martes, 11 de febrero de 2020

Elección 2020: bulos y “amores” a tutiplén



Empezaré esta columna junto con mis lectores no-MAS tras la incertidumbre con la vigente Sentencia Constitucional Plurinacional 024/2018 (írrita como la 084/2017 que habilitó al binomio ilegal y luego fraudulento) que cambió el requisito de “haber residido de forma permanente al menos los dos años inmediatamente anteriores a la elección en la circunscripción correspondiente” (Artículo 149 y concatenados de la Constitución vigente) por otro de “residencia intermitente”, “justificado” por ser más “favorable a los derechos humanos” de los posibles candidatos. (La Sentencia interpretativa fue promovida por dos aún diputados opositores: Norma Piérola Valdéz y Julio Costas Gonzáles.) La candidatura observada de Morales Ayma por el Tribunal Supremo Electoral (como las de los demás que lo fueron) fueron revisadas de acuerdo con lo establecido por la ley; el requisito de residencia permanente está en el Reglamento OEP para la Inscripción y Registro de Candidaturas, artículo 3.II.

En afán propositivo y porque creo que es muy posible corregir las falencias, diré que la Administración Añez Chávez, más allá de su transitoriedad, ha perdido posibilidades y, aparentemente, abandonado esfuerzos en áreas de su comunicación. De plano, después de un excelente inicio de posicionamiento exterior que fue intuitu personæ con Jorge Quiroga Ramírez, Óscar Ortiz Antelo, Jaime Aparicio Otero y Karen Longaric Rodríguez, éste no fue seguido (difusión, posicionamiento o lobby mediático) por razones que desconozco, ya fuera por decisión estratégica, falta de personal o recursos o, incluso, por un saboteo interno de la gestión. La consecuencia ha sido una visión negativa en medios internacionales, a través de recientes artículos (la traducción es mía) como “Déjà vu en Bolivia: Áñez quiere ser como Evo” (The New York Times), “La líder interina de Bolivia no debería presentarse a elecciones” (The Financial Times) y “Jeanine Añez quiere ser presidente de Bolivia. Ella está traicionando su voto para restaurar la democracia” (de Andrés Oppenheimer en The Miami Herald). Por el mismo plano estarían los diferendos con Diego García-Sayán Larrabure y los que ha habido con Amnistía Internacional y la CIDH, al margen de cuán invalidas sean estas posiciones. ¿Son prevenibles? Sí, pero cada momento que se pierda nos acerca a un 3 de mayo descalificado internacionalmente.

“Comunicar hacia adentro” pareciera que es el enfoque estratégico de la comunicación gubernamental previendo críticas y susceptibilidades sobre mezclar gestión con campaña pero, perdido el cebo (a la vez que cepo) de la propagando estatal y sin otras coyundas perceptibles, en medios importantes aparecen posiciones asaz muy críticas dentro de una libertad amplia de expresión que celebro absolutamente pero que debió ser compensada (¡no coartada!) por una mejor comunicación estatal (incluida de crisis) fuera de sus medios propios. ¿Qué es muy corto el tiempo, no abundan los recursos (no los humanos, que aquende sí existen) y lo previo era viciado? Sí, sin dudas. Pero también lo ha sido para los que enfrentan la economía y la pacificación, la salud… Es época de presta creatividad comprometida, no de prueba y error.

El gobierno ha tenido desaciertos pero también muchos aciertos. La presidente provoca amores y desamores, lógicos ambos; los bulos y miedos pululan en Redes y conversas; el saboteo no falta, a veces con buenas intenciones. Es la época del río revuelto, del descrédito de la política (y de la antipolítica también). Y, en medio de ello, dos buenas noticias: el MAS continúa fracturándose y despreciando a los moderados. Y las pititas (sin etiquetas) no se han guardado.

Información consultada

No hay comentarios:

Publicar un comentario