https://www.youtube.com/watch?v=VrBv_2Lq_oY&t=5s
jueves, 15 de diciembre de 2022
viernes, 9 de diciembre de 2022
Zambumbia latinoamericana: populismos en pluricolor
Esta semana la zambumbia latinoamericana fue tenaz, queridos lectores.
Pasaré por
alto el Cristianajo, porque el
chorrerío de la dinastía K y acólitos es harto conocido y, a fin de cuentas,
¿para qué sube un populista al Poder?
Me detendré
en Pedro Castillo, el maestro con bambamarquino —el chotano que Bolsonaro se
prestó para una foto conjunta y que las malas lenguas bolsonaristas dijeron que
“foi ‘salgado’ desde então”)— que
pasó de líder magisterial a Presidente de la República del Perú.
(Me entra
una duda: Si el bambamarquino se dice que es comúnmente usado en las
zonas rurales de la región natal de Castillo, Chota en Cajamarca, en 2020 el
quinto más pobre de los 25 departamentos
del Perú —PIB per cápita anual
levemente más alto que Bolivia: USD 3.500 Cajamarca (OCDE, INEI), 3.400 nos
(FMI)— y si el sombrero artesanal de palma que producen los artesanos de Bambamarca
puede costar desde USD 125 los
más baratos hasta USD 700 y más los mejores, ¿cómo puede ser símbolo de un
campesino pobre? Ejemplo de demagogia populista).
Castillo
asumió la Presidencia el 28 de julio de 2021, elegido en segunda vuelta frente
a Keiko Fujimori con una diferencia favorable del 0,26%; típico antisistema —outsider— que un partido cajamarquino de
extrema izquierda —pero conservador en temas sociales— captó e impulsó en una
candidatura irrelevada por las encuestas pero que aprovechó el descontento por la
seguidilla de escándalos de corrupción: presidentes vacados u obligados
tácitamente a renunciar, expresidentes detenidos o investigados (incluso uno se
suicidó al irlo a detener).
El
ballotage enfrentó un desconocido con una rechazada, hija del presidente que
había dado un autogolpe de Estado y promovido la mayor red de corrupción en la
historia de su país: Alberto Fujimori, y eso explica los resultados tan
ajustados. (Parecido pasó este año en los ballotages en Colombia entre Gustavo
Petro y Rodolfo Hernández—el 3,1%— y en Brasil —el 1,8%—, aunque en este caso
ambos —Bolsonaro y Lula— eran bien conocidos y se reparten el apoyo y el
rechazo del país). Después, durante los cerca de 16 meses que gobernó, su
inexperiencia gerencial y el “matrimonio” con una fuerza política minoritaria
muy cuestionada —no sólo por ideología sino por la corrupción de su líder,
Vladimir Cerrón, condenado penalmente— y que terminó expulsándolo, le cobró
factura: Tuvo cinco primeros ministros y una setentena larga de ministros, un Congreso
que intentó vacarlos dos veces —esta tercera, él mismo se la dio en bandeja de
plata— y no cumplió sus propuestas (pero su familia, su entorno y él mismo
recibieron múltiples acusaciones de corrupción —una buena parte probadas). A
pesar de ello, la economía de Perú creció el 13,3% en 2021, el déficit fiscal
anual hasta junio de 2022 era del 1,2% y la deuda pública total era del
34 %, ambas respecto del PIB (Banco Mundial), aunque estaba en el lugar 32
en desigualdad de 168 países en 2021 (Bolivia ocupó el 34). (Consejo amistoso: Por
su sanidad mental, no nos compare).
El
miércoles 7, horas antes del debate congresal para la tercera moción de
vacancia, inopinadamente Castillo decidió emular al viejo Fujimori treinta años
antes y repitió el autogolpe de Estado de 1992: disolvió el Congreso;
planteó reorganizar el Poder Judicial, el Consejo Nacional de la Magistratura,
el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Ministerio Público; dejó en
suspenso la Constitución de 1993; instauró un Gobierno de Emergencia y
Reconstrucción Nacional; anunció elecciones para elegir un Congreso
Constituyente, y decretó el Estado de Sitio, entre otras. Pero Castillo no
previó que él, a diferencia del Chino —con quien ahora comparte el mismo reclusorio—,
no contaba con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la policía y su popularidad
era significativamente menor.
Tras ser
vacado por incapacidad moral, lo sustituyó Dina Boluarte, su vicepresidente. Extesorera de Cerrón, tuvo una denuncia
constitucional de inhabilitación por corrupción que fue archivada… en pro del
vacado de Castillo.
La progresía latinoamericana actuó diverso:
mientras México, Bolivia y Argentina se rasgaban vestiduras, Lula lamentó la
destitución “constitucional” y deseó éxitos a Boluarte, el gobierno de Boric
“lamentó” la crisis y pidió respeto a los DDHH y el de Petro llamó al diálogo y
condenó "todo atentado contra la
democracia, venga de donde venga".
Información consultada
https://akademie.dw.com/es/mayoría-de-peruanos-desaprueba-la-gestión-de-pedro-castillo/a-63745474
https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?locations=PE
https://datosmacro.expansion.com/demografia/indice-gini
https://elperuano.pe/noticia/125391-el-tradicional-sombrero-de-cajamarca-se-pone-de-moda
https://elreporte.pe/2022/12/04/dina-o-no-dina-esa-es-la-cuestion-por-diana-seminario
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Gabinete_de_Pedro_Castillo
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Presidentes_del_Consejo_de_Ministros_del_Perú
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Regiones_de_Perú_por_PIB#Lista_de_regiones_por_PBI_per_cápita
https://es.wikipedia.org/wiki/Autogolpe_de_Estado_de_Perú_de_1992
https://es.wikipedia.org/wiki/Bolivia
https://es.wikipedia.org/wiki/Departamento_de_Cajamarca
https://es.wikipedia.org/wiki/Dina_Boluarte
https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Brasil_de_2022
https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Perú_de_2021
https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Colombia_de_2022
https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Sagasti
https://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Petro
https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Castillo
https://es.wikipedia.org/wiki/Perú
https://es.wikipedia.org/wiki/Perú_Libre
https://es.wikipedia.org/wiki/Perú_Posible
https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Hernández_Suárez
https://es.wikipedia.org/wiki/Valentín_Paniagua
https://es.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Cerrón
https://news.un.org/es/story/2022/01/1503172
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46687/S2100150_es.pdf
https://repositorio.economiayfinanzas.gob.bo/documentos/comunicacion/22-02-bitacora-economica.pdf
https://www.bancomundial.org/es/country/peru/overview
https://www.bbc.com/mundo/noticias-57165791
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57897365
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-63895102
https://www.comercioexterior.ub.edu/fpais/peru/evolucion.htm
https://www.infobae.com/america/opinion/2022/12/07/el-autogolpe-de-pedro-castillo/
https://www.nytimes.com/es/2021/07/19/espanol/pedro-castillo-peru.html
https://www.oas.org/juridico/spanish/per_res17.pdf
https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/freno-en-seco-al-golpista-castillo-NA5552258
https://www.paginasiete.bo/planeta/castillo-es-detenido-cuando-huia-con-su-familia-LF5546937
viernes, 2 de diciembre de 2022
Del 21F al 29N: los inicios y el final
En la mente
de los bolivianos, el 21F está marcado indeleble: para muchos fue el inicio de
una rebeldía nacional; para el Jefazo y su rosca fue, también, el final de su omnímodo
poder. El 11 de noviembre, tres años después, cuando renunció y huyó —dejando a
casi todos sus áulicos en la estampida—, se cerró el ciclo EvoMAS: Evo regresó
a fines de 2020, tratando de robarle el protagonismo a quien dejó de calienta-trono pero muy pronto se fue
dando cuenta que ni su “designado” —al estilo PRI— era Cámpora ni “su” gente le
era incuestionablemente fiel.
Desde
diciembre 2020 —tras los sillazos contra Evo—, la lucha entre Morales y Arce
fue in crescendo. Cabezas del mismo
Cervero, Arce y su entorno aplicaron dentelladas contra EvoMAS —ripostadas
desde el Chapare— parecidas agresiones que contra los que se osaran oponérsele
y la percepción popular fue pasando —a pesar de la debilidad y anomia de su
gestión— de EVO2025 a ¿Evo o Arce? con camino más cada vez a
ARCE2025 —sin Evo, claro.
Después, el
XII Censo Nacional de Población y Vivienda. Programado para el 16 de noviembre
de este año, diez después del anterior que tuvo graves deficiencias de
organización y realización (se usó la misma cartografía censal del 2001,
deficiente en tecnología ya en ese año y que conllevó cerca de un millón de
habitantes sin censar), expertos técnicos agrupados por la Universidad pública
cruceña demostró ya en febrero-marzo la imposibilidad técnica de esa fecha, a
pesar de las continuas afirmaciones-mentiras de las autoridades estatales,
incluidas la entonces ministra de Planificación y el director del Instituto
Nacional de Estadísticas; pero, en julio, tras el Consejo Nacional de
Autonomías —sin nadie de la Gobernación cruceña— el presidente Arce, de golpe,
decretó el censo para finales de 2024.
Consecuencias
graves del porrazo del atraso: en 10 años, la población de Bolivia (según
proyecciones del INE) había crecido 116% pero la del Departamento de Santa Cruz
crecería el 123% mientras los recursos transferidos del Centro no crecían; el
nuevo censo reduciría la población rural a menos del 26% (pero tiene 33% más
diputados uninominales que la población urbana); el democrático un ciudadano, un voto no funca igual para
cuando los no-indígenas eligen; súmesele un padrón electoral cuestionado desde
su origen por el registro biométrico made
by Chávez en 2009 y tendrá todo el panorama.
Por lo
tanto, estaban en juego: la distribución equitativa de recursos fiscales; la
representatividad parlamentaria; la desmitificación de “mayoría indígena” para
Bolivia (entre 2001 y 2012 pasó de alrededor del 61% al 42% y en este deberá
ser aun menor); además de poder contrastar el padrón electoral con la población
en edad electoral de los distintos municipios y justificar, como se reclama,
una auditoría al mismo.
En el
camino a hoy, el gobierno —que se cree “Estado”— falseó, desacreditó y dilató la
propuesta cruceña en pro de un “consenso nacional” —masistafilio, por supuesto.
Al final, tuvo que aceptar lo medular de ella.
Victoria y recuento del ejercicio de ciudadanía:
El paro ciudadano
duró 36 días. Su dirigencia tuvo muchos fallos estratégicos y políticos (las
bancadas opositoras tomaron protagonismo muy al final —y sin ponerse de
acuerdo en la ley que proponían— para impeler al gobierno cumplir con oficializar los resultados del
censo con tiempo suficiente antes de la convocatoria a primarias de 2025 e
incluirlos para el PGN para ese año); faltó trabajar para captar los demás
departamentos (que no se sumaron al paro y lo apoyaron tímida y
esporádicamente) y una más clara comunicación; pero la población cruceña estuvo
consciente de la impostergable necesidad de las demandas y apoyó decididamente
el paro: un triunfo de todos.
Además de
la inmarcesible victoria popular, el presidente Arce tuvo una victoria
inesperada: el 29N la bancada del MAS se dividió claramente en la Asamblea
Legislativa y Arce ganó una propia (al menos 46 asambleístas) —ajena al
liderazgo de Evo Morales— que, en urgente y primigenio consenso, se unió con
las bancadas opositoras (70) para aprobar la ley del Censo en la antevíspera de que la
CIJ de La Haya le fundiera a Evo su última fantasía de pasar a la historia al
lado de Abaroa.
¿Ganó Arce?
No: perdió Evo. Ganó Bolivia y,
claro, ganó Santa Cruz, parte tan indisoluble de Bolivia que la lamentable
cuarta pregunta de Calvo al multitudinario segundo Cabildo —que días después
repitió en una entrevista— no podía significar «en Bolivia no nos quieren» sino «qué Bolivia queremos para todos».
Gracias,
profesor Martínez Dalmau por hoy impelernos a reconfirmar que la Nueva Bolivia con
verdadera autonomía la tenemos que construir entre todos con política —sin politiqueros—,
justicia y democracia. Consciente o no, profesor, abrió nuestras consciencias:
Muchas gracias.
viernes, 25 de noviembre de 2022
Censo, paro y la Política de las Santas Guindillas
En las expectativas de muchos hoy, viernes 25 de noviembre, el
Senado debe debatir y aprobar la manida y traída Ley del Censo y mañana,
sábado, podría ser nuestro Día de Acción de Gracias (sin pavo ni puré de
manzanas, porque no es costumbre nuestra ni la economía de los cruceños lo estaría
después de 34 días de paro). Pero puede que, una vez más, sean ilusiones
frustradas.
Que el Censo es una necesidad, huelga decirlo: para repartir
recursos fiscales (aunque sean menguados gracias a un Modelo Económico hecho
para bonanzas y ahora con más fisuras que un Titanic), incluso sin Pacto Fiscal
—irritante para el oficialismo, a pesar de la Ley de Autonomías—; para
reordenar la representatividad parlamentaria del país; para rehacer la
geografía electoral; para fijar los planes de desarrollo —algo menos mencionado—
de los tres niveles de gobierno y las universidades fiscales, y, de yapa,
contrastar (no “auditar”, otro instrumento) el padrón electoral con los
resultados desglosados del Censo gracias a la Señora Estadística Comparativa.
Que el Censo era imposible en 2022, huelga decirlo: ya hace
rato lo demostró el equipo técnico de la Universidad estatal cruceña —pobre
señora Mendoza, que ni su gobierno la defiende ni soporta— y el oficialismo
trató —y trata— de aprovecharse de ello.
Que el pedido de censo para finales de 2023, era posible:
cuando el equipo de la Gabriel lo pidió, entonces sí (hacer en los primeros
meses, fue más lema que real); ahora no (hace rato los técnicos lo aceptaron;
recién los políticos).
Pero como todo lo anterior es harto conocido, prefiero pasar
a lo más importante para todos: las enseñanzas de la lucha por el censo.
Rápidamente recorreré lo que el oficialismo nos “enseñó”:
ocultaciones, medias verdades y mentiras completas, dilaciones, ciudades y
carreteras cerradas, presiones — “oficiales” o con agresiones de encapuchados
(pagados o fanáticos) con complicidad por inacción o por intervención de las
huestes del Ministerio de Gobierno—, sanciones a los exportadores —suicidio
para el país—, insultos, amenazas de ocupaciones… Y desde los dos centros de
poder —La Paz y Chapare—: competencia por ver quién ganaba a quién.
Pero del lado de los organizadores de las protestas, también
hubo muchos yerros. El primero: que festinadamente iniciamos un justo paro sin
haber sumado al país —ni entender cómo ese resto
del país iba a posicionarse—, sin haber comunicado las razones —muy válidas
pero que muchos suponen abrirán de una vez la cornucopia del Estado rico y
ladrón— y, peor, sin más estrategia (no-plan A) que parar —con bastante éxito—
el departamento más rico del país, cerrar su economía e inmovilizar a cerca de
una cuarta parte de los bolivianos.
Y sin plan B: cuando se consiguió el objetivo principal de
las demandas —que los resultados demográficos se aplicarían antes de las
elecciones en los temas reclamados—, el no-plan B fue “tirar para adelante”, pidiendo al país sumarse para refundarlo
—nuevamente sin debatir, sin conciliar ni, menos, comunicar para vencer
resistencias y ganar adeptos. (Por añadidura lamentable, ya en mi columna
“Censo - batalla ganada por el pueblo” mencionaba el desatino —estratégico, de
soberbia y falta de sentido de nación— de la cuarta pregunta del Cabildo, que
días después Calvo repitió en una entrevista: «en Bolivia no nos quieren»). Obviaré la patética actuación
parlamentaria opositora con varios proyectos sin conciliar y el intento de
plagiar en la Comisión legislativa.
Si el pedido de federalismo late en Potosí (entonces el
departamento más rico, hoy el más pobre) y Santa Cruz (viceversa) desde el
siglo xix —vivimos en una región
con grandes naciones federalizadas—, también en la historia de Bolivia sólo
sirvió de bandera pretexta en la Revolución Federal —al final generatriz del
mayor centralismo—, lo que impele a comunicar, discutir, debatir, oír y
respetar a ajenos (y evitar desatinos “independentistas”).
De yapa: el anuncio de “muerte civil” para quienes
disintieran o discreparan —como yo ahora y muchos más— con la nomenklatura local; ejemplos de tales
“muertes” huelgan en la URSS, en la Europa de “democracias populares”, en Cuba,
en Nicaragua...
La lucha por el Censo —victoriosa— dio lo mejor de nuestro
pueblo pero también está sacando lo peor: intransigencia, ambulancias
bloqueadas o pinchadas, insultos… y pobreza. Y un mil millones de dólares en
pérdidas calculadas: menos ingresos fiscales para repartir.
Es hora, en ambos lados, de desterrar la Política de las
Santas Guindillas.
Información consultada
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/buscar-otra-estrategia-ante-la-dilacion_304828
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/censo-y-control-de-danos_304687
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/el-personaje-que-ataja-la-ley-del-censo_304986
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/sin-pretextos-senor-calvo_304968
viernes, 18 de noviembre de 2022
Crisis del censo: batalla de todos
Permacrisis es la
palabra de este año para el Collins Dictionary, uno de los cuatro que a nivel mundial
seleccionan las palabras más empleadas (los otros tres son: Fundación del Español
Urgente-RAE, Oxford Dictionary y American Dialect Society). Permacrisis se define
como «un período prolongado de inestabilidad
e inseguridad», algo de lo que en Bolivia conocemos bien desde fines de los
90 con períodos álgidos en 2002 y 2008-2009 pero que desde el fraude electoral a
fines de 2019 no hemos salido de una crisis permanente: fraude-gobierno transitorio-pandemia-crisis
de gestión del gobierno de Arce (con cocaleros, gremialistas, mineros y mil más)-pugna
por poder dentro del MAS y, como culmen, la crisis del censo.
El objetivo de la relación anterior no es fortuito: es demostrar
que la crisis del censo no fue un suceso aislado sino parte de un proceso de resquebrajamiento
de la gobernabilidad y, con demasía, de la democracia en Bolivia.
Una rápida cronología de la crisis de censo tiene prolegómeno
en 2021 cuando el gobierno (Decreto Supremo 4546 por medio) fija el empadronamiento
del Censo para el 16 de noviembre de 2022, algo que la entonces ministro de Planificación
y el director del INE aseguraron machaconamente, incluso cuando a mediados del primer
semestre de este año un equipo de especialistas de la Universidad Autónoma Gabriel
René Moreno precisó que era imposible completar la cartografía censal (la más urgente
entre otras tareas principales demoradas) para la fecha fijada. Y empezó el bolleo:
ministra renunciando y director “con licencia médica indefinida” (hasta hoy); cartografía
censal atrasada “con pocos recursos tecnológicos” (a pesar del crédito del BID por
USD 100 millones para «impulsar la innovación
con el uso de tecnologías de punta como imágenes satelitales, cartografía digital,
instrumentos digitales para la captura de la información, e instrumentos tecnológicos
modernos y seguros para su procesamiento y difusión», además de otro de FONPLATA
hasta USD 68 millones para asegurar el censo, pero saber cómo se emplearon será
otra historia), entre otras “linduras”.
El tercer acto fue a inicios de julio, cuando el Consejo Nacional
de Autonomías —ausente de motu proprio
la Gobernación cruceña, por lo que la posición de la Región no tuvo voz (descarto
la acomodaticia del alcalde capitalino)— pateó el censo para el primer semestre
de 2024 (entre mayo y junio aunque, según el viceministro de Autonomías, el Gobierno
central había propuesto finales de 2023) y feliz por las razones que tantos artículos
propios y de otros hemos analizados, sacó el Decreto Supremo 4760 que mandó el censo
para «como máximo entre los meses de mayo
y junio de 2024»: un puñetazo a que en el PGE 2025 estuviera la redistribución
de recursos y a que las elecciones de ese año tuvieran redistribuida la representatividad
en la Asamblea y (algo menos mencionado), por ende, corregida la cartografía electoral
con los resultados del censo.
(Robaré un minuto a los lectores para aclarar de una vez el tema
censo-padrón: Algunos articulistas han mencionado como error suponer que los
resultados del censo —estático en un momento determinado— pudieran servir para
auditar —algún crítico escribió “comparar”— el padrón. Como yo he escrito
“contrastar el padrón electoral con los resultados del censo”, prefiero aclarar
—semánticamente— que sí es posible contrastarlos, porque contrastar significa
según la RAE «Mostrar notable diferencia,
o condiciones opuestas, con otra, cuando se comparan ambas» y,
precisamente, el crecimiento del padrón ha sido mucho mayor al vegetativo; a
otros quedará el auditar si fuera menester. Una vez más, la RAE nos ayuda como
fija su lema desde 1715: «Limpia, fija y
da esplendor».)
Desde que el 30 de septiembre el primer Cabildo decidió que —de
no haber disposición para que el gobierno nacional aceptara realizar el censo
en 2023—, se iría a paro indefinido 22 días después, el gobierno nacional hizo
sordera; los presuntos negociadores —de ambos bandos, con excepciones— no negociaron
—negociar es discutir— sino defendieron inflexibles sus posiciones, a pesar del
llamado de instituciones, de la sociedad civil y la Iglesia, y el paro avanzó
irremediable y —muy justo reconocerlo— exitosamente, a pesar que la
comunicación nacional y la coordinación con otros departamentos —y las acciones
de éstos— fueron escasos o nulas, un error estratégico.
Todos conocemos lo que pasó en los primeros 21 días:
bloqueos, agresiones, descalificaciones —mutuas— mientras la propuesta técnica
cruceña ganaba adhesiones y aperturas fuera de gobierno nacional. La estrategia
oficial de vencer por el cansancio, por el hambre o por la miseria —confluyen—
no funcionó y el gobierno flexibilizó algunas posiciones y pasó la posta a
otros Poderes (en un país cooptado mayormente).
El domingo 13 fue el segundo Cabildo, más multitudinario que
el primero. Se leyó un mensaje recabando apoyo o rechazo para cinco preguntas:
1) instruir a los legisladores cruceños para gestionar la inmediata aprobación
de una ley que garantice la aplicación económica y electoral de los datos
del Censo antes de las elecciones de 2025; 2) delegar al Comité pro Santa Cruz
la convocatoria a una comisión constitucional que en el marco legal y
democrático revise la futura relación política de Santa Cruz con el Estado
boliviano; 3 y 4) reclamar y exigir a los departamentos de Bolivia se unan a
esta lucha (cruceña) por la aplicación económica y electoral de los datos del
censo antes de 2025, si pena (se entiende así) de centrar el reclamo en beneficio
de los bolivianos —cruceños o inmigrantes— que vivimos en Santa Cruz, y 5)
mantener el paro hasta que en esas 72 horas fueran liberados todos los
detenidos ilegalmente y se garantizara el fin de la persecución judicial
contra el pueblo y sus dirigentes. La
primera se cumplió —aunque la Asamblea no aceptó dar prioridad—; la segunda —tendiente
al federalismo— se cumplirá; el ukase no prosperó fuera de Potosí —los dos
departamentos han sido profederalismo desde el siglo xix—, y el quinto se cumplió formalmente, aunque no en
solución definitiva.
Éste es el panorama a hoy, a puertas de fin de año y lo que
apareja. Laissez faire, laissez passer
(“dejar hacer, dejar pasar”) ha sido la filosofía y estrategia en política y en
gestión del arcismo. ¿Cuál es —si hay—, a partir de ahora, la nuestra?
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/el-cabildazo_304144
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/el-miedo-a-la-democracia_304145
https://eldeber.com.bo/pais/una-sola-ley-se-requiere-para-distribuir-escanos_304037
https://siip.produccion.gob.bo/repSIIP2/files/normativa_12345_260720214073.pdf
https://www.educa.com.bo/crisis-del-estado-1997-2006/segundo-gobierno-banzer-1997-2001
https://www.iespe.mx/post/la-palabra-del-año-es-tendencias-del-lenguaje-para-2022-en-retrospectiva
https://www.lexivox.org/norms/BO-DS-N4760.html
https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20221028/columna/suntzu-lucha-censo-buen-gobierno
https://www.paginasiete.bo/opinion/columnistas/vivir-del-cuento-BN5069003
https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/cabildo-victorias-y-derrotas-XJ5139246
viernes, 11 de noviembre de 2022
Vivir del cuento
Siempre me ha sido irritante cuando sofistas —flagrantes
mentirosos— han querido vendernos gato
por liebre. Con el Censo y con la baladí “mesa técnica” —propaganda para
propios y para incautos y “justificación” para “expertos internacionales” más
cómplices que inútiles convidados de piedra (hasta que demuestren lo contrario)—
fue un patético ejemplo de “sordera corporativa”, al modo del Rey desnudo de Andersen.
Argumentos fundamentados por la mayoría del país para un Censo 2023 fueron tan
tercamente negados como lo fue —en 2012 y ahora— la alharaca en coro ministril
de “racismo” contra incluir el concepto de mestizo en la boleta censal —siempre
repito que quienes lo gritaban, olvidaban cómo sus jefes de La Habana, epítomes
del socialismo 21, sí lo incluyen. Pero todos los han seguido y conocen, así
que huelgo de recontarlo.
Vivir del cuento
es la forma figurativa de describir la mitomanía. También patético es el
mitómano que defiende una mentira, peor cuando —por formación profesional— debe
entender cuán falaz es. Vivir del cuento
es seguir agarrándose —con manos y pies y dientes seguramente— al mito —el cuento— del Milagro Económico del Modelo
del MAS, “milagro” que sólo duró mientras nuestras materias primas primarias se
compraban abundantemente y con buenos precios por chinos, hindúes y otros BRICS
para luego caer en la mayor deuda externa del país, entre otras linduras: cerró
2021 con USD 12.697 millones de deuda externa (BCB) y una deuda pública total a
mediados de ese año de más de USD 26 mil millones (traducido en que cada
boliviano “debemos” USD 2.200) (Fundación Jubileo), lo que representaba el 80,48% del PIB ese año
(FMI) —como comparación, en 1985 (año hiperinflacionario) fue del 155,3%—, con
un déficit público del 9,33% —puesto 174 de 192 países (es verdad que mejoró un
puesto, desde el 175 en 2020, en plena pandemia, cuando el déficit alcanzó
12,72%— y RIN de USD 4.219 millones (BCB) —de ellas, USD 2.527 millones eran en
oro a diciembre 2021 (BCB)—, cayendo un 358% desde los USD 15.123 millones al
cierre de 2014, fin del boom. Aún no
entiendo por qué algunos ministros saltaban como monitos de organillero sin
pandereta el martes.
Pero volvamos a las razones —gubernamentales, claro— del no-Censo.
Tres son los principales argumentos de la renuencia del
gobierno a contabilizarnos con resultados antes del 2025 —el anuncio “buenista”
de última hora que los resultados estarán a los pocos meses del censo el primer
semestre del 2024 encubren que (sin Pacto Fiscal) la redistribución de recursos
sería en el PGN para 2025—; sin redistribución de representatividad en las
elecciones de 2025 —“quizás” para 2030—, y sin poder contrastar el padrón
electoral para antes de esas elecciones. Vamos por orden.
En un interesante estudio comparativo de la población y de
la Coparticipación Tributaria 2022 para Gobiernos Municipales y GAIOC con datos
proyectados del INE para 2022 (“¿Cómo se redistribuiría la coparticipación
tributaria en los municipios con datos del censo?”, Fundación Jubileo,
27/10/2022), de los 339 municipios y GAIOC, para 284 se reducirían sus recursos
de coparticipación tributaria mientras que para 55 aumentarían. Revisemos la
data proyectada del INE respecto del Censo 2012: 135 disminuirían su población
neta; los que disminuirían sobre el 25% serían tres de Oruro y tres de La Paz; de todos los que disminuyen, sólo 11
sobrepasan los 20 mil habitantes, por lo que la emigración es de zonas rurales
a otras urbanas o urbano-rurales. Si contamos sólo los municipios de 30 mil
habitantes o más, representan el 76% de los bolivianos; es decir: Bolivia es un
país fundamentalmente urbano, como hace tiempo defiende Carlos Hugo Molina.
Lo cual nos lleva a
otro aspecto delicado: Si el 76% de la población vive en municipios
mayoritariamente urbanos, como Susana Seleme pregunto ¿por qué de 63
circunscripciones uninominales (no IOC), corresponden a áreas urbanas menos del
43% de éstas?, generando una distorsión grave del concepto un
ciudadano=un voto.
Emilio Martínez (“Arce
y una guerra en dos frentes”) habla de
Arce y «una guerra en dos frentes [con Morales y con Santa Cruz y el país] que sólo se explica por la
intransigencia y la falta de visión de Estado»: ¿intransigencia o la permanente táctica del laissez
faire, madre de tantas crisis
para el gobierno de Arce?
Me queda decir, como
Pablo Mendieta (“La (no) Bolivia
de 2025”): «Es
nuestra no-Bolivia a la que nos encaminamos hacia el 2025».
Información consultada
https://datos.bancomundial.org/indicator/DT.DOD.DECT.GN.ZS?locations=BO
https://datosmacro.expansion.com/deficit/bolivia
https://datosmacro.expansion.com/deuda/bolivia
https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/la-no-bolivia-de-2025_303336
https://es.tradingeconomics.com/bolivia/foreign-exchange-reserves
https://expresiones.info/vivir-del-cuento/
https://publico.bo/opinion/arce-y-una-guerra-en-dos-frentes/
https://publico.bo/opinion/los-pecados-capitales-de-la-politica/
https://www.bcb.gob.bo/webdocs/publicacionesbcb/2022/04/02/Adm_RIN_2021.pdf
https://www.eldiario.net/portal/2022/03/30/suben-deficit-fiscal-para-2022-a-85/
https://www.ine.gob.bo/index.php/censos-y-proyecciones-de-poblacion-sociales/
https://www.la-razon.com/economia/2022/07/27/entre-enero-y-el-14-de-julio-de-2022-las-rin-caen-11/
https://www.la-razon.com/politico/2020/06/24/el-derecho-a-los-18-anos/
https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20221028/columna/suntzu-lucha-censo-buen-gobierno
https://www.oep.org.bo/padron-electoral-biometrico/
https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/el-pais-ideal-salido-de-un-discurso-MY5032169
