y no importa que no sean una ni dos pero con liderazgos dentro de ellas que sepan conciliar y, sobre todo, unirlas en voluntades y propósitos para negociar con los que no le son afines; hay buenos parlamentarios (y también los hay aún de triste trayectoria, que eso pasa cuando no se criban desde los cuadros propios y no se cosechan las buenas semillas por la premura de sumar y llenar). El otro es la apuesta, ahora más posible, por ganar el mayor territorio: gobernaciones y alcaldías. Ambas serán llave de gobernabilidad y de gobierno, más allá del que lo ejerciera a la espalda de la Plaza Murillo porque a éste ¿qué le quedaría? ¿Manu militari? Ni Kaliman en 2019 pudo hacer la parodia para justificar al Evo en su cobarde estampida.

 

Información consultada

https://brujuladigital.net/opinion/una-peta-cuatro-elefantes-y-un-candidato

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/con-los-tiempos-en-contra_365245 

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/se-requiere-certidumbre_367541

https://eldeber.com.bo/opinion/la-prueba-de-fuego-de-los-aspirantes-a-la-presidencia_364887

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2005

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2009

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2019

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2014

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Bolivia_de_2020

https://es.wikipedia.org/wiki/San_Jorge

https://publico.bo/opinion/examen-diagnostico-a-candidatos-2025/   

https://www.brujuladigital.net/opinion/nuevos-lideres-y-el-destino-de-la-nacion

https://www.la-razon.com/nacional/2022/11/17/el-tse-sugiere-elecciones-en-septiembre-y-segunda-vuelta-en-octubre-de-2025/

sábado, 4 de mayo de 2024

Las Bolivias después del Bicentenario IV

 

Inicié la primera de mis columnas “Las Bolivias después del Bicentenario” (06/04) aclarando que había «encontrado artículos de opinión que me han sido muy interesantes lecturas, ya sea por coincidencia o por discrepancia» y en otra después me autopropuse «una pregunta obvia pero inescrutable hoy: ¿Qué nos espera después del Bicentenario? Sin embargo, cada vez me detengo más en el camino para llegar a ese Bicentenario y lo que nos esperará a las Bolivias».

Esta semana me llegaron dos documentos para pensar profundamente hacia adelante, sobre todo porque ambos tienen la marca de 2025 y nos conminan a actuar con prevención, preparación y mucha resiliencia. Me refiero a “Los escenarios urgentes después del censo” de Carlos Hugo Molina (El Deber, 30/04) y la larga entrevista a Jorge Akamine “Censo 2024: ¿Qué sigue?” (De frente con Óscar Ortiz, 24/07).

Empezaré con Akamine por la exposición etápica que nos provee. Actual presidente del Colegio Nacional de Economistas y miembro en 2022 del Comité Interinstitucional que elaboró la propuesta cruceña —contrapropuesta desde la realidad a la del Gobierno en ese momento—, la información que nos da nos permite seguir la razón de las etapas comprometidas por el Gobierno: ahora en agosto los resultados nacionales (fundamental para la redistribución o no de diputaciones), para final de este año los subnacionales (base para la reformulación de la geografía electoral y el futuro PGE); la importancia del cumplimiento de las fechas comprometidas para estos resultados con respecto a 2025 —redistribución de recursos, coparticipación tributaria, Pacto Fiscal y representación político-parlamentaria (que incluye el mencionado remapeo de circunscripciones)— y después, imbrica el contenido de su entrevista con la columna de Molina, centrada en los porqués y las urgencias de este Censo.

El análisis de Molina va a extender dos elementos: el mestizaje boliviano —entendido desde el punto de vista de integración, mezcla sociocultural—, algo que vengo defendiendo de 2011 (con muchos otros) antes del anterior Censo reafirmando lo que siempre sostuvo el antropólogo y sociólogo brasileño Darcy Ribeiro: «Los neoamericanos, producto del mestizaje, componen la mayoría de sus habitantes [de América Latina]. El resultado ha sido un pueblo mulato de negritud y mestizo de indianidad» (“La nación latinoamericana”, NUSO, N° 180-181, 2022); el otro —indisolublemente ligado a ese mestizaje sociocultural, que es su consecuencia— es la migración del campo a la ciudad.

Certeramente, Molina —Padre de la participación Popular, exPrefecto y reconocido investigador— los vincula «con el modelo impuesto por los triunfos electorales del Movimiento al Socialismo y la instauración de un estado “originario indígena campesino”; mientras la realidad mostraba una sociedad boliviana que abandonaba el campo y crecían las ciudades, el gobierno establecía un discurso ideológico [que yo declaro claramente indianista y, por ende, racista y antinacional], aprobaba políticas públicas y destinaba recursos para la inversión en sentido totalmente distinto», tergiversando la realidad nacional y, peor, hundiendo la nacionalidad en lo que Molina identifica claramente como “oportunismo político” que terminó creando «una suerte de reservación racial de 36 parcialidades, insostenible en pleno siglo xxi» y que Molina resume definitivamente: «Un campesino, de cualquier signo político, deja de ser campesino si abandona el campo y se traslada a vivir a una ciudad, pues no traslada su modo de producción, sin modificar su opción ideológica» y que cierra en una denuncia muy clara de la demagogia oportunista del falso “Proceso de Cambio”: «Un indígena y un originario pueden continuar con su cosmogonía y su visión de la vida si se trasladan de la selva a la ciudad, pero no traslada su modo de vida porque en ella no hay cacería, pesca ni recolección, debiendo vivir en un medio hostil en el que lo único que puede ofrecer es su fuerza de trabajo por culpa del estado que no lo ayudó a desarrollar los instrumentos que necesitaba para su nueva existencia [ni] ha logrado destinar recursos efectivos para que las nacionalidades, en su lengua y escritura [si las tuvieran], hayan logrado institucionalización e incorporación en la vida cotidiana de la sociedad boliviana». La conclusión es de Perogrullo: La migración campo-ciudad como generatriz del mestizaje conlleva la desaparición de la dicotomía excluyente urbano-rural.

Me queda un punto importante, que se infiere de ambos trabajos: la representatividad democrática del ciudadano boliviano, que parte de dos aspectos —a mi entender democráticamente corruptos en Bolivia como en Venezuela—: el valor del voto, cuyo “peso” electoral es distinto para circunscripciones electorales urbanas y rurales —incluso entendiendo que la mayor territorialidad rural (por la expansión dispersa de su electorado) puede ser de una moderada justificación— y “el elector de primera y el de segunda” con las circunscripciones especiales, donde esa diferencia se agrava (su crítica podría aparejar la etiqueta de “racista” independiente de su racionalidad), constituyendo una segregación real respecto del resto de los que formamos la Nación Boliviana para quienes la detentan (y no digo “disfrutan” porque no lo creo porque el ejercicio de su “particularidad autónoma” queda sólo en lo simbólico) en el modelo demagógico de la Constitución de 2009, “cosida” para el MAS (y para Chávez en el 1999 y Correa en 2008) por sus asesores neocomunistas españoles del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS, luego generatriz del ahora casi desaparecido partido PODEMOS).

Me salto el Padrón Electoral (contrastable en buena medida con los resultados censales si son fiables), el pleno ejercicio de las autonomías y el guirigay de elecciones judiciales —engendro sin meritocracia pero con partidocracia— y primarias —¿de uno? Al final de 2025 llegaremos a una elección que —al día de hoy— será entre un MAS implosionado o dividido (depende de lo extremo de la confrontación) y un arco de opositores —la mayoría repetidos y desgastados— con propuestas —hasta ahora— fracasadas, desfasadas o “epidérmicas” que no logran mover oposiciones.

Ojalá me equivocara.

 

Información consultada

https://youtu.be/va18ILd2How

https://abi.bo/index.php/noticias/feeds/35-notas/noticias/politica/26276-comision-tecnica-crucena-admite-que-presento-una-propuesta-incompleta-para-el-censo

https://erbol.com.bo/nacional/equipo-técnico-de-santa-cruz-abandona-la-mesa-del-censo-“parece-que-ya-está-decidida-la

https://www.facebook.com/watch/?v=708031190692648

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/los-escenarios-urgentes-despues-del-censo_364666

https://www.brujuladigital.net/opinion/nuevos-lideres-y-el-destino-de-la-nacion

https://www.topuniversities.com/world-university-rankings

https://es.statista.com/grafico/16658/universidades-latinoamericanas-en-el-qs-world-univeristy-rankings/

https://revistas.usal.es/cuatro/index.php/1130-2887/article/view/alh2014676590

https://www.oas.org/sap/docs/deco/v%20reunion%20de%20autoridades%20electorales%20final.pdf

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-68512013000100011

https://www.publico.es/politica/28-ciudadano-voto.html

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-05652011000100006

https://es.wikipedia.org/wiki/Darcy_Ribeiro

https://eldeber.com.bo/opinion/la-nacion-mestiza_275682

https://nuso.org/articulo/la-nacion-latinoamericana-2/

https://nuso.org/articulo/la-utopia-salvaje-de-darcy-ribeiro/

https://es.statista.com/grafico/16658/universidades-latinoamericanas-en-el-qs-world-univeristy-rankings/

sábado, 27 de abril de 2024

Las Patrias de mi amigo Braulio

 

Heimat es una bella palabra alemana que nos ilumina sobre un sentimiento: la pertenencia. Tiene muchas variantes pero me quedo con dos: Heimatland, que significa “patria” y Heimatregion que nos dice de la “tierra natal”; y aún me quedo con una tercera definición que me regaló hace largas décadas un antiguo profesor: «el lugar donde uno se siente uno».

¡Qué hermosa esa definición! Es donde el individuo es capaz de experimentar la seguridad y la fiabilidad de su existencia, así como un lugar de una confianza más profunda. Es «el hogar como lo contrario de la extranjería y la alienación, como ámbito de apropiación, de penetración activa, de fiabilidad» (Bausinger) y también es —en sociología— «una de las condiciones para la constitución de la identidad de grupo» (Simmel). Sin pecar de pedante, en alemán antes "die Heimat" —un nombre femenino— era el opuesto de "das Elend" —neutro, como si todo fuera indiferente—, la “miseria”, que procede del alemán antiguo "Ali-Lenti": "el otro país" o "el extranjero": así los antiguos germanos entendieron que Heimat equivalía a “felicidad”.

Mi amigo Braulio lo hizo cuando multiplicó su pertenencia e identidad. Orureño y cruceño —boliviano—, burgalés —español— y un poco de montevidiano —uruguayo—, entendió que la Misión que asumía tenía mucho que ver con identidad y, aun más, con transmitir el Amor y la Felicidad.

En 1968 vino a Sudamérica. ¡Y vaya que sí hizo las Américas! No con riquezas materiales: su oro —que repartió a manos llenas— fue de solidaridad, de afecto de muchísimos, de bondad. Trabajó llamado en su Misión desde muy pronto en una de las regiones más pobres de Sudamérica, en Oruro, recorriendo los explotados —y tantas veces reprimidos— centros mineros del Altiplano boliviano, conociendo la miseria —y las injusticias— de una región que había sido tan rica en minería y en las luchas por la libertad.

En Oruro, tuvo un guía envidiable: Julio Terrazas Sandóval, entonces Obispo de la Diócesis. Con él, en 1987 fue ordenado Obispo Auxiliar de la Diócesis y lo acompañó hasta 1991 cuando Terrazas pasa a dirigir la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra.

Lo conocí a inicios de 2023, cuando lo visité porque entonces editaba un libro maravilloso con fotografías de mis amigos Tony Suárez y Jaime Cisneros: Entre ángeles y diablos sobre el Carnaval de Oruro —dos años antes declarado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad—, y yo estaba buscando autores —historiadores, folcloristas, musicólogos— que, en vísperas de la gran Fiesta Anual, escribieran opúsculos para que los neófitos entendiéramos mejor (me incluyo) la majestuosidad, historia y profunda religiosidad de esta fiesta en honor de la Virgen minera, la Virgen del Socavón. Braulio me recibió con su eterna sonrisa y, con su sempiterno humor, me invitó «a trabajarlo a dos manos», lo que se tradujo en que él escribió y yo sólo edité “El Carnaval de Oruro y la Virgen del Socavón”, hermoso artículo sobre la religiosidad del pueblo de la Villa de Sebastián Pagador.

 Años después me lo encontré de nuevo en Santa Cruz de la Sierra, a donde había yo vuelto y con su derroche de bonhomía nos fundimos en un abrazo, el que repetiríamos cada vez que tenía el placer de encontrarle. Su antiguo mentor y amigo en Oruro, ahora ya Julio Cardenal Terrazas y Arzobispo del territorio, se lo llevó de las montañas a los llanos para que siguiera haciendo lo que tan bien sabía hacer mi amigo Braulio: transmitir bondad y el Mensaje de Jesucristo.

Tras más de cincuenta años en Hispanoamérica cumpliendo la Misión que el Señor y la Virgen le encomendaron, mi amigo Braulio, carmelita descalzo que —como fiel discípulo de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz— vino a Nuestra América para transmitirnos Su Mensaje, regresó a España.

Querido amigo Monseñor Braulio Sáez García, Obispo Auxiliar Emérito de Santa Cruz de la Sierra, siempre estará en el corazón de tantos amigos que labraste en Oruro y en Santa Cruz y en Bolivia toda, porque tú —indiano ubérrimo en Amor y en Fe— has sabido hacernos parte de tus Patrias: tus Heimats de ambos lados del Océano y la Patria Celestial que compartimos.

Hasta algún día nuevamente, amigo Braulio.

 

Información consultada

Heimat und Identität. Probleme regionaler Kultur. Wachholtz, Neumünster 1980 (22. Deutscher Volkskunde-Kongress in Kiel vom 16.–21. Juni 1979), p. 20.

http://hispanoteca.eu/Foro/ARCHIVO-Foro/Hacer%20las%20americas.htm

https://celam.org/guia_detalle.php?id=286         

https://es.pons.com/traducción/alemán-español/Heimat#google_vignette

https://es.wikipedia.org/wiki/Braulio_Sáez_García

https://es.wikipedia.org/wiki/Heimat_(concepto)

https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Terrazas_Sandoval

https://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_los_Carmelitas_Descalzos

https://es.wikipedia.org/wiki/Oruro

https://www.nytimes.com/2018/02/28/opinion/america-heimat-germany-politics.html

sábado, 20 de abril de 2024

Las Bolivias después del Bicentenario 3

Empecé esta serie de columnas para responderme una pregunta: ¿Qué nos espera después del Bicentenario? Sin embargo, cada vez me detengo más en el camino para llegar a ese Bicentenario y lo que nos esperará a las Bolivias (el que con redobles de tambores siga diciendo “una” Bolivia, no conoce cuán grandes y diversas son las Bolivias donde vivimos).

Un camino que estos días está con muchas piedras, la mayoría de nuestras propias cosechas. Comenzaré por nuestros amores persas —y no me referiré a los tan literarios de Cosroes y Shirin ni a los no menos idealizados de Layla y Qais Majnún, dos versiones de Romeos y Julietas persas sino a los más pedestres (y peligrosos) de los “amores ideológicos”—, “amores” peligrosos para Bolivia porque nos alineamos con un teocracia enemiga real (y muy efectiva) de todo lo que represente libertad individual y de pensamiento y derechos de las mujeres, entre otras represiones, lejos de las “libertades”, “igualdades” y “derechos” que dicen preconizar los sociatas 21 y su falsa progresía indianista; ¿en qué nos beneficia alinearnos con un país aislado y repudiado, en crisis económica?: en nada a nosotros —y a ellos sí por nuestro uranio, como a los rusos de una filial de Rosatom que postularon para el litio con menos conocimiento que nosotros (y eso es mucho decir después de estar tantos Evoaños de dilapidar muchos cientos de millones, como ahora se confirma pero siempre se sabía). Los acuerdos militares con Irán despiertan la preocupación de los vecinos, sobre todo de los argentinos, antes alineados con Irán (eso CFK por sobre sus muertos de la AMIA) y ahora con Israel. (Es para pensar que Argentina se disculpó con Chile por la denuncia sobre iraníes allá al norte y ni chitón con la protesta boliviana sobre la que nos tocó).

Otro peligro está en la retoma de la retórica de “nuestros envidiosos enemigos” (no hace falta mencionar que, si hasta ahora eran los chilenos de variada ideología, ahora se les suma a los gauchos libertarios) y, una vez más, nos pasamos de weones: Arce llama a defender el litio porque (denuncia sin nombre) “un país vecino pretende controlar los recursos naturales mediante ‘operaciones especiales’”, olvidando que el litio boliviano está bajo el Salar y que —tras muchos años y autoelogios inútiles— seguirá ahí por muchos años, gracias a angurrias —por coimisiones—, ineptitudes y “amores” del Poder. ¿O el arcismo creerá que el alineamiento con López Obrador contra Ecuador —que erró entrando con violencia en territorio de México luego que populismo zurdo errara en incumplir el artículo 3 de la Convención sobre Asilo de Caracas que prohibía dar asilo a personas «inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes, o estén condenadas por tales delitos y por dichos tribunales», como era el caso— le beneficiará…? Las denuncias sobre nuestros vínculos con Irán, escondidos bajo la nebulosa de secretismos, obligan a pedir como Rodríguez Veltzé cuando reclamó: «La gravedad de su denuncia Presidente, lo obliga a transparentar los convenios con potencias extranjeras».

De acá al Bicentenario falta poco más de un año, algo menos que para las elecciones generales pero más que para unas (hipotéticas aún) judiciales y otras (tan hipotéticas también) primarias. ´¿y cómo llegaremos, con un MAS dividido (¿llegará al 2025 como lo conocimos?) sin discurso ni narración (el andinocentrismo marxistoide implosionó) y una oposición (oposiciones más bien) ni chicha ni limonada (porque los discursos nacionalistas, neoliberales y socialdemócratas ya se probaron y fracasaron?

Tela hay para muchos cortar. Hasta la próxima.

 

Información consultada

https://brujuladigital.net/economia/rodriguez-veltze-la-gravedad-de-su-denuncia-presidente-lo-obliga-a-transparentar-los-convenios-con-potencias-extranjeras-

https://brujuladigital.net/politica/como-la-expansion-del-regimen-de-iran-en-bolivia-encendio-las-alarmas-por-la-seguridad-de-america-latina

https://eldeber.com.bo/pais/arce-acusa-a-un-pais-vecino-de-balcanizar-bolivia-e-insta-a-los-cadetes-del-colegio-militar-a-defend_363575

https://es.wikipedia.org/wiki/Cosroes_y_Shirin

https://es.wikipedia.org/wiki/Layla_y_Majnún

https://rosatom-latinamerica.com/press-centre/news/uranium-one-group-de-la-estatal-rusa-rosatom-firm-convenio-con-boliva-para-la-industrializaci-n-del-/

https://rosatom-latinamerica.com/press-centre/news/uranium-one-group-de-la-estatal-rusa-rosatom-firm-convenio-con-boliva-para-la-industrializaci-n-del-/

https://unitel.bo/noticias/politica/arce-llama-a-defender-el-litio-y-dice-que-un-pais-vecino-pretende-controlar-los-recursos-naturales-mediante-operaciones-especiales-EG11711566

https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2002/0038.pdf?file=fileadmin/Documentos/BDL/2002/0038

https://www.infobae.com/politica/2024/04/17/patricia-bullrich-denuncio-que-hay-fuerzas-iranies-en-bolivia-tenemos-el-maximo-nivel-de-alerta-de-seguridad/

https://www.perfil.com/noticias/politica/busca-generar-confrontaciones-bullrich-denuncio-la-presencia-de-fuerzas-iranies-en-bolivia-y-el-gobierno-de-arce-la-desmintio.phtml 

sábado, 13 de abril de 2024

Las Bolivias después del Bicentenario (y va el # dos)

 

«El decurso de los acontecimientos hace preguntarse a muchos qué está pasando en este país, en el que la polarización política ha pervertido y contagiado a los medios de comunicación y muestra ya preocupantes evidencias en el comportamiento de la calle. La respuesta [es:] la clase política es la peor que hemos tenido desde hace casi medio siglo. […] La clase política en general, la de las democracias en particular, es manifiestamente mejorable y lo que está fracasando es el sistema de representación».

Una visión panorámica que describe a cabalidad más de cuarenta años de crisis latentes y de crisis reales —con “momentos” (no más que eso) entre ellas de fuertes medidas rectificativas, a veces dolorosas pero imprescindibles, a veces vilipendiadas pero efectivas— para nuestra Bolivia.

«Las clases dirigentes no pueden alegar inocencia ante la crispación creciente de la sociedad, animada y promovida por los medios de comunicación, financiados unos, amenazados otros, o financiados y amenazados a un tiempo, por el poder».

Agregaré silenciados —de muchas formas: algunas “legales” las impositivas y las financieras pero tan deleznables como las mafiosas y violentas de las dictaduras— los medios que intentaron resistir las amenazas, como en recientes fechas lo fueron Página Siete y Los Tiempos y un poco antes El Diario y lo fue también el único medio escrito verdaderamente nacional: Presencia.

«[…] La falta de diálogo entre los diferentes es el origen fundamental del deterioro de la política, convertida en espectáculo de pésima calidad, cuando no en prácticas mafiosas como  los  casos de corrupción demuestran. Estos tienen que ver de ordinario con el insaciable apetito de financiación [y aun] con la liberalidad interesada de los gobiernos, dispuestos a  fomentar subvenciones de todo tipo, a personas e instituciones, con el pretexto de combatir desigualdades sociales».

Bonos y sinecuras, clientelismo sin meritocracia; bonos y ayudas que fomentan la dependencia clientelar pero que para los que realmente es su única forma de subsistir —los únicos para los que sí es justicia social— les hace olvidar el fracaso de la Política en crear un sociedad de hombres y mujeres libres e independientes gracias a su trabajo digno y a sus salarios justos, fracaso consecuencia de modelos siempre fracasados vendidos como panacea pero que sólo producen pobreza y, poco luego, miseria.

Los textos resaltados no se refieren a Bolivia ni los escribió un boliviano pero bien la reflejan y cualquiera que escriba con independencia de criterio pudo suscribirlo. Son de Juan Luis Cebrián, exdirector de El País (1976-1988) y expresidente del Grupo Prisa (2012-2018) en España (“Bambi y la polarización”, The Objective El País se lo censuró—, 09/04/2024) y se refieren al actual momento de España (“momento” del que Cebrián puede hablar con mucho conocimiento, porque siempre fue conmilitón del Poder), con el socialismo prostituido a conciencia  por una rosca abyecta decidida a enquistarse en el Poder por cualquier modo—en loor de algunos amigos honrados que, a pesar de todo, aún apuestan por el socialismo diré que tiene que haber, por ellos, uno de personas forradas de ilusiones sinceras. ¿Acaso las frases no reflejan nuestra Bolivia ahora y el cainismo que nos espera camino del Bicentenario —y podría agregar las incompetencias egoístas de la que debe ser su “acera de enfrente”?   

El artículo de la semana pasada lo escribí pensando en dos queridas amigas de quienes entonces no quise hablar para no ofender sus modestias pero rectificaré porque un amigo me recordó que honrar honra, como dijera Martí: lo concebí pensando en Susana Seleme Antelo y Paula Peña Hasbún, orgullo ambas para Bolivia y, en particular, para Santa Cruz.

Éste de hoy lo pienso en dos amigos españoles, amantes fieles de Bolivia y siempre activos colaboradores y hermanadores de nuestros pueblos: Ramón Emilio Mandado —quien me proveyó el artículo de marras— y el P. Juan Manuel Díaz, profesores universitarios también en Bolivia y de los que he aprendido trabajando con ellos.

Pero no será ésta la última entrega de “Las Bolivias después del Bicentenario”…

 

Información consultada

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2024-04-09/bambi-la-polarizacion/

sábado, 6 de abril de 2024

Las Bolivias después del Bicentenario

Desde febrero ha encontrado artículos de opinión que me han sido muy interesantes lecturas, ya sea por coincidencia o por discrepancia. No me queda duda que la resiliencia de quienes expresamos nuestras opiniones es tan poderosa como el amor por la libertad de expresarse e informarse del boliviano común, aquél que no le gusta quedarse frenado en un mensaje “purgado” o en una narrativa construida, similar empeño éste del boliviano con el de los medios silenciados —de tantas formas, que pretextos siempre hay— que se renacen en el ciberespacio.

Primero que todo delimitaré, porque “quien mucho abarca, poco aprieta” y ya se sabe que los todólogos pecan, y mucho. Comentaré de un país que, muchísimas veces, sentimos que se nos deshace y para el que necesitamos supere su propio Bicentenario.

Empezaré desde ya por un escrito con el cual reencuentro un visión maniquea lamentablemente construida y repetida, con la que tengo serias discrepancias; me refiero a “¿Dónde está Santa Cruz hoy?” de Diego Ayo. La primera discrepancia está con lo que él define como «el alineamiento de los cruceños, al menos los que pertenecen a élites empresariales» entre 1985 a 2005 como «parte del bloque en el poder. […] Las diferentes instituciones del departamento pertenecían al primer alineamiento: a aquellos que dominan»: una suposición que en nada se aparta de la que postulaba García Linera —en su pose autorrogada de teórico del masismo— sobre el cruceño “conservador y oligarca”, no sólo falsa sino profundamente (esa sí) oligárquica (minera) y centralista —no importa donde estuviera en ese momento el centro, si en Sucre (y Potosí) antes de la Revolución Federal o en La Paz (y Oruro) después de ella— que Bolivia ha arrastrado desde que se independizó, expresada en el olvido, y hasta desprecio, por lo que serían “las periferias” sin riqueza minera: los departamentos de Santa Cruz, Beni —creado años después (1841) como fraccionamiento de Santa Cruz pero (como su matriz) siempre siguió olvidado—, los que después conformarían el Territorio Nacional de Colonias (Acre incluido) y hoy es Pando y, también, Tarija, regiones a las que ha unido la ausencia de vocación y calidad minera.

Después una aclaración confusa: «Los empresarios del departamento [incluye el “su respectivo Comité Cívico” pero a éste me referiré luego] no pertenecían a esta primera franja», con lo que colijo que esos «empresarios del departamento»  no eran parte de las «diferentes instituciones del departamento», lo que es decir que los «que dominan» no eran empresarios (pero, ¿acaso no mencionó que las «élites empresariales […] pertenecían […] a aquellos que dominan»?; entonces debo entender que el corporativismo gremial del empresariado cruceño, base institucional de su Modelo de Desarrollo, ¿no era formado por empresarios?). Así mismo si el Comité Cívico estaba en una «segunda franja [de Poder]», entonces ¿quién lideró todas las luchas cruceñas y bolivianas por las autonomías esos años?

Luego menciona que «a finales de 2005, una vez que Evo Morales obtuvo la presidencia, se inició un segundo momento: aquel del enfrentamiento entre los nuevos detentadores del poder, los masistas, y los cruceños como los actores contrahegemónicos» (palabra cara a la “progresía”) y entonces el señor Ayo se pregunta: «¿Qué sucedió? Los viejos se pelearon con los nuevos». Y aclara más: «El ring estaba armado, sólo había que pelear. La pelea duró hasta el inventado [sic] caso del terrorismo del hotel Las Américas. Se aplastó a esa oposición y se la acalló» (claro que “el aplaste” partió de la masacre de ese día pero también incluyó el estrangulamiento —físico y, a la vez, económico— del departamento).

No hace falta que reseñe lo que postula del período 2009-2019 cuando —según el autor— «un globo grande —el nuevo bloque en el poder [léase el MAS]— llevando de la mano a un globito chiquito —el viejo bloque en el poder o lo que sobraba de él— conviviendo en relativa armonía. ¿Cómo lo lograron? Con un trueque: “ustedes ganan plata haciendo sus negocios de exportación de soya (y demás), pero pierden la posibilidad de bregar por su autonomía”». Y concluye: «Plata si, política, no […]  Nunca se exportó tanta soya». Huelga decir que el “globo chiquito” fueron seis departamentos —asombraría unas élites tan abundantes—, que los ingresos al Tesoro de “el gas que se hizo gas” se han suplido en buena medida con las exportaciones agropecuarias, que la soya —«a pesar de los candados jurídicos que puso el Gobierno», una realidad que se mantiene hoy— contribuye con el 4,42% del PIB nacional, con más de USD 1.800 millones de exportación y con más de 120 mil empleos directos —no de élites ni de oligarcas—, datos todos del 2023.

Mucho ha aportado Bolivia en general y Santa Cruz en particular en 2016, en 2017-2018, en 2019 a la defensa de la democracia —la representativa, la del «modelo ya conocido» que ofrecía «el viejo bloque en el poder, aun con respiración: economía de mercado […] y multiculturalismo»

Esa combinación de «economía de mercado, democracia representativa y multiculturalismo» es la que aspiramos muchos —los más— tras 19 años de fracaso mayúsculo de «economía estatal, democracia étnica-comunitaria/directa [y racismo indianista, agrego] y plurinacionalidad», aunque, en fiel pluralidad democrática, respeto que el señor Ayo no se identifique con esa aspiración tan popular.

Los escenarios de futurología política que para Santa Cruz dibuja el señor Ayo no me ameritan comentarlos; pero reconozco que coincido —aunque no sea en el sentido del autor— con la meta del final de su texto: «Es de Santa Cruz ese todo por tener un verdadero proyecto». Un nuevo y verdadero Proyecto Nacional.