El 12 de
octubre de 1492 se dice que un presunto genovés llegó a lo que esperaba fuera
Cipango o Catay con un grupo de marinos aventureros (algunos quizás con penas
conmutadas para venir) en “tres cascarones de nueces”, dos de ellas denominadas
carabelas (paradoja la de sus velas que fueron las primeras que
permitieron “ir hacia atrás”, una constante de política y Poder en nuestras tierras) pero se encontró en una
isla del archipiélago de las Bahamas llamada Guanahani (la
candidatura de cuál fue la primera se la disputan varias), bautizada por ellos
como San Salvador para poder tomar posesión para su Reyna.
No voy a
entrar en la controversia de las leyendas rosas del Buen Salvaje (tan en la
filosofía antidesarrollista de Rousseau) o los Pueblos Felices (mientras que
algunos eran devorados en religiones antropofágicas en unas tierras y otros
esclavizados por sacerdotes y gobernantes en otras) ni a la leyenda negra del
ignorante conquistador rapaz y asesino que tan buen efecto de marketing les dio
a ingleses y sus descendientes de la América del Norte. Voy a hablar de cómo
estas benditas tierras han sido, una, otra y muchas veces, festín y batalla de
intereses ajenos —a veces confundidos como propios.
Desde que
Tordesillas dividió las nuevas tierras aún desconocidas (era tan recién como
1494), sólo se abrió el camino para un sinfín de interesados. Primero Portugal (al
siglo siguiente española y al subsiguiente independiente de nuevo), poniendo
sus reales sobre lo que sería Brasil e iniciando unas largas ristras de otros
“visitantes”, invasores y “ocupantes” nada desinteresados durante los
siguientes seis siglos: franceses, ingleses, neerlandeses, suecos, daneses,
belgas, americanos del Norte, alemanes e italianos, rusos y soviéticos, chinos,
iraníes y norcoreanos, sin contar terroristas y mafiosos sin patria.
Para
inicios del siglo 19, muchos criollos —dueños de las tierras que heredaron de
sus antepasados por gracia de los conquistadores y arrebato a los indígenas— se
arroparon —que no siempre es encarnarse— de algunas de las ideas fundamentales
de la Revolución Francesa: Liberté (entendida como su libertad) y
Fraternité (entre los mismos criollos, claro, excluyendo españoles y
portugueses) pero la mayoría de estos criollos se les olvidó la Égalité
(que ni para indios ni para entre ellos mismos). (Como paradoja, las leyes
indígenas del emperador impuesto por los franceses Maximiliano en México fueron
tan liberales que los mexicanos sólo las pudieron recuperar cuando la
Revolución de inicios del siglo 20). Y
empezó la larga lista de falsas munificencias interesadas… Fueron primeros
los ingleses, urgidos de nuevos mercados para los productos de su Revolución
Industrial, los que abrieron sus empréstitos que acogotaron a las nuevas
repúblicas hasta el siglo 20; fueron luego estadounidenses —descendientes de
los británicos del Mayflower con las Trece Colonias— y le siguieron franceses,
entre otras potencias del siglo 19, todas necesitadas de recursos naturales y
poner sus productos (incluidos esclavos africanos y coolíes en los primeros
años).
(Y “Latinoamérica”
es un ejemplo claro: nombre etiqueta publicitado por el constructo geopolítico del
expansionismo de Napoleón el Menor avanzando sobre México y la Región).
Así la
rica región entre el Pacífico y el Atlántico —la mar de las veces con ceguera
de muchos de sus gobernantes criollos, angurrientos de poder y de mirarse los
ombligos— terminó bailando entre hegemonías: de la ibérica a la inglesa a
inicios del 19; de la inglesa a la estadounidense y francesa para acabar
primando la estadounidense de la Doctrina Monroe (anticolonialista en su
concepción, muy colonialista en su resultado) entre el 19 y 20, hasta la
batalla —multifacética— entre capitalismo y marxismo primero y entre
capitalismo y neomarxismo sigloveintiunero después.
¿Dónde
estamos hoy? Pareciera que el péndulo ideológico se mueve: si en fines del 10 e
inicios del 21 nos fuimos en mayoría al socialismo 21, su fracaso nos lleva al
otro lado: Argentina, Bolivia, Chile ya, Honduras, El Salvador, Costa Rica,
Panamá, Paraguay, República Dominicana, Ecuador, Perú, Venezuela, pronto
posible Colombia, quizás Brasil y un Uruguay siempre sin excesos.
Es el
momento de los roces geopolíticos: de soviéticos y estadounidenses de la Guerra
Fría, nos pasamos a rusos, estadounidenses, chinos y hasta iraníes, norcoreanos
y terroristas del Medio Oriente. Sobrevivimos a la Doctrina Monroe (original
para preservar la independencia de las nuevas repúblicas, pero convertida luego
en el Big Stick) así que sobreviviremos a la Donroe, al presunto fin de la
multilateralidad y la globalización y todas las batallas geopolíticas.
En este
panorama, Bolivia hoy cambia, con tropiezos, inconsistencias a veces pero con
muchas esperanzas. Vayamos a ello.
Información consultada
https://es.wikipedia.org/wiki/América_Latina.
https://es.wikipedia.org/wiki/Buen_salvaje
https://es.wikipedia.org/wiki/Carabela
https://es.wikipedia.org/wiki/Descubrimiento_de_América
https://es.wikipedia.org/wiki/Guanahani
https://es.wikipedia.org/wiki/Portugal_bajo_la_casa_de_Austria
https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Tordesillas
https://psicologiaymente.com/social/teoria-buen-salvaje-jean-jacques-rousseau

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