sábado, 19 de noviembre de 2011

Un round electoral pero con final inesperado

El 16 de Octubre, Bolivia realizó sus primeras elecciones para elegir los 56 integrantes de los diferentes estamentos del Poder Judicial: Tribunal Supremo de Justicia, Tribunal Constitucional Plurinacional, Consejo de la Magistratura y Tribunal Agroambiental. Con estas elecciones, debía completarse los cambios fundamentales de la Revolución Democrática y Cultural preconizada por el Gobierno del Presidente Evo Morales Ayma y cerrarse el ciclo de cooptamientos de los Poderes del Estado por el Partido de Gobierno (Movimiento al Socialismo, MAS): Ejecutivo, Legislativo (Asamblea Legislativa Plurinacional, con más de 2/3 después de las elecciones de diciembre de 2009), Electoral (Poder nuevo, establecido a partir de la Constitución de 2007) y, ahora más, Judicial.

Ex ante. El proceso se inició con las postulaciones de candidatos a la Asamblea Legislativa Plurinacional y con 2 observaciones importantes: la misma habilitación de candidatos y la difusión de sus postulaciones.

Del primer aspecto, las críticas principalmente estuvieron dirigidas a que la mayoría de los candidatos tenían una afiliación definida o, al menos, una filiación segura con el partido del Presidente Morales. Si bien hubo casos observados por esas razones por la Comisión de Constitución de la Cámara de Senadores –reconocidos por su propio presidente, el Senador Eugenio Rojas (MAS)– y descalificados después por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en buena parte del electorado quedó la percepción de que la mayoría de los seleccionados eran afines al MAS; también influyó en la percepción ciudadana que la meritocracia no fuera un criterio de selección pero sí primara el apoyo de organizaciones sociales –generalmente, las afines al MAS.

El otro aspecto, el control para difundir las postulaciones también fue de amplia discusión. Con la vigencia del Nuevo Código Electoral, el Tribunal Supremo Electoral interpretó que el mismo le daba la facultad para “filtrar” –en el sentido de evaluar y autorizar– el trabajo de los medios de comunicación social respecto a las elecciones, arrogándose el TSE en estos nuevos comicios la potestad de coordinar y autorizar las entrevistas que se hicieran a los candidatos y prohibiendo cualesquiera otras que no estuvieran autorizadas por el ente. Esta disposición, defendida a ultranza por su Presidente Wilfredo Ovando Rojas –quien durante los comicios fuera sindicado por el Movimientos Sin Miedo, ex aliado principal del MAS y ahora en la oposición, como integrante del grupo de choque masista Los Satucos– conllevó tanta oposición de los medios y, en consecuencia, de la Opinión Pública por violentar los derechos constitucionales al acceso a la información y la libertad de expresión , que el Vicepresidente del Estado Plurinacional, Álvaro García Linera, tuviera que reinterpretarla, aclarando que no se restringiría la libertad de información.

Todas estas controversias, sobre los candidatos y de las restricciones mediáticas, conllevaron los resultados de las elecciones que analizaremos más adelante y que el mismo Presidente Morales –ya conocidos los resultados de las elecciones– criticara el proceso de información sobre los candidatos, mencionando que de los 116 candidatos a los cuatro Órganos de Justicia antes mencionados él mismo no reconocía los nombres de más de 4 o 5 cuando votó.

Mientras se desarrollaba este proceso, surgió en la población un movimiento no coordinado –más amplio que lo movilizado por los menguados partidos y políticos de la oposición, que tampoco en este caso actuaron como frente único– de votar nulo en las elecciones para demostrar su rechazo, no al proceso de cambios en la justicia –reconocida como habitualmente corrupta por toda la Opinión Pública– si no al proceso de selección de candidatos y a éstos en sí.

In situ. Al inicio de la noche del 16 de octubre, fecha de las elecciones, las cadenas televisivas empezaron a difundir los resultados de los sondeos en boca de urna de las elecciones y entonces se vio que el panorama era bien diferente que la victoria con 70% o más de la votación que había augurado el Presidente Morales Ayma.

Si bien esta técnica no es absolutamente confiable, su correcta aplicación permite un margen de coincidencia con la realidad bastante aproximado y que permite conocer, con buena probabilidad, cuáles serían los resultados de los conteos oficiales de votos.

En el caso de estas elecciones judiciales, esa noche se difundió por las redes televisivas el sondeo realizado por la empresa IPSOS APOYO OPINIÓN Y MERCADEO (con 6% de sondeados que no quisieron responder), el que arrojó los siguientes resultados: los votos inválidos –la suma de los votos en blanco y los nulos– para el Consejo de la Magistratura alcanzaban 62% de los sufragados (44% nulos y 18 % blanco) frente a 38% de votos válidos; para el Tribunal Agroambiental fue 57% (41% nulos y 16% blancos) y 43% válidos; mientras que para el Tribunal Constitucional Plurinacional invalidaron su voto 61% de electores que asistieron (44% nulos y 17 % blanco) frente a 38% de votos válidos; en el caso del Tribunal Supremo de Justicia, por su misma característica que eran elegidos diferenciados por departamento y por sexo, los resultados no estaban consolidados pero, aproximadamente, los votos inválidos alcanzaron más de 40% nulos y de 20 % blanco frente más de 30% de votos válidos. En total nacional, según el conteo rápido de la empresa IPSOS, los votos válidos suman 39% para todas las postulaciones, en tanto que 43% (45% en otras versiones informativas) corresponde a los nulos y 16% (18% en otras) fueron emitidos en blanco.

(Como aclaración, la diferencia en la votación para cada Órgano se debía a que en la inmensa papeleta de votación había 5 opciones de votación diferenciadas: 4 para cada Órgano en particular, mientras que para el Tribunal Supremo de Justicia habían las opciones de votar para hombres y para mujeres. También debe mencionarse que el TSE decretó que la votación para cada estamento era diferenciada e independiente de la otra, por lo que los votos válidos para un estamento podían no corresponder con los de los otros, y lo mismo para blancos o nulos.)

Ciertamente, estos pronósticos desataban una crisis de credibilidad respecto de las elecciones y auguraban un fracaso –aunque fuera moral– de los comicios y sus elegidos, por dos razones fundamentales: la primera era que, en los comicios bolivianos de los últimos 30 años de democracia (según el oficial Atlas Electoral de Bolivia), el voto nulo –que es expresión de rechazo al evento electoral– no había superado jamás 6% (presidenciales de 1985 y 1989) de los votos emitidos. La segunda, matemática, porque como consecuencia de la cantidad de votos inválidos, la inmensa mayoría de los candidatos que fueran elegidos sólo recibirían un apoyo marginal de los electores que votaron, mas aun del total del Padrón Electoral si consideramos el abstencionismo, que en este proceso fue de poco más de 20% –se debe recordar que en Bolivia el voto es obligatorio y su incumplimiento es motivo de sanciones diversas.

Ex post. Los resultados oficiales del TSE se hicieron esperar. Anunciados inicialmente para el sábado 29 de octubre y demorados en varias ocasiones –con denuncias por la oposición de irregularidades y discrepancias en votos, algunas que fueron aceptadas como “errores de trabajo” frente al político opositor Samuel Doria Medina, sobre todo con la suspicacia del crecimiento de los votos válidos por el aporte de la votación rural–, fueron finalmente entregados el 11 de noviembre.

Según la información proporcionada por su presidente Ovando, de los más de 5 millones de electores habilitados, participaron en las elecciones poco más de 4, lo que dejó un abstencionismo de más de 20%, uno de los mayores en los últimos años.
Por Órgano, para el Tribunal Agroambiental los sufragios válidos en total fueron 42% (1.768.576) frente a 15% (629.469) los blancos y 43% (1.779.425) los nulos; en total, la participación fue de 80% y los inválidos 57%. Los 3 tribunos elegidos como Titulares obtuvieron 17% de los válidos (Bernardo Huarachi Tola) pero sólo 7% de los emitidos (con una representatividad al Padrón habilitado de 6%), 9% de los válidos (Deysi Villagómez Velasco) y sólo 4% y 3% de emitidos y habilitados; y 7% (Gabriela Armijo Paz) y sólo 3% y 2% respectivamente. Por supuesto, tanto en éste como en los otros, los suplentes alcanzaron cifras menores.
Para el Tribunal Constitucional Plurinacional, válidos fueron 42% (1.758.283), blancos 14% (579.363) y nulos 44% (1.838.903); la participación se mantiene en 80% y los inválidos fueron 58%. Los 3 tribunos elegidos como Titulares obtuvieron: Gualberto Cusi Mamani, válidos 16% (pero sólo 7% de los emitidos y 5% de los habilitados); Efrén Choque Capuma, 11%, 4% y 4%, respectivamente; y Ligia Velásquez Castaños 7% de válidos frente a 3% de emitidos y 2% de habilitados.
En el tercer Órgano, el Consejo de la Magistratura, los votos válidos fueron 42% (1.758.283), blancos 16% (659.617) y nulos 42% (1.760.789); la participación se mantiene en 80% y los inválidos fueron 58%. Los 3 Consejeros elegidos como Titulares obtuvieron: Cristina Mamani Aguilar (la más votada entre todos los elegidos), válidos 26% frente a 11% de los emitidos y 9% de los habilitados; Freddy Sanabria Taboada, 9%, 4% y 3%, respectivamente; y Wilma Mamani Cruz 9% de válidos (porcentualmente menor a Sanabria), 4% de emitidos y 3% de habilitados.
El último de los Órganos del Poder Judicial en elección, el Tribunal Supremo de Justicia, como ya mencionábamos se definía por candidaturas departamentales y por sexo. Debo mencionar que Jorge Von Borries Méndez, Presidente del anterior TSJ por designación expresa del presidente Morales, fue reelegido con 56% de los votos válidos de su departamento (Santa Cruz) –uno de los porcentajes más altos obtenidos–, donde los votos nulos fueron 47% y los blancos 23%, un total de inválidos de 70% y participación de 73%.
A modo de comparación, el Presidente Morales ganó su primera elección diciembre de 2005 con cerca de 54% de los votos del electorado, y para el 2009, en su primera reelección, obtuvo casi 64%, por lo que éste 41% significa un significativo revés electoral pues, a pesar de que son elecciones distintas las presidenciales de las judiciales, el involucramiento protagónico del Presidente Morales haciendo campaña por el voto favorable en estos comicios lo convertía en una votación a su persona: “De frente hago campaña; voy a hacer campaña, no por una persona (un candidato), sino por el voto Sí.”




Referencias:
Corte Nacional Electoral: Atlas Electoral de Bolivia. La Paz, 2010.
http://www.telam.com.ar/nota/4338/

miércoles, 16 de noviembre de 2011

De varias elecciones

El fin de semana pasado, 2 países centroamericanos fueron a elecciones: Guatemala y Nicaragua.
Guatemala iba a la segunda vuelta de unos comicios que buscaban el sucesor del centroizquierdista Álvaro Colom Caballeros, proceso electoral que tuvo el intento de postulación de su ex esposa Sandra Torres Casanova, quien se divorció de él en abril de este año para tratar de burlar el precepto constitucional guatemalteco que prohíbe postular a familiares del presidente en ejercicio, lo que no logró.
En esta segunda vuelta se enfrentaron el general retirado Otto Pérez Molina –perdedor en 2007 frente a Colom–, del Partido Patriota, y Manuel Baldizón Méndez, del Partido Líder, ambos políticos de derecha. Según los analistas, Pérez Molina ganó por su discurso más basado en combatir la inseguridad ciudadana y menos populista que el de su oponente.
En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega Saavedra fue reelegido con más de 62% de los votos, en unas elecciones matizadas por 2 hechos: la cuestionada legalidad de su postulación –para muchos, contraria a la Constitución vigente pero que un fallo judicial la interpretara favorablemente–, y el fraccionamiento de la oposición, incluidos 3 partidos que se denominan Liberal.
Con este tercer período de Ortega–el primero de 1985 a 1990–, en Nicaragua se afianza el Frente Sandinista, con orientación populista de izquierda que mantiene una relativa bonanza económica, en gran medida por el apoyo económico de Venezuela, país del que Nicaragua es un firme aliado.
Con estas 2 elecciones, no cambia sustancialmente el panorama político de Centroamérica, porque se han superado las graves contradicciones internas de la década de los 90, aunque no se hayan solucionado todos los problemas.
Del otro lado del Atlántico, el próximo domingo 20 España elegirá al nuevo Presidente del Gobierno entre Mariano Rajoy Brey (PP) y Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE). Pero las últimas encuestas (DYM) dan al PP 47% de los votos válidos, lo que le aseguraría una amplia mayoría –la mayor obtenida– y la Presidencia para Rajoy, y un descalabro para el PSOE, que sólo tiene como baza el afianzar la duda en los indecisos de que el PP va a aplicar, en toda España, las mismas medidas que sus gobiernos autonómicos están aplicando hoy.

Y nos queda Bolivia, donde el pasado viernes 11, después de varias postergaciones, el Tribunal Supremo Electoral presentó los resultados de las elecciones judiciales y confirmó que los votos no válidos (blancos y nulos, alrededor de 15% y 43%, respectivamente) ganaron ampliamente a los válidos (43%, aproximadamente), con abstencionismo de 20%.

De ello, sólo tengo 2 comentarios: según el oficial “Atlas Electoral de Bolivia”, el voto nulo de los últimos 30 años de democracia –que es expresión de rechazo al evento electoral– no había superado jamás 6% (presidenciales de 1985 y 1989) de los votos emitidos. El otro es matemático: consecuencia de la cantidad de votos inválidos, la inmensa mayoría de los candidatos que fueron elegidos sólo recibieron un apoyo marginal de los electores.

                                                                                            


Referencias:
http://www.lavozdegalicia.es/espana/2011/11/07/00031320697109184924988.htm

martes, 1 de noviembre de 2011

Soberbia e imprevisión


El Diccionario de la Real Academia Española –la que Limpia, fija y da esplendor– define soberbia como: “Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás”, mientras que San Agustín de Hipona en el siglo IV ya decía que “la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano” y el filósofo español Fernando Savater en su libro Los siete pecados capitales la expone así: “no es sólo el mayor pecado según las escrituras sagradas, sino la raíz misma del pecado. Por lo tanto de ella misma viene la mayor debilidad. No se trata del orgullo de lo que tú eres, sino del menosprecio de lo que es el otro, el no reconocer a los semejantes”, para concluir más adelante que “la soberbia es el valor antidemocrático por excelencia”.

Semanas atrás, en esta columna escribía de imprevisión y soberbia. Y me refería al ejemplo mundial de los Indignados y su enfrentamiento, en muchísimos países y diversísimos aspectos, contra la soberbia del Poder, y concluía en Bolivia y paralelizaba el avance –entonces inconcluso y recién sucedido Yucumo– de la Marcha en Defensa del TIPNIS con el repliegue del gasolinazo de diciembre 2010, sobre cómo la incomprensión de la realidad era consecuencia de una visión desde el Poder y no desde la sociedad, lo que llevaba a no prever las consecuencias de los actos o, peor incluso, a sobrevalorar la propia capacidad y menospreciar la ajena, porque cualquier imprevisión es consecuencia de una autoevaluación engañosa.

Después de ese artículo y el siguiente, llegó a La Paz la Marcha y, con multitudinario recibimiento popular, obtuvo cumplidos –en Ley al menos– sus objetivos y el Presidente Morales tuvo que, al fin, llegar a donde estaban los marchistas porque acampaban a sus puertas. No creo, como afirmó en una entrevista Rafael Puente, que su acercamiento lleve a un nuevo optimismo y sea una muestra de grandeza, porque lo hubiera sido 66 días antes y no cuando la majestad de la investidura presidencial estaba cuestionada.

Pero la imprevisión –“acción de disponer lo conveniente para atender a contingencias o necesidades previsibles” según el DRAE– como causa de soberbia no sólo afectó al Poder constituido –engolosinado por los ascendentes resultados que desembocaron en su triunfo en diciembre 2009–  si no también ha sido la piedra de toque de la oposición en Bolivia.

2007 y 2008 fueron años donde se gestó un bloque regional opositor –la denominada “Media Luna”– que, con múltiples intereses diversos en cada región, articuló en su momento la oposición al primer Gobierno Morales pero que, sobredimensionando su capacidad y menospreciando la ajena, implosionó a la primera zancadilla, fragmentándose y silenciándose cuando no acercándose al Poder y, por ende, perdiendo su convocatoria y efectividad, que era su legitimidad.

Gobierno y oposición deben releer la realidad actual y actuar sin soberbia por el bien del país. La mejor receta, la da Savater: “¿cómo evitar caer en la soberbia? El remedio es muy simple, pero a veces duro de asumir: ser realista.”

Referencias:

lunes, 31 de octubre de 2011

Cosecha de Octubre

Esta semana, el mundo (y sus líderes, principalmente) evaluarán qué significó la convocatoria global de los Indignados. Este 15 de Octubre, en centenares de ciudades de Europa, Norte y Sudamérica, Oceanía y Asia (no he leído nada de África) hubo manifestaciones de ciudadanos que piden ¡Democracia real ya! (uno de sus principales lemas) y en las que participaron desde poco más de un centenar de manifestantes (como en Seúl y Tokio) hasta alrededor de 150 mil, como en Roma (la única con expresiones marginales violentas).

Estas manifestaciones, en los pocos meses desde que tomaron forma y nombre, han ido extendiéndose por todo el mundo. Mientras en los países más “exitosos” (Unión Europea, EE.UU., Hong Kong, Chile o Brasil) la protesta es, sobre todo, una expresión de clases medias por poder decidir y ganar o no perder beneficios para toda la sociedad, en los países árabes los manifestantes reclaman (y van obteniendo) la caída de regímenes totalitarios y corruptos. No es un movimiento homogéneo en sus intereses ni tiene líderes visibles (como si fue el 68) ni es partidario: son espontáneos, y el gran error sería considerarlos como “movimiento marginal antisistema” de extrema izquierda, como los describió José María Aznar en días pasados.
Mientras tanto, y no al margen, 8 años después de Octubre Negro Bolivia se apresta para 2 hechos importantes: La llegada de la marcha indígena por el TIPNIS a La Paz y los resultados de las elecciones judiciales.

Del segundo, con independencia de los votos válidos o nulos y blancos (aunque el número de éstos, sin fines prácticos en la votación, medirá el apoyo del electorado a esta elección, más allá que plebiscitario del mismo Gobierno), saldrá un nuevo Poder Judicial, sin dudas más afín al ordenamiento surgido tras la nueva Constitución y, posiblemente, más cercano al Gobierno actual. 

La marcha indígena por el TIPNIS nació como un reclamo de las naciones indígenas asentadas en ese Territorio en defensa de sus derechos pero fue creciendo hasta convertirse en aglutinador de amplios y diversos sectores sociales. Sin ser oposición al Proceso de Cambio y sin afiliación partidaria (aunque se la hayan querido “descubrir”, sobrevalorando a los menguados partidos de oposición), a este movimiento le ha potenciado el haberse violado la nueva Constitución en contra de sus derechos, la mala conducción de los diferentes intentos de diálogo (junto con una abrumadora propaganda oficial que terminó siendo contraproducente) y la violenta represión policial contra su avance pacífico (decisión de represión que, hasta hoy, ha quedado circunscrita a mandos medios del cuerpo policial).

La suma de apoyos que ha tenido la marcha (al margen de oportunismos que han querido infructuosamente ganar protagonismo con ella) terminará de comprobarse cuando descienda de El Alto a La Paz. Y las banderas/consignas no serán partidarias sino las mismas que han tremolado los Indignados en Madrid, Londres, Nueva York, Roma, Santiago y tantas otras ciudades: las de una nueva conciencia social.


Referencias:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/14/internacional/1318610830.html#otros

domingo, 2 de octubre de 2011

Imprevisión es soberbia

En mi anterior entrega me refería al movimiento de los Indignados, que toma nombre del documento ¡Indígnense! del héroe antifascista y defensor de los derechos humanos Stéphane Hessel y que se reproduce y toma distintas banderas en cada país pero unidos por la inconformidad con las exclusiones. Y mencionaba sus principales críticas: la gran diferencia creciente entre los muy pobres y los muy ricos; la violación cotidiana de los derechos humanos, y el estado de destrucción del planeta por empresas y gobiernos, agravado con nuestra indiferencia.
El artículo apareció en los días previos a la dispersión violenta de la Marcha en Defensa del TIPNIS. Su título (“¡Indignémonos!”) era una premonición de lo que sucedió a una gran parte de la sociedad civil boliviana y de sus repercusiones internacionales.
No escribiré sobre la Marcha y su dispersión, porque ha habido muchos comentarios y noticias (algunas pocas erradas, como la noticia de muertos, iniciada por una fuente no mediática ni segura y que algunos medios difundieron sin corroborar, inexcusablemente).  Me referiré a la causa de la Marcha.
En la Constitución Política del Estado de 2009, en su Artículo 2 se garantiza a las naciones y pueblos indígena originario campesinos “su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales”. Más adelante, en su Artículo 30 inciso II numeral 15, se señala que tienen el derecho “a ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan.” Esto no se cumplió en el caso de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos y es la raíz de la protesta.
Más allá de las causales –entre ellas tanto el interés de Brasil en conectarse con Chile (el ex presidente Lula vino como disertante y seguro lobista de la constructora en medio del conflicto, como también fue a Costa Rica por la misma empresa) como el de la explotación de los hidrocarburos y la madera del Parque– está la falta de visión estratégica de quienes en el Gobierno tomaron la decisión de no consultar, no previendo las consecuencias y confiando aún en el éxito aplastante de 2009 –soberbia que ya se manifestó cuando el gasolinazo de 2010 y que tuvo las mismas consecuencias que ahora: unir a la población en contra de la medida.
Confío en que Dios –en la cosmovisión de cada uno– ilumine un diálogo abierto y sin precondiciones y que Él nos prevenga de la violencia cuando camine con Su pueblo. También Le pido que nos aparte los oportunistas que puedan aparecer y que se respeten los derechos de todos.
Referencias:

lunes, 19 de septiembre de 2011

¡Indignémonos!

«Sólo es hombre quien se compromete.» [Stéphane Hessel]

Indignez-vous! (¡Indígnense!, en castellano) ha sido el documento conceptual que le ha dado forma a un movimiento caótico y variopinto que tomó nombre después de esta obra, con independencia de que existe desde hace mucho tiempo –como mencionan Virginia Moyano en su artículo “Los indignados” (Opinión), recordándonos Mayo del 68, unida a la Revolución Cubana (tan románticamente utópica entonces para toda la juventud) y la oposición a la Guerra de Vietnam, y el mismo Hessel en su libro, retrotrayéndonos a los valores que vencieron al fascismo y se plasmaron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos–, que va reproduciéndose y tomando distintas banderas (porque eso son: sin-banderas) según lo que les indigna en cada país: regímenes autoritarios y corruptos, en el Oriente Medio; fin del Estado de Bienestar, “traición” (acusada) de los políticos, enfrentar la sin-esperanza (sentimiento social distinto a desesperanza) y poder de la plutocracia, en Europa; acceso a la Educación, en Chile; violencia entre sionistas y palestinos, en Israel; protección ambiental, en toda la Amazonía… Muchas y muy distintas, en las antípodas unas de otras, pero unidas por la inconformidad con la exclusión: la Indignación.

Noventa y tres años tiene hoy Stéphane Hessel. Nació alemán, judío; se naturalizó francés y fue un activo luchador de la Resistencia francesa; capturado y torturado por la Gestapo, enviado al campo de concentración nazi de Buchenwald, se escapó, fue capturado y volvió a escapar. Después de la caída del fascismo, fue fundador de las Naciones Unidas y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Es interesante cómo este anciano, en las poquísimas páginas de su folleto, ha resumido el pensamiento de multitudes y, sin ser líder, les ha dado liderazgo. Con mucho, Indignez-vous! es una mezcla de utopías que no han cuajado aún con realidades que, desde muchísimos criterios diferentes, indignan.

Tres son los pilares del libro: Primero, la gran diferencia creciente entre los muy pobres y los muy ricos. Segundo, la violación cotidiana de los derechos humanos, con nuestra silenciosa complicidad. Tercero, el estado de destrucción del planeta por empresas mezquinas y gobiernos sumisos, agravado con nuestra indiferencia.

Frente a ellos y convencido de nuestra indignación cuando nos damos cuenta de ellos, Hessel propone enfrentar el consumismo, el desprecio a la humildad y la cultura, el olvido generalizado y una competición despiadada de unos contra otros. Y también les pone cara: Políticos y plutócratas sin escrúpulos más allá de ganancias. Resistencia como insurrección pacífica, retomando la filosofía de acción de Mahatma Gandhi y Nelson Mandela y desarrollando conciencia social.

Sin dudas, no estaremos de acuerdo con todos los movimientos indignados –tampoco creo que lo estará Hessel– pero el espíritu (caótico, tal Hegel) que los permea podrá dar frutos. Esperemos no nos asombren.



Referencias:

martes, 6 de septiembre de 2011

Primavera, árabe y nuestra

«Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.» [San Agustín]


Enero fue inesperado para las eternas “democracias” árabes –y las que, auorreconocidamente, no son.

Túnez, aliado de Europa, cumplía 23 años de gobierno “democrático” siempre “reelegido” por amplia mayoría, con apoyo de sindicatos oficialistas. El presidente Zine El Abidine Ben Alí y su partido Destour ("Constitución") habían creado una dictadura “democrática” sin oposición, corrupta y en apariencia sólida pero que se resquebrajó cuando un joven universitario desempleado –Mohammed Bouazizi– se inmoló públicamente por fuego porque no encontraba trabajo. Como los medios de comunicación eran del Gobierno y sus afines, los medios electrónicos y las redes sociales fueron la única vía para difundir la protesta que, al final, devino en revolución –“de los Jazmines”– que paralizó durante semanas al país y obligó a la huída de Ben Alí, dejando atrás más de una decena de muertos por la represión.

Su huída no resolvió el alto desempleo y desigualdad en Túnez pero abrió la posibilidad de reformas democráticas con participación de la sociedad civil. Pero, sobre todo, confirmó cómo las nuevas tecnologías podían movilizar a grandes masas (sobre todo al inicio, jóvenes) a pesar del rígido control comunicacional –el mejor ejemplo de cómo esos gobiernos comprendieron su importancia fue Egipto, donde se bloqueó la Internet y los móviles–, como ya sucedió en Irán durante las protestas en 2009 contra Mahmud Ahmadineyad.
Tras Túnez, otros países: Sahara Occidental, Argelia, Libia, Jordania, Mauritania, Sudán, Omán, Yemen, Arabia Saudita, Egipto, Siria, Líbano, Marruecos, Djiboutí, Irak, Somalia, Bahrein, Irán y Kuwait han sentido estremecimientos sociales. En los más convulsos (Egipto, Bahrein, Yemen, Libia y Siria) la represión ha sido brutal y llevó a la caída de los dictadores Hosni Mubarak (Egipto), Ali Abdalá Saleh (Yemen, con transición incierta) y Muamar el Gadafi (Libia), mientras en Siria Bashar al-Assad –heredero de su padre Hafez al-Assad, al estilo de la dinastía Kim– trata de mantener el poder con fuerte represión militar (a diferencia de Túnez y Egipto, donde las fuerzas armadas no intervinieron en la represión) que ha dejado más de dos mil muertos.

Libia ha sido, hasta el momento, el más cruento. Con decenas de miles de muertos y enfrentamientos muy violentos que no acaban aún, a pesar del apoyo de la ONU a los opositores a través de la OTAN –en una intervención parcial que fue justificada, como en Bosnia, en defensa de la población civil–, el corrupto régimen del histriónico Gadafi logró unir a la Liga Árabe en su contra pero desunió a nuestra UNASUR en su condena.
Pero esta Primavera –triunfante en unos y sofocada, por ahora, en otros pero que recién empieza– también llegó a Europa y nuestra Latinoamérica con “Los Indignados”. Pero ésa será otra entrega.

Sólo una mención final, para Cayetano Llobet: Como puse en Facebook, “Podías estar de acuerdo con lo que escribía o no pero siempre tenías que respetarlo.” Nuevamente, mi oración por su alma.

Referencias:
http://www.kaosenlared.net/noticia/revolucion-tunez-nuevas-esperanzas-para-mundo-arabe
http://www.elnuevoherald.com/2011/01/15/869758/revolucion-en-tunez.html
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98260
http://www.elespectador.com/opinion/editorial/articulo-290490-seis-meses-de-primavera-arabe
http://www.publico.es/internacional/378915/la-primavera-arabe-se-marchita
http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluciones_y_protestas_en_el_mundo_%C3%A1rabe_de_2010-2011
http://www.presseurop.eu/es/content/topic/509301-europa-y-la-primavera-arabe
http://www.elpais.com/articulo/internacional/primavera/arabe/tine/sangre/elpepiint/20110514elpepiint_9/Tes
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=129400
http://www.abc.es/20110902/internacional/abcp-primavera-arabe-devuelve-dinero-20110902.html
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110415_libia_otan_arabes_analisis_cch.shtml
http://www.lanacion.com.ar/1403203-la-primavera-arabe-motor-de-esperanza-e-inquietudes
http://elcomercio.com/mundo/Primavera-Arabe-desenlace_0_545945552.html
http://www.cuartopoder.es/elfarodeoriente/tag/primavera-arabe
http://es.wikipedia.org/wiki/Mahmud_Ahmadineyad
http://es.wikipedia.org/wiki/Muamar_el_Gadafi
http://www.elmundo.es/especiales/revueltas-mundo-arabe/siria.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Bashar_Al_Assad
http://es.wikipedia.org/wiki/Corea_del_Norte