Un jueves atrás, gracias a la Embajada de Colombia y al boliviano Ministerio de Culturas, un grupo numeroso –más del que cabía en el auditorio de la CAF– conocimos la creación y aplicación de la marca país Colombia es pasión.
Crear una marca país –el concepto de posicionamiento de una nación hacia el exterior– es un proceso largo, difícil, complicado y muy costoso. Más para un país como Colombia. Y ésta cuya presentación pudimos disfrutar –amena por didáctica, a pesar de sus casi 2 horas– asombra porque casi no cumplió estas condiciones: no fue largo (5 años es muy corto período para lo obtenido); sí fue difícil pero no complicado porque sociedad civil, empresarios y gobierno le pusieron firme el hombro; y no fue tan costoso como pudo ser porque buscaron formas ingeniosas y alternativas –las mejores– para involucrar a los que les interesaba que el mundo los reconociera como ellos querían: todos los colombianos.
¿Se imagina un país en consecutivos conflictos desde fines del siglo XIX hasta hoy, con una guerra interna desde hace más de 60 años y con toda la violencia y poder del narcotráfico? Pues ésa era la imagen país que en todo el mundo tenía Colombia: violencia y droga, mucha de ambas. Y para romper esa imagen país paradigmática –que es espontánea y surge de las noticias y no se crea expresamente, pero es la que más se posiciona y, por ende, la más difícil de revertir– había que crear una marca país, que sí es creada y que sí –a voluntad– tiene que trabajar para posicionarse fuera del país.
El primer paso fue buscar algo que identificara a todos los colombianos y los concienciara, independiente de su credo, ideología o región, y que los uniera; por eso surgió Colombia es pasión, porque todo colombiano tiene pasión en querer a su país a pesar de las adversidades y reconstruirlo cada vez que se lo destruyen y abrir sus puertas al vecino y al de más lejos y estar convencidos –y decirnos– que sus artistas y su gente son las mejores del mundo. Y porque también es pasión admirar cuán diversos y múltiples son: mestizos, blancos, negros e indios; costeños del Caribe y del Pacífico, andinos, llaneros y amazónicos, con una gran biodiversidad. ¿El segundo paso?: comunicarlo, hacia dentro y hacia fuera. Porque ésa es la marca país que –con éxito– los colombianos –más allá del gobierno en el poder– quieren que se posicione en cualquiera de nosotros.
¿Y Bolivia? No tenemos marca país, no la hemos construido aún. Porque la imagen país que el mundo tiene de Bolivia –hasta ahora no revertida– es de un país poco feraz con población indígena y rural de mucha pobreza, a la que ahora –consecuencia de noticias de poco más de una década, sobre todo– se suma violencia y narcotráfico. Y aunque existe, eso no es toda Bolivia.
Falta encontrar algo que nos identifique a todos los que vivimos en este país, tan múltiple y diverso, algo más allá de ideologías y regionalismos. Y cuando lo encontremos, apropiárnoslo todos. Y hacer que en todo el mundo lo conozcan.
Entonces –sólo entonces– Bolivia tendrá su propia marca país.
martes, 18 de mayo de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
De perder y de ganar
En mi anterior artículo (“De ganar y de perder”), anunciaba que éste lo dedicaría a los que perdieron. Y no sólo votos fue lo que se perdió.
Porque las encuestadoras –las que hicieron proyecciones a nivel nacional– perdieron parte de su credibilidad cuando no pudieron pronosticar adecuadamente resultados (basta leer los resultados de sus estudios para las ciudades de La Paz, Oruro y Cochabamba). ¿La causa? Muestras nacionales pequeñas para ser confiables en sus desagregaciones locales. ¿La razón? La necesidad de sus clientes –medios de comunicación– de tener pronósticos y su, seguro, falta de recursos suficientes.
Las redes nacionales privadas de Televisión perdieron imagen (y también credibilidad), por anunciar resultados prematuros en boca de urna y proclamar ganadores que, momentos después, eran sustituidos por otros; recordemos la entrevista en vivo a Santos, en Oruro, anunciándolo ganador –y al rato, con perplejidad, proclamando a la Pimentel–, o la entrevista en estudio a Castellanos como nuevo alcalde cochabambino, para inmediato anunciar que era otro –Murillo– y poco después volver a proclamarlo el medio. ¿La causa? Querer ser los primeros en dar la noticia. ¿La consecuencia? Errar.
Perdieron su espacio las organizaciones políticas tradicionales, porque en estas elecciones –aun más que en las nacionales de 2009– su presencia fue casi nula. ¿La causa? Sus discursos no convencen ni a tirios ni a troyanos.
Perdieron la oportunidad de consolidarse las regiones opositoras porque no supieron establecer –con definición y proyección– liderazgos alternativos que estuvieran más allá de sus límites geográficos. ¿La consecuencia? Necesidad de renovación y de un discurso proactivo, no reactivo.
Perdió –a pesar de ganar– el MAS-IPSP porque redujo un tercio su votación respecto de 2009. ¿Por qué? Primero, porque en las regiones que no le eran afines escogió candidatos invitados que, en general, ni eran atractivos para los indecisos ni convencían a la propia militancia –Fernández y Justiniano en Santa Cruz, un ejemplo. Segundo, porque donde era seguro triunfador, muchos candidatos propios no respondían a las expectativas de la población: Patana en El Alto y Salguero en La Paz. Tercero: Porque en una elección regional priman los intereses locales más que los nacionales. Cuarto, y fundamental: Porque el mismo Presidente dio a estas elecciones el peso de un referéndum al proceso.
Pero el que más perdió –primera vez desde Cajías Kauffmann– fue el Órgano Electoral Plurinacional –aún para todos, incluidos ellos mismos, la CNE. Perdió credibilidad porque oposición y gobierno –extraña confluencia– la acusaron de permitir fraudes y de tergiversar resultados, aunque no se probó. Perdió poder porque muchas de sus sedes –nacional y departamentales– fueron bloqueadas y cuestionados sus autoridades y porque su presidente tuvo que ir a calmar tensiones y solucionar conflictos locales. Autoridad, credibilidad y autonomía imprescindibles de recuperar.
Así fue.
Porque las encuestadoras –las que hicieron proyecciones a nivel nacional– perdieron parte de su credibilidad cuando no pudieron pronosticar adecuadamente resultados (basta leer los resultados de sus estudios para las ciudades de La Paz, Oruro y Cochabamba). ¿La causa? Muestras nacionales pequeñas para ser confiables en sus desagregaciones locales. ¿La razón? La necesidad de sus clientes –medios de comunicación– de tener pronósticos y su, seguro, falta de recursos suficientes.
Las redes nacionales privadas de Televisión perdieron imagen (y también credibilidad), por anunciar resultados prematuros en boca de urna y proclamar ganadores que, momentos después, eran sustituidos por otros; recordemos la entrevista en vivo a Santos, en Oruro, anunciándolo ganador –y al rato, con perplejidad, proclamando a la Pimentel–, o la entrevista en estudio a Castellanos como nuevo alcalde cochabambino, para inmediato anunciar que era otro –Murillo– y poco después volver a proclamarlo el medio. ¿La causa? Querer ser los primeros en dar la noticia. ¿La consecuencia? Errar.
Perdieron su espacio las organizaciones políticas tradicionales, porque en estas elecciones –aun más que en las nacionales de 2009– su presencia fue casi nula. ¿La causa? Sus discursos no convencen ni a tirios ni a troyanos.
Perdieron la oportunidad de consolidarse las regiones opositoras porque no supieron establecer –con definición y proyección– liderazgos alternativos que estuvieran más allá de sus límites geográficos. ¿La consecuencia? Necesidad de renovación y de un discurso proactivo, no reactivo.
Perdió –a pesar de ganar– el MAS-IPSP porque redujo un tercio su votación respecto de 2009. ¿Por qué? Primero, porque en las regiones que no le eran afines escogió candidatos invitados que, en general, ni eran atractivos para los indecisos ni convencían a la propia militancia –Fernández y Justiniano en Santa Cruz, un ejemplo. Segundo, porque donde era seguro triunfador, muchos candidatos propios no respondían a las expectativas de la población: Patana en El Alto y Salguero en La Paz. Tercero: Porque en una elección regional priman los intereses locales más que los nacionales. Cuarto, y fundamental: Porque el mismo Presidente dio a estas elecciones el peso de un referéndum al proceso.
Pero el que más perdió –primera vez desde Cajías Kauffmann– fue el Órgano Electoral Plurinacional –aún para todos, incluidos ellos mismos, la CNE. Perdió credibilidad porque oposición y gobierno –extraña confluencia– la acusaron de permitir fraudes y de tergiversar resultados, aunque no se probó. Perdió poder porque muchas de sus sedes –nacional y departamentales– fueron bloqueadas y cuestionados sus autoridades y porque su presidente tuvo que ir a calmar tensiones y solucionar conflictos locales. Autoridad, credibilidad y autonomía imprescindibles de recuperar.
Así fue.
jueves, 22 de abril de 2010
De ganar y de perder
Ya han pasado dos semanas de las elecciones departamentales y municipales del 4 de Abril y –a pesar de que este domingo se repitieron algunas mesas–, los macroresultados ya están definidos y consolidados.
Mucho se ha hablado de quiénes ganaron y quiénes perdieron. Y muchas de esas opiniones han sido motivadas por la emoción más que por la razón.
Empecemos hoy con ganadores.
El MAS-IPSP avanzó significativamente en obtener las nuevas Gobernaciones: Mantuvo –de las antiguas Prefecturas– La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, recuperó Chuquisaca y ganó Pando; también discutió Beni hasta el final. Sin duda, una consolidación de su presencia nacional.
También el MAS-IPSP amplió considerablemente su presencia a nivel municipal, tanto en los ejecutivos municipales –donde amplió significativamente su presencia– como en miembros de los Concejos aunque, de las capitales de Departamento, solo ganó Cochabamba –acá por “un pelo”– y Cobija.
El MSM –a pesar de que Del Granado no era candidato y a pesar de la inmensa mayoría de las encuestas– ganó sensiblemente en La Paz y en Oruro. El país se acostó el 4 de Abril con una nueva Alcaldesa en Oruro, Rocío Pimentel, desconocida en el ámbito político hasta ese momento, de la que casi no se había hablado en las elecciones y que las encuestas no consideraron con alguna posibilidad de ganar y quien ganó al favorito de las encuestas –Félix Rojas, a quien los medios, en las primeras horas de recuentos, anunciaron (y entrevistaron) como seguro ganador. Luis Revilla, en La Paz, aunque los pronósticos no le daban como ganador, sí era un candidato de fuerza. A pesar de las diferencias mencionadas, ambos ganaron ostensiblemente y, sumando a ello las más de 100 alcaldías donde la organización tiene presencia después de los comicios, le permiten al MSM ser una fuerza nacional. Más definido: la segunda fuerza política nacional.
Y el UN dio dos sorpresas, en Cochabamba y El Alto. Sorpresas que hacen regresar al partido a un papel protagónico –al menos en esas ciudades– después de su caída en Diciembre 2009. En Cochabamba, Arturo Murillo –exdiputado y a quien los pronósticos lo situaban lejos de obtener la victoria– da la sorpresa y discute con Edwin Castellanos, voto a voto, la Alcaldía; se dio el fenómeno mediático de que fueron presentados –y entrevistados– alternativa y sucesivamente por canales de televisión como el Alcalde elegido y que, al terminar el recuento días después, Murillo perdió por menos de 2% frente a su rival.
La Sole –Soledad Chapetón– fue el otro fenómeno para UN. Llegó a un segundo cercano lugar en El Alto, a 8% de distancia del ganador, Edgar Patana del MAS-IPSP. Desconocida y mujer joven –como la Pimentel¬–, fue avanzando significativamente en las encuestas pero nunca se pronosticó que llegaría a los resultados obtenidos.
Los demás ganadores –Costas, Percy, Montes, Joaquino, Cossío–, más allá de vencer, no hicieron historia pues estaban dentro de las probabilidades.
La próxima entrega: perdedores.
Mucho se ha hablado de quiénes ganaron y quiénes perdieron. Y muchas de esas opiniones han sido motivadas por la emoción más que por la razón.
Empecemos hoy con ganadores.
El MAS-IPSP avanzó significativamente en obtener las nuevas Gobernaciones: Mantuvo –de las antiguas Prefecturas– La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, recuperó Chuquisaca y ganó Pando; también discutió Beni hasta el final. Sin duda, una consolidación de su presencia nacional.
También el MAS-IPSP amplió considerablemente su presencia a nivel municipal, tanto en los ejecutivos municipales –donde amplió significativamente su presencia– como en miembros de los Concejos aunque, de las capitales de Departamento, solo ganó Cochabamba –acá por “un pelo”– y Cobija.
El MSM –a pesar de que Del Granado no era candidato y a pesar de la inmensa mayoría de las encuestas– ganó sensiblemente en La Paz y en Oruro. El país se acostó el 4 de Abril con una nueva Alcaldesa en Oruro, Rocío Pimentel, desconocida en el ámbito político hasta ese momento, de la que casi no se había hablado en las elecciones y que las encuestas no consideraron con alguna posibilidad de ganar y quien ganó al favorito de las encuestas –Félix Rojas, a quien los medios, en las primeras horas de recuentos, anunciaron (y entrevistaron) como seguro ganador. Luis Revilla, en La Paz, aunque los pronósticos no le daban como ganador, sí era un candidato de fuerza. A pesar de las diferencias mencionadas, ambos ganaron ostensiblemente y, sumando a ello las más de 100 alcaldías donde la organización tiene presencia después de los comicios, le permiten al MSM ser una fuerza nacional. Más definido: la segunda fuerza política nacional.
Y el UN dio dos sorpresas, en Cochabamba y El Alto. Sorpresas que hacen regresar al partido a un papel protagónico –al menos en esas ciudades– después de su caída en Diciembre 2009. En Cochabamba, Arturo Murillo –exdiputado y a quien los pronósticos lo situaban lejos de obtener la victoria– da la sorpresa y discute con Edwin Castellanos, voto a voto, la Alcaldía; se dio el fenómeno mediático de que fueron presentados –y entrevistados– alternativa y sucesivamente por canales de televisión como el Alcalde elegido y que, al terminar el recuento días después, Murillo perdió por menos de 2% frente a su rival.
La Sole –Soledad Chapetón– fue el otro fenómeno para UN. Llegó a un segundo cercano lugar en El Alto, a 8% de distancia del ganador, Edgar Patana del MAS-IPSP. Desconocida y mujer joven –como la Pimentel¬–, fue avanzando significativamente en las encuestas pero nunca se pronosticó que llegaría a los resultados obtenidos.
Los demás ganadores –Costas, Percy, Montes, Joaquino, Cossío–, más allá de vencer, no hicieron historia pues estaban dentro de las probabilidades.
La próxima entrega: perdedores.
lunes, 5 de abril de 2010
De sorpresas y desilusiones: aproximación al Domingo de Gloria
Este domingo, vivimos elecciones que completarán la recreación del Estado boliviano. Y a esta importancia, se añadía su complejidad: Por primera vez se elegían directamente Alcaldes, Gobernadores y Consejeros Departamentales, además de concejales y otras autoridades en las distintas regiones.
Y hubo muchas y diversas encuestas electorales.
Hoy, sólo analizaré el acierto de los pronósticos. Otros aspectos muy importantes: qué significaron los resultados en caudal histórico de votos y en gobernabilidad, serán objeto de posteriores.
Veamos los “cantados”.
En Gobernaciones, IPSOS, CAPTURA, MORI y Observatorio de Gestión Pública (OGP) pronosticaron la victoria de Cocarico (La Paz), Novillo (Cochabamba), Tito (Oruro), Gonzáles (Potosí), Suárez (Beni) y Costas (Santa Cruz). En Chuquisaca, IPSOS y CAPTURA dieron empates a Cava y Urquizu, MORI dio ganador a Cava y OGP a Urquizu; en Tarija, IPSOS y CAPTURA pronosticaron empates para Cossío y Cabrera, MORI anunció la victoria de Cossío y OGP la de Cabrera, y en Pando, IPSOS, MORI y OGP dieron ganador a Flores mientras CAPTURA pronosticó a Bravo. Sin ver los porcentajes pronosticados –otro tema importante, por las diferencias que hubo–, IPSOS, CAPTURA, MORI y OGP acertaron con Cocarico, Novillo, Tito, Gonzáles, Suárez y Costas, OGP con Urquizu, MORI con Cossío e IPSOS, MORI y OGP con Flores.
En Alcaldes: IPSOS, CAPTURA, MORI y OGP dieron victoria a Salguero (La Paz), Montes (Tarija), P. Fernández (Santa Cruz), Rojas (Oruro), Shiriqui (Trinidad), Castellanos (Cochabamba), Patana (El Alto), Joaquino (Potosí), Barrón (Sucre) y Reis (Cobija), mientras FIDES la dio a Revilla (La Paz). Las 4 encuestadoras se equivocaron con La Paz y Oruro y estuvieron cerca de que les sucediera lo mismo en Cochabamba.
En conclusión: OGP y MORI tuvieron 3 desaciertos, IPSOS 4 y CAPTURA 5.
Hitos importantes: Nuevos liderazgos –importante lugar de la mujer– y consolidación de la dicotomía urbano/rural.
En nuevos liderazgos: Pimentel (Oruro), Chapetón (El Alto) y Murillo (Cochabamba) lograron resultados contra todos los vaticinios: Pimentel, obtuvo la Alcaldía de Oruro, plaza indiscutida del MAS, y con Revilla en La Paz –que también “venció” los pronósticos– proyecta al MSM a nivel nacional. La Sole y Murillo alcanzaron segundos lugares muy importantes en dos bastiones del MAS; ambos resucitan a UNIDAD NACIONAL, con los mejores resultados que ha obtenido UN. No comparto que Jordan, en el Beni haya sido otra revelación; en su caso y sin demeritar su esfuerzo –excluyendo dislates como la propuesta de trabajo forzado para presos comunes–, el mérito de su resultado –como en Pando– se lo asigno al operador político, Juan Ramón Quintana, un estratega indiscutible.
En el otro aspecto: Las ciudades principales –excepto El Alto y Cochabamba, pero sin contundencia– están fuera de la hegemonía total del MAS. Por el contrario, muchas Gobernaciones fueron ganadas por el MAS por la fuerza del voto rural.
Los que suben y los que bajan: de ilusiones y desengaños
Con la encuesta de IPSOS Apoyo difundida el viernes pasado por la Red ATB y La Razón, se inició la segunda –y última– ola de encuestas de frente a las elecciones de este 04 de Abril.
Lo más significativo de esta última etapa es la gran cantidad de encuestadoras –EQUIPOS MORI (EM), IPSOS Apoyo (IA), Captura Consulting (CC), Grupo FIDES, UAGRM, Observatorio de Gestión Pública (OGP), Chart Group (CG), entre otras–, muchas más que etapas anteriores, y la dispersión y diferencia de resultados.
Y es lógico el interés en resultados porque en estos comicios se define la consolidación del nuevo Estado y la permanencia de la oposición. También se sabrá la convocatoria del MAS sin el presidente Morales.
Para el análisis de candidaturas, nos centraremos en los 3 departamentos más importantes (La Paz, Santa Cruz y Cochabamba) y en sus 4 principales ciudades, analizando votos totales, no proyectados a válidos.
La lucha para Gobernadores, aunque se mantiene con tendencias definidas, ofrece diferencias importantes según quien dé los resultados: en La Paz, Cocarico (MAS) gana en las encuestas, con 47 (IA), 65 (CC) y 54% (OGP); en Cochabamba, Novillo (MAS) mantiene su liderazgo: 51 (IA), 68 (CC) y 58% (OGP), mientras que a Costas (VERDES), en Santa Cruz recibe 45 (IA), 52 (CC), 56 (EM), 37 (cg), 43 (OGP) y 45% (UAGRM). Esto nos da importantes diferencias entre los resultados extremos: Para Cocarico, la mayor y menor asignación se diferencian en 18%, para Novillo por 17% y para Costas la diferencia es de 19%, la mayor pero similar.
Estas fuertes diferencias no se repiten en los segundos, pues Yampara (MSM), en La Paz obtiene 12 (IA), 18 (CC) y 21% (OGP) –diferencia de 9%–; en Cochabamba, Reyes (UN) alcanza 17 (IA), 21 (CC) y 23% (OGP) –diferencia de 6%–, y en Santa Cruz, Justiniano (MAS) aparece con 35 (IA), 36 (CC), 29 (EM), 21 (CG), 37 (OGP) y 25% (UAGRM) –el con mayor diferencia: 16%, lo que puede influir en los resultados y, quizás, en la posibilidad de una segunda vuelta.
Para Alcaldes: En La Paz, Salguero (MAS) lidera con 40 (IA), 45 (CC), 46 (OGP) y 30% (FIDES, que da ganador al MSM) –diferencia de 6%, si excluimos FIDES–, seguida de Revilla (MSM): 34 (IA), 42 (CC), 36 (OGP) y 44% (FIDES); Castellanos (MAS), en Cochabamba gana con 32 (IA), 49 (CC) y 48% (OGP) –16%– y le sigue Murillo (UN-TC): 24 (IA), 27 (CC) y 26% (OGP). En Santa Cruz gana Fernández (Percy: SCT), con 46 (IA), 48 (CC), 42 (OGP) y 48% (UAGRM) –6%– y Roberto (MAS) alcanza 27 (IA), 27 (CC), 30 (OGP) y 20% (UAGRM) –la U. se desmarca. En El Alto, Patana (MAS) gana: 43 (IA), 59 (CC) y 46% (OGP) –16%.
En resumen, según las encuestas: el MAS gana las Gobernaciones de La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, discute las de Chuquisaca, Tarija y Pando y pierde Santa Cruz y Beni. En Alcaldías, el MAS gana La Paz, Cochabamba, El Alto y Oruro y discute Cobija, a la vez que pierde Santa Cruz, Sucre, Tarija, Potosí y Trinidad.
Después del 4, sabremos quién erró.
El gran reto
El 04 de Abril de este año se darán 2 grandes actos de fe: la celebración del Domingo de Gloria para los creyentes en Cristo y las elecciones que completarán el ciclo de fundación del nuevo Estado Plurinacional –descontando las menores, de diciembre para el Poder Judicial.
Con estos comicios, concluye la recreación del Estado boliviano que surge de la Constitución de 2009.
Y como no podía dejar de ser, aparecen las encuestas electorales.
Los sondeos de proyección de voto –estas encuestas– en un proceso con definiciones regionales como estos comicios, tienen una complejidad adicional y diferenciadora con los de procesos nacionales: la representatividad de las muestras. En un proceso nacional, los resultados son la agregación de resultados parciales –locales o regionales–, sin que cada parte sea un resultado en sí porque lo importante es el conjunto –el país–; para la muestra, la representatividad puede ser sólo nacional o, en el mejor de los casos, departamental, lo que se traduce en una muestra “menor”. Por el contrario, para estas elecciones, cada lugar requiere una muestra representativa propia para ser estadísticamente confiable, lo que las aumenta geométricamente para dar proyecciones “confiables”.
Sólo consideré encuestas publicadas en medios escritos y resultados principales para el Eje Troncal de 3 encuestadoras: Captura Consulting (CC, publicada por Grupo Líder), IPSOS Apoyo (IA, La Razón) y ABC (El Día).
La lucha para Gobernadores da tendencias definidas: en La Paz, César Cocarico (MAS) –casi desconocido– aprovecha el impulso del presidente Morales y gana en las encuestas, con 41 (IA) y 51% (CC), mientras que en Cochabamba, Edmundo Novillo (MAS) –con liderazgo propio y el voto duro del MAS– alcanza 51 (IA) y 54% (CC); siguiéndoles, en La Paz está Simón Yampara (MSM) (IA: 10%, CC: 11%), y en Cochabamba José Leyes (UN) (IA: 6%; CC: 9%), ambos sin posibilidades estadísticas, como casi todos los segundos. Rompiendo esta hegemonía masista, en Santa Cruz lidera Rubén Costas (VERDES), con 58 (IA), 47 (CC) y 37% (ABC) –bastante diferentes los 3 resultados–, con amplio margen sobre Jerjes Justiniano (MAS), que alcanza 22% (IA), 21% (CC) y 22% (ABC).
Para Alcaldes, la lucha será mayor. En La Paz, Elizabeth Salguero (MAS) lidera con 39 (IA) y 35% (CC), seguida por Luis Revilla (MSM): 25 (IA) y 29 % (CC) –la diferencia entre ambas encuestas para los 2 candidatos es de 4%–; en Cochabamba puntea Edwin Castellanos (MAS), con 39 (IA) y 28% (CC), con un segundo poco definido pero distante entre Arturo Murillo (UN-TC) (IA: 15; CC: 18%) y Gonzalo Terceros (CIU) (IA: 15; CC: 13%). Santa Cruz vuelve a ser excepción, liderando Percy Fernández (SCT) con 51 (IA), 44 (CC) y 38% (ABC) –de nuevo muy diferentes–, a distancia de Roberto Fernández (MAS): 25 (IA), 19 (CC) y 21% (ABC).
Donde más diferencias hay entre las encuestadoras son los casos de Rubén Costas y Percy Fernández, líderes en sus categorías, como si Santa Cruz no quisiera decidirse.
Esperemos la segunda ola.
miércoles, 31 de marzo de 2010
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