lunes, 4 de abril de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
De estoicismo y sacrificio
Las 14:46 del viernes 11 de Marzo de 2011 será otra fecha más que Japón recordará entre las aciagas de su historia.
Como destacó su primer ministro, Naoto Kan, Japón ha sufrido "la crisis más grave desde la II Guerra Mundial" cuando un terremoto de 8,9 grados en la escala Richter (seguido de otros muchos, menores) asoló el occidente de Japón y provocó un tsunami con olas de 10 metros de alto que entraron 15 kilómetros en la tierra a 500 kilómetros por hora; ambos fenómenos dejaron más de 8.450 muertos y 12.909 desaparecidos hasta el último domingo 20 y desencadenaron una de las peores crisis nucleares –nivel 5– a nivel mundial de las últimas décadas, cuando varios de los 6 reactores de la planta de Fukushima Daiichi (o Fukushima I), como consecuencia del corte de energía y la entrada en sus instalaciones del tsunami, entraron en fase de peligro de fusión nuclear, afortunadamente ya descartada (aunque no solucionado aún el peligro radioactivo).
Esta fusión y los escapes radioactivos que se han producido –han aparecido indicios de yodo radioactivo en el agua de Tokyo, a 180 kilómetros de la planta– han obligado a evacuar toda la población residente en 30 kilómetros en derredor de Fukushima. A diferencia del accidente de Chernobyl, en Ucrania, cuando después del accidente en uno de sus reactores –en Fukushima se dañaron 4– el 26 de abril de 1986 se escapó una nube radioactiva que se extendió por muchos países, contaminó a más de 5 millones de habitantes de la desaparecida Unión Soviética y provocó daños fatales a miles de personas (la OMS calcula alrededor de 4.000 muertos y miles de afectados de cáncer por el accidente), el de Fukushima Daiichi está siendo controlado por 50 ingenieros dentro de la planta, con el apoyo externo de militares y especialistas, además de la colaboración de otros países nucleares, principalmente los EE.UU.
Aunque Japón es quizás el país mejor preparado para resistir los seísmos, esta combinación de un gran terremoto –el quinto más violento de los que se tenga registro– e inmenso tsunami sobrepasaron sus resguardos. Sin embargo, a pesar de todo el desastre –medio millón de personas sin hogar– y las muertes, el pueblo japonés ha dado señales inequívocas de organización y civilidad: ningún desorden ni alboroto, filas interminables muy organizadas en los supermercados y otros lugares de expendio de productos alimenticios, agua y combustible, son muestras un país donde la civilidad y el respeto mutuo son intrínsecos con su forma de vida.
También los 50 ingenieros que trabajan dentro de la planta son un ejemplo de compromiso y responsabilidad del pueblo japonés: Con pleno conocimiento del peligro a que se enfrentan –altísima radiación, letal con muy alta posibilidad a pesar de sus trajes y equipos de protección–, lo que los diferencia de los miles de militares y voluntarios que estuvieron en Chernobyl, estos japoneses están cumpliendo lo que de ellos dijo el primer ministro Kan: morir incluso pero salvar del peligro a sus conciudadanos.
Nuestro homenaje a ellos y a su pueblo.
Bibliografía sobre Chernobyl:
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Publicado en "La Razón" el 22/03/2011
sábado, 5 de marzo de 2011
De festejar y de penar
Bolivia es un país de sincretismos. En el Tahuantinsuyo, los pueblos incorporados al Imperio incaicole aportaron a éste de sus creencias y costumbres y lasrecibieron también de los vencedores, quienes comprendieron –como en la Pax Romana– que sólo ese sincretismo podía ser la base estructural del entendimiento e incorporación.
También fue sincrética la colonia, en sus luces y sombras, cuando el barroco se volvió mestizo y los arcángeles bajaron a luchar con los Supay. Porque ésa es la historia del Carnaval de Oruro, donde las carnestolendas se lucen con la batalla –festiva, porque sólo es así cuando gana la luz– entre los seres del cielo y los de las profundidades para gloria y apoteosis de la Virgen de la Candelaria, mutada en la orureña Virgen del Socavón minera y antichapetona, simbiosis de las deidades indígenas y la idiosincrasia cristiana.
Cuando en 2004, emprendí como editor la idea de convertir en libro las excelentes fotografías que sobre este Carnaval habían tomado Tony Suárez y Jaime Cisneros –moldeado luego por el gráfico arte de Susana Machicao–, desde el inicio sentí la necesidad de entender, más que sólo mostrar, qué era este Carnaval. Y fue así que folkloristasy antropólogos, poetas y escritores, religiosos y comunicadores aportaron sus artículos, para permitirnos entender esa batalla que nunca termina porque se reinicia todos los años en la revancha de la oscuridad, que al volver a ser derrotada permite continuar el ciclo infinito de la luz, tan similar al que sobre la superficie tenemos los hombres, eterno combate “Entre Ángeles y Diablos”.
Porque Bolivia vive sus Carnavales, que no son uno, sino muchos y distintos: Sincrético y místico el orureño, bullicioso y espectacular el cruceño, tradicional y gregario el tarijeño –sólo cito algunos–, todos partes del alma de un país múltiple y diverso.
Pero si de festejo es la época, este año es también de penares, cuando parte de La Paz se ha desmoronado –fortuna en la desgracia, sin víctimas fatales–, con miles de damnificados en una ciudad ya con muchas carencias. Y este accidente, trágico en sí, lo es más porque el desmoronamiento de las laderas sigue, consecuencia de lluvias que no cesan, en un fatídico ciclo, cada vez más acentuado por los cambios climáticos, de sequías y anegaciones.
La Paz ha crecido sin control sobre terrenos deleznables, no aptos para la habitación humana, consecuencia de la necesidad –de una población pobre requerida de encontrar asentamiento barato–, de la codicia –de loteadores y de malas autoridades que, durante muchísimas gestiones edilicias, lucraron aprobando lo que no se debía autorizar– y de la desidia –por la falta de construcciones y alcantarillados adecuados. Los derrumbes han sido habituales en las laderas de esta ciudad durante las fuertes lluvias y los desbordamientos de sus ríos han aterrorizado el centro paceño pero, siempre, el sentido trágico de la necesidad ha hecho seguir adelante a la población y continuar su vida.
Para esos damnificados, mi solidaridad. Para todas las autoridades, mi alerta.
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Publicado en "La Razón" el 08/03/2011
Haciendo historia
Hace una semana, Bolivia –junto con Animal Defenders International (ADI)– hizo historia. Y fue historia positiva, cuando el miércoles 16 ADI completó la Operación “Arca de Leones”: el rescate de 25 leones salvados de circos, trasladados al santuario de grandes felinos The Wild Animal Sanctuary, en Kneesburg, Colorado (EE.UU.).
Este rescate, el tercero que ADI realizó en Bolivia en menos de un año, ha sido el mayor a nivel internacional –un verdadero recordmundial– y reafirmó el liderazgo legal de Bolivia en defensa de los animales en cautiverio circense. Con la Ley 4040 de 2008, Bolivia se convirtió en el país pionero mundialmente en prohibir la exhibición de cualquier tipo de animal en circos. Esta ley, promovida por la diputada Ximena Flores Chacón y que contó con el apoyo de muchos legisladores, se ha convertido en un referente internacional, defendiendo la vida y dignidad de los animales en cautiverio en circos.
Desde la gestación de la ley en el entonces Congreso Nacional, ADI –una organización internacional con sedes en Gran Bretaña y EE.UU.–ha estado acompañando al país en esta labor, ya sea aportando pruebas e ideas primero y luego trabajando, con el apoyo permanente del Ministerio de Medio Ambiente y Agua –en las gestiones de las ministras Udaeta y Monje–, en el rescate de animales salvajes de los circos para trasladarlos a refugios de la vida silvestre en distintas partes del mundo.
Recuperados de 8 circos dispersos en todo el país, estos 25 leones se unen a los 2 rescates realizados el año pasado, de 5 leones y 1 papión, actividades en las que ADI asumió la responsabilidad logística y financiera. Con los 3 rescates, Bolivia –a través del mencionado Ministerio, institución que ha ejercido a cabalidad y con vocación y presteza su deber constitucional de hacer cumplir la ley– puede declararse “Territorio Libre de Animales en Cautiverio en Circos”, porque junto con los animales salvajes, ADI también rescató los domésticos y de fauna nativa para entregarlos a las autoridades correspondientes.
En esta gran Operación, también se destacaron otras instituciones y empresas en el apoyo y solidaridad: el Gobierno Municipal Autónomo de Santa Cruz de la Sierra, cuyo Alcalde Fernández y colaboradores proveyeron del terreno donde estuvieron recuperándose los animales rescatados antes de su traslado, comprometidos con entusiasmo por la importancia del rescate; ON GROUP y el TAB, que proveyeron la logística y el avión para la transportación aérea; los medios de Santa Cruz y todo el país, que ofrecieron una amplísima y certera cobertura durante todo el tiempo que duró la operación; las autoridades de Tarija, encabezadas por el Alcalde Montes,y muchos cruceños.
El éxito de la Operación “Arca de Leones” –con su connotación bíblica de salvación– ha vuelto a colocar al país como un ejemplo mundial en protección de la fauna y ha revitalizado la importancia que esta ley 4040 y su aplicación tienen para el resto de los países, como Perú y Brasil, donde actualmente se debaten leyes similares.
Por eso, estamos orgullosos: Porque hicimos historia.
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Publicado en "La Razón" el 22/02/2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
El mérito y la crítica
Una semana atrás, toda Bolivia seguía las noticias del derruido edificio “Málaga”.
Este gran desastre urbano reveló facetas muy positivas y otras muy negativas del país y de los medios de comunicación.
De las positivas, la más importante –creo que para todos– fue la inmensa y permanente demostración de solidaridad que expresó el pueblo cruceño y de todo el país. Individuos, empresas, organizaciones, autoridades (en general) manifestaron continuamente su apoyo a los socorristas y voluntarios y su misericordia solidaria con las víctimas y sus familiares. Como también lo fue la presencia de especialistas de diversos países.
Los medios masivos de comunicación realizaron una labor ardua al mantener informada continuamente a la población. Durante una semana, toda Bolivia estuvo atenta a lo que sucedía alrededor del edifico siniestrado y esperó –con ansias frustradas– recibir buenas noticias, gracias a la presencia y difusión de los medios.
Pero, en contraposición, también hubo facetas negativas.
El sensacionalismo de algunos medios en tener la “primicia” dio más morbo que información; como ejemplo, recuerdo una emisión el martes de esa semana –a escasas 9 horas del suceso–, abordando en vivo su periodista al portero del edificio –malherido, casi sin poder hablar, rescatado de los escombros– e insistiendo el conductor del programa en que la víctima le dé detalles, a pesar de que el herido le expresaba que, por los golpes, no recordaba lo sucedido.
En otros casos y olvidando el Código de Ética que tanto –con justeza– se defendió hace pocos meses, se repitieron opiniones sin respaldo –a veces de los familiares de las víctimas, quienes tenían todo el derecho a decirlas en su desesperación pero no los medios a repetirlas– y se aventuraron hipótesis inconsistentes sin evaluarlas. Como previnieron en esos días dos comunicadores conocidos –Aré y Caballero–, no siempre primó la responsabilidad en la información.
Del país, me resumo a dos facetas negativas: La falta de preparación para prevenir o solucionar desastres y la ausencia de control de las edificaciones.
Respecto a la primera, mucho fue el esfuerzo y la voluntad pero, al menos al comienzo, primó la improvisación y el desconcierto. Falta tecnología y, aunque hay conocimiento, se adolece de estructuras adecuadas de pronta respuesta. De la segunda, las necesarias investigaciones dirán cuántas normas se violaron o no existen o, peor, no se aplican adecuadamente y menos se controlan realmente.
El suicidio de las víctimas –porque eso, para los que sabían del trabajo: ingenieros, arquitectos y constructores, fue el tratar de arreglar las vigas rotas con troncos, “soportar un ladrillo con fósforos” ejemplificó un ingeniero entrevistado– ojalá sirva para evitar que otros desastres similares sucedan.
No quiero concluir sin expresar mi oración por el niño trabajador asesinado, porque violando las normas laborales se le hizo trabajar y conociendo sus empleadores el riesgo lo hicieron quedarse allí, quizás el único que no tenía certeza de lo que podía suceder.
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Publicado en "La Razón" el 08/02/2011
jueves, 27 de enero de 2011
Otros 14 días
Y nuevos comentarios.
El primero: El bochornoso espectáculo de una oposición legislativa menguada y fragmentada. ¿Acaso aventando públicamente sus desavenencias –no voy a mencionar “apetencias”– logrará ser más efectiva o ganar adhesiones? Con justa razón, tras las nacionales de 2009 y los sucesos de diciembre pasado, se ha dicho que una oposición efectiva sólo estaría dentro de las propias filas del cambio… Fragmentada, sin fuertes liderazgos visibles, la oposición parlamentaria –avasallada por la bancada oficialista en ambas Cámaras– en lugar de cohesionarse para hacer un esfuerzo significativo, se fragmenta y, además, aventa a la opinión pública sus divergencias. El oficialismo, por supuesto, agradece el gesto.
El segundo: El Informe Presidencial. Retrospectivo, su mensaje positivo está en dejar las diferencias –aunque no aclara si sólo este desarme “espiritual” es del lado empresarial o también del propio– para trabajar por la economía del país, aprovechando los buenos indicadores macroeconómicos actuales y superando la inseguridad alimentaria que se avizora y la falta de empleo que existe.
(No olvidemos que recientemente las entidades principales del empresariado: La Confederación de Empresarios pero, sobre todo, las cruceñas CAINCO y CAO –que agrupan a los motores privados de la economía boliviana– se han reunido con el Presidente Morales y se hayan tendido puentes de relación que se han manifestados en compromisos mutuos de trabajo y apoyo, con ofrecimientos gubernamentales que deben efectivizarse próximamente y cuya efectividad en el tiempo se comprobará. Este diálogo deberán ser un muy auspicioso inicio de otros, necesarios, abiertos y sin reticencias de las partes.
Es interesante –quizás anecdótico– que algunos sectores hayan tildados a estos líderes empresariales –Sánchez, Paz, Roca– de traidores…)
Y si algo le faltó al Informe –más allá de lo conmemorativo– fue encontrar errores en la propia cancha y destacar las correcciones que hubo –basta recordar la del 31 de diciembre– y las que pudieran haber faltado. Asignatura pendiente la de la autocrítica.
Y el último: El cambio de gabinete. Confirmación de la mayoría –el núcleo decisivo se mantiene, a pesar de los cuestionamientos de sectores sociales afines al Gobierno: Arce, Llorenti, principalmente–, entrada de una ministra alteña joven –Monje: Medio Ambiente y Agua–, renovación de la cabeza de dos ministerios fundamentales –Gutiérrez, para Hidrocarburos y Energía, y Morales, en Desarrollo Productivo; de ésta última se espera que no necesite las invocaciones divinas de su predecesora.
Los vaticinios no se cumplieron: varias salidas que no sucedieron, reingreso de ministros que acompañaron el inicio del Presidente Morales, la expectativa mediática de un gabinete más técnico que político y la de movimientos sociales de renovación a fondo.
En la presentación del nuevo Gabinete, el canciller Choquehuanca –quien lo preside orgánicamente–, dijo que los nuevos ministros pueden equivocarse, pero nunca traicionar. Esperemos que las equivocaciones sean muy pocas.
El primero: El bochornoso espectáculo de una oposición legislativa menguada y fragmentada. ¿Acaso aventando públicamente sus desavenencias –no voy a mencionar “apetencias”– logrará ser más efectiva o ganar adhesiones? Con justa razón, tras las nacionales de 2009 y los sucesos de diciembre pasado, se ha dicho que una oposición efectiva sólo estaría dentro de las propias filas del cambio… Fragmentada, sin fuertes liderazgos visibles, la oposición parlamentaria –avasallada por la bancada oficialista en ambas Cámaras– en lugar de cohesionarse para hacer un esfuerzo significativo, se fragmenta y, además, aventa a la opinión pública sus divergencias. El oficialismo, por supuesto, agradece el gesto.
El segundo: El Informe Presidencial. Retrospectivo, su mensaje positivo está en dejar las diferencias –aunque no aclara si sólo este desarme “espiritual” es del lado empresarial o también del propio– para trabajar por la economía del país, aprovechando los buenos indicadores macroeconómicos actuales y superando la inseguridad alimentaria que se avizora y la falta de empleo que existe.
(No olvidemos que recientemente las entidades principales del empresariado: La Confederación de Empresarios pero, sobre todo, las cruceñas CAINCO y CAO –que agrupan a los motores privados de la economía boliviana– se han reunido con el Presidente Morales y se hayan tendido puentes de relación que se han manifestados en compromisos mutuos de trabajo y apoyo, con ofrecimientos gubernamentales que deben efectivizarse próximamente y cuya efectividad en el tiempo se comprobará. Este diálogo deberán ser un muy auspicioso inicio de otros, necesarios, abiertos y sin reticencias de las partes.
Es interesante –quizás anecdótico– que algunos sectores hayan tildados a estos líderes empresariales –Sánchez, Paz, Roca– de traidores…)
Y si algo le faltó al Informe –más allá de lo conmemorativo– fue encontrar errores en la propia cancha y destacar las correcciones que hubo –basta recordar la del 31 de diciembre– y las que pudieran haber faltado. Asignatura pendiente la de la autocrítica.
Y el último: El cambio de gabinete. Confirmación de la mayoría –el núcleo decisivo se mantiene, a pesar de los cuestionamientos de sectores sociales afines al Gobierno: Arce, Llorenti, principalmente–, entrada de una ministra alteña joven –Monje: Medio Ambiente y Agua–, renovación de la cabeza de dos ministerios fundamentales –Gutiérrez, para Hidrocarburos y Energía, y Morales, en Desarrollo Productivo; de ésta última se espera que no necesite las invocaciones divinas de su predecesora.
Los vaticinios no se cumplieron: varias salidas que no sucedieron, reingreso de ministros que acompañaron el inicio del Presidente Morales, la expectativa mediática de un gabinete más técnico que político y la de movimientos sociales de renovación a fondo.
En la presentación del nuevo Gabinete, el canciller Choquehuanca –quien lo preside orgánicamente–, dijo que los nuevos ministros pueden equivocarse, pero nunca traicionar. Esperemos que las equivocaciones sean muy pocas.
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Publicado en "La Razón" el 25/01/2011
Volvemos a empezar
beUn año más, y nos aparecen nuevas esperanzas, otros propósitos y promesas…
Porque todos los años iniciamos el ciclo, tratando de recuperar el espíritu para seguir adelante y desarrollar nuevos emprendimientos. Y, de esa forma, tratamos de olvidar las frustraciones que hayamos tenido, todo lo anhelado que no alcanzamos el año que pasó, las promesas que no se nos cumplieron, las palabras que esperábamos y no nos dijeron.
El fin de 2010 llegó convulsionado y con angustia y casi a su final fue que vino la calma, más eventual que permanente. La causa: El reajuste del precio de los carburantes, una medida necesaria pero mal diseñada y aplicada, con muchas justificaciones que no convencieron al bolsillo de la población y con el fantasma de la inflación y la carestía rondándolas, siguiendo una espiral de incrementos del costo de vida. La rectificación, imprescindible y tranquilizadora (al menos temporalmente), pero complicada.
¿El impacto social fue mayor del calculado? Probablemente; mejor diría: seguramente. Capital político no es sinónimo de una carta de crédito permanente. No podría afirmar si la credibilidad presidencial se dañó (estratégicamente, el Presidente no anunció la noticia y sí la solución), pero sí perdió credibilidad su equipo ministerial. Queda pendiente una medida de reajuste económico, seguro impopular pero necesaria; lo importante –para el pueblo– es cómo se aplique.
Pero nos queda una enseñanza positiva de este final de año: cuando no hay diálogo –como fue antes de la medida–, no se conocen los diferentes puntos de vista de los actores sociales involucrados y la necesidad puede ocultar la oportunidad. Cuando se oye a esos actores –aunque no estemos de acuerdo con lo que se discute– podemos entendernos y lograr una solución.
Con presión popular –principalmente en las zonas con población de más escasos recursos–, la medida fue anulada ante de un desborde y, con ella, las demás paliativas que le fueron, en forma secuencial, acompañando. Así concluyó un momento más en nuestra historia cercana.
El Presidente Morales ha anunciado el diálogo con los sectores de la sociedad boliviana para implementar los reajustes económicos. Es importante que estos diálogos sean los más amplios posibles y que obtengamos el consenso para medidas que, aunque requeridas, no son atractivas. También es importante que las medidas de reajuste y las de compensación estén armonizadas y no sean éstas una consecuencia, forzada diría, de las primeras.
También es importante reforzar los controles contra el contrabando, como medida colateral, reforzando la Aduana. Si bien los reajustes al precio de carburantes son una forma de desincentivar el contrabando, la gradualidad de estas medidas –respecto a los precios y la capacidad adquisitiva en la región– dejará un buen margen de ganancia aún a los contrabandistas
Se inicia un año en el cual las acciones en conjunto son fundamentales para el futuro de los procesos nacionales, integrables en un Proyecto País, con metas y etapas a definir y cumplir. Del armónico accionar del conjunto de la sociedad –población y autoridades– depende nuestro futuro.
Porque todos los años iniciamos el ciclo, tratando de recuperar el espíritu para seguir adelante y desarrollar nuevos emprendimientos. Y, de esa forma, tratamos de olvidar las frustraciones que hayamos tenido, todo lo anhelado que no alcanzamos el año que pasó, las promesas que no se nos cumplieron, las palabras que esperábamos y no nos dijeron.
El fin de 2010 llegó convulsionado y con angustia y casi a su final fue que vino la calma, más eventual que permanente. La causa: El reajuste del precio de los carburantes, una medida necesaria pero mal diseñada y aplicada, con muchas justificaciones que no convencieron al bolsillo de la población y con el fantasma de la inflación y la carestía rondándolas, siguiendo una espiral de incrementos del costo de vida. La rectificación, imprescindible y tranquilizadora (al menos temporalmente), pero complicada.
¿El impacto social fue mayor del calculado? Probablemente; mejor diría: seguramente. Capital político no es sinónimo de una carta de crédito permanente. No podría afirmar si la credibilidad presidencial se dañó (estratégicamente, el Presidente no anunció la noticia y sí la solución), pero sí perdió credibilidad su equipo ministerial. Queda pendiente una medida de reajuste económico, seguro impopular pero necesaria; lo importante –para el pueblo– es cómo se aplique.
Pero nos queda una enseñanza positiva de este final de año: cuando no hay diálogo –como fue antes de la medida–, no se conocen los diferentes puntos de vista de los actores sociales involucrados y la necesidad puede ocultar la oportunidad. Cuando se oye a esos actores –aunque no estemos de acuerdo con lo que se discute– podemos entendernos y lograr una solución.
Con presión popular –principalmente en las zonas con población de más escasos recursos–, la medida fue anulada ante de un desborde y, con ella, las demás paliativas que le fueron, en forma secuencial, acompañando. Así concluyó un momento más en nuestra historia cercana.
El Presidente Morales ha anunciado el diálogo con los sectores de la sociedad boliviana para implementar los reajustes económicos. Es importante que estos diálogos sean los más amplios posibles y que obtengamos el consenso para medidas que, aunque requeridas, no son atractivas. También es importante que las medidas de reajuste y las de compensación estén armonizadas y no sean éstas una consecuencia, forzada diría, de las primeras.
También es importante reforzar los controles contra el contrabando, como medida colateral, reforzando la Aduana. Si bien los reajustes al precio de carburantes son una forma de desincentivar el contrabando, la gradualidad de estas medidas –respecto a los precios y la capacidad adquisitiva en la región– dejará un buen margen de ganancia aún a los contrabandistas
Se inicia un año en el cual las acciones en conjunto son fundamentales para el futuro de los procesos nacionales, integrables en un Proyecto País, con metas y etapas a definir y cumplir. Del armónico accionar del conjunto de la sociedad –población y autoridades– depende nuestro futuro.
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Publicado en "La Razón" el 11/01/2011
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