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domingo, 22 de diciembre de 2013

Los desafíos para la región serán grandes

Pronto será 2014, para Latinoamérica un año más o el de dejar de ser el «Continente de la Eterna Esperanza» —Brasil ya lo celebró en 2010 y vimos qué pasó este año...

Desarrollarse luego de China. En este siglo aumentaron mucho las exportaciones de la Región, lo que conllevó un crecimiento acelerado. El gran impulsor: China. La gran deficiencia: Exportar materias primas. El gran pecado: Disfrutar de la “enfermedad holandesa”, sin industrializar esas exportaciones primarias. Hoy, China se desacelera, reduciendo sus importaciones primarias y afectando significativamente los ingresos latinoamericanos.

Integrarse ¡de verdad! En la Región, en las últimas 6 décadas surgieron múltiples procesos que los más fracasaron paulatinamente por ausencia de verdaderas vocaciones integradoras por confrontaciones ideológicas. Hoy se contrapone al MERCOSUR con la Alianza del Pacífico desde la dicotomía apertura-proteccionismo pero, más allá de discursos, hasta ahora los resultados benefician a la Alianza.

Inclusión sin exclusión. El crecimiento reciente volcó muchos recursos para reducir la pobreza, sobre todo la extrema. Pero, más allá de avances significativos, en la mayoría de los casos esa transferencia de recursos ha sido sólo monetaria —bonos— y no de creación de empleo útil por lo que —como está sucediendo en Venezuela— la reducción en las transferencias directas se convierte en recrecimiento de la pobreza.

Democracia real. Nuestras repúblicas surgieron mezclando la Ilustración con el pensamiento autocolonizable y reduccionista. Por eso, nuestras democracias han luchado dos siglos con el patriarcalismo —de todas las tendencias ideológicas—, la corrupción y la falta de transparencia que aprisionan al ciudadano y sus libertades. Hoy, cuando en algunos países —como Nicaragua— aparecen prorroguismos aupados en populismos, es necesario potenciar los valores democráticos.


2015. Cuando se inicie, habrá pasado el Mundial de Fútbol, se habrán elegido nuevos gobiernos y, posiblemente, el resto del mundo haya superado ¡al fin! la crisis. De nosotros todos —ciudadanos— depende Latinoamérica.

Michelle, el mar y los retos de transformar una democracia

Michelle Bachelet Jeria será el 11 de marzo el sexto Presidente de Chile luego del regreso a la democracia, el primer mandatario que es reelegido para un segundo período —no consecutivo—, el primero que superó la cota de 60% de votos efectivos —62,16% en segunda vuelta— y la única mujer que ha ocupado el cargo. Pero también es el primer gobierno de la democracia sin mayoría en ambas Cámaras —sólo relativa en una—, el primero elegido con menos sufragios totales —26,08% del padrón, menos que en primera vuelta— y el primero con una coalición —Nueva Mayoría— que no satisface totalmente a uno de sus socios —la Democracia Cristiana, mayoritario dentro de ella.

Todas estas consideraciones deben de ser muy importantes al analizar el futuro de su mandato. En lo interno, la representante de Nueva Mayoría —la agrupación creada a partir de la Concertación para dar cabida a militantes comunistas, lo que no cayó muy bien en la Democracia Cristiana, su partido mayoritario— debe cumplir sus promesas: reforma educativa (con gratuidad universal de la educación), reforma tributaria (para financiarla) y una nueva Constitución, pero sólo cuenta en el Congreso con los votos necesarios para la segunda —incluidos los no muy conformes de la DC—; el camino es cuesta arriba.

Si en lo interno le será difícil, en lo externo también se le complicará el panorama: dos reclamos contra Chile en la Corte Internacional de La Haya —de Perú y de Bolivia, ambos por temas marítimos aunque diferentes, el primero al salir—, la calidad de la participación del país en el Acuerdo del Pacífico —observado por ella por considerarlo “reduccionista”—, su pretendida apertura al Este —Argentina y, sobre todo, Brasil— y, poco mencionada, el mantener una creciente participación en la ASEAN –entidad que, junto con EEUU, son fundamentales para la IED en Chile.


La disyuntiva es delicada: mantener el desarrollo y la apertura de Chile mejorando la inclusión y el beneficio sociales o romper el equilibrio entre esos factores.