martes, 16 de septiembre de 2014

Octubre electoral

Octubre este año será más caliente que otros. Y el calor vendrá de tres importantes elecciones presidenciales: Brasil iniciará el 5, le seguirá Bolivia el 12 mientras Uruguay cerrará el 26, en las que buscan su reelección tres presidentes de izquierda: Dilma da Silva Rousseff del Partido dos Trabalhadores, Evo Morales Ayma del Movimiento al Socialismo y Tabaré Vázquez Rosas (el único que no sería reelección inmediata) por el Frente Amplio y los tres empezaron el año (incluso ante de sus proclamaciones) con márgenes expectables. Sin embargo hoy, en vísperas de esas elecciones, sólo Morales Ayma aparece reforzado en las encuestas (aunque aún lejos de su meta del 74% de votos).

Rousseff arrancó con relativa tranquilidad su reelección: a pesar de las protestas sociales de 2013, los escándalos de corrupción para la Copa y el pobre desempeño económico del país, superaba con comodidad a los otros principales aspirantes presidenciales: Aécio Neves da Cunha (nieto de Tancredo de Almeida Neves, primer presidente electo tras los militares) y Eduardo Accioly Campos. Pero la muerte de éste último, elevó a su candidata vicepresidencial Marina Silva Vaz de Lima (ecologista y evangélica) a la nominación para la primera magistratura; el momento no podía ser más propicio para ella y peor para Rousseff porque coincidía con el segundo período en recesión económica y los escándalos de megacorrupción petista en PETROBRAS.

En Uruguay, Vázquez Rosas lideraba con comodidad las encuestas pero aunque hoy aún ganaría la primera vuelta, no tendría el margen para ser electo presidente y necesitaría ir a ballotage en noviembre; el imprevisto triunfo de Luis Lacalle Pou (hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle de Herrera) en las primarias de su partido podría ubicarlo en la misma categoría que Silva: “candidatos sorpresa”. Para el Frente Amplio, la segunda vuelta sería el momento más difícil, porque aunque todas las encuestas le dan mayoría relativa (entre 42 y 39% de intenciones), la suma de los votos de los otros dos partidos principales (Nacional y Colorado) lo superan en todos los escenarios de aproximación. Esto en un país donde ha sido usual que esos dos partidos, fuera del poder e incluso en él, se alíen y sumen esfuerzos.

Por el contrario, Morales Ayma ha ido mejorando en los estudios de intenciones de voto. En una campaña sin novedades programáticas y cuyo tema más debatido ha sido el del machismo en los candidatos, marcada por el boom económico del país (que puede ser muy circunstancial y pasajero pero que hasta hoy ha beneficiado económicamente a toda la población, incluido el empresariado) y la incapacidad de agruparse el espectro opositor, las novedades podrían estar en el voto cruzado: presidencial para Evo y para asambleísta nacional de otra sigla.

Un panorama que, para Brasil y Uruguay, puede significar el ocaso de sus experiencias de izquierda y que para Bolivia conllevará la necesidad de una profunda reingeniería opositora y de todos sus liderazgos actuales.



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http://www.rpp.com.pe/2014-08-26-nueva-encuesta-afirma-que-marina-silva-ganaria-las-elecciones-en-brasil-noticia_719973.html

domingo, 7 de septiembre de 2014

“Si el barco se hunde, abra más huecos para que salga el agua…”


“Y encomiéndese a quién pueda”.

Cambio y enroques ejecutivos, más militares y de la familia Chávez en el Gobierno —facciones capaces de desestabilizar a NMM—, discursos apologéticos y falsas noticias —“reducción progresiva y significativa” de la inflación sin cifras, al estilo Moreno Bravo en Argentina— son las recetas de NMM para salvar la Revolución bolivariana.

Significativa de este "sacudón del gobierno" fue la remoción de Rafael Ramírez Carreño de la Vicepresidencia de Economía, Ministerio de Petróleo y Presidencia de PDVSA y su traspaso a Cancillería y Vicepresidencia de Soberanía Política. Ahora, los tres cargos económicos pasan a distintos funcionarios —uno militar y otro primo del fallecido Hugo Chávez Frías—, reduciéndose significativamente la concentración del poder, lo que es la segunda novedad de los cambios —con probable paralización del pragmatismo que RRC promovía. La tercera es la llegada de Elías Jaua Milano a los flamantes Ministerio de Comunas y Movimientos Sociales y Vicepresidencia de Desarrollo del Socialismo Territorial.

Bautizadas por NMM como “cinco revoluciones” —económica, del conocimiento, de las “misiones” sociales, política y “socialismo territorial”, con vicepresidencias para cada una y bajo el yerno del difunto HChF—, retoman los “cinco motores de la revolución” de HChF en 2006 que luego descartó.

¿Resolverán las crisis chavistas: inflación galopante, amplia escasez, contracción económica, baja productividad, alta deuda externa, monoexportador, importador de todo lo que consume, cuando 77,3% de los venezolanos —según IVAD— evalúa negativa la situación del país? La respuesta es inequívoca: No, sólo profundizan el fracaso.

“Tormenta perfecta” con recesión —caída del PIB entre 3,1-5%—, desabastecimiento —tercio de la canasta— e inflación —hasta julio, la canasta aumentó 76% interanualmente y más de 60% en global (8 veces el promedio regional, Argentina incluida), agravada por la brecha entre las tasas oficiales —6,3 bolívares por dólar— y no oficial —hasta 90—, deuda china —más de 50 millardos— y baja competitividad —puesto 131 de 148 países: Foro Económico Mundial— que recrece la pobreza extrema —25,1% (2003); 7,3% (2011); 9,8% (2013).




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martes, 2 de septiembre de 2014

Asa Nisi Masa

Decir “creativo” es pensar en artista, escritor o, aun, científico y casi nunca en político que, con mucho, debe ser creativo (y mucho cuando va en las malas).

Desde diciembre pasado (“Más serán menos”) he dedicado columnas previniendo contra la polarización opositora, lo continué en “Uno más otro y más…” (marzo) y seguí en junio (“Menos serán más”). En el primero mencionaba la “falta voluntad y un plan conjunto de la oposición, hoy lejos de replicar la Mesa de Unidad venezolana”, carencias mantenidas a pesar de alianzas y desalianzas; con muchos precandidatos opositores (Costas Aguilera, Doria Medina Auza, Del Granado Cosío, Patzi Paco, Gil Moreno, Rodríguez Pari, Quiroga Ramírez, Fernández Saucedo y quizás hasta Paz Zamora, Reyes Villa Bacigalupo y alguien por el MNR residual) frente a un liderazgo oficialista que ya había goleado antes (54% en 2005 y 64% en 2009; 74% como meta ahora), las expectativas opositoras eran muy escasas o nulas. A junio, el panorama se reconfiguró con la Concertación Unidad Demócrata (CUD) uniendo sectores mayoritarios del fracasado Frente Amplio con el Movimiento Demócrata Social de Costas Aguilera, ubicándose en un hipotético centro democrático; además, entonces sólo estaba Del Granado Cosío con su movimiento histórico y menos del 5% de intenciones. El reto para la CUD era recaptar todas las disidencias posibles del Frente Amplio y expandirse a otros sectores.

Pero no fue así. Hacia la derecha-centroderecha, Quiroga Ramírez postuló por el Partido Demócrata Cristiano y hacia la centroizquierda Fernando Vargas Mosúa por el Partido Verde; por otra parte, el cómodo margen que entonces obtenía la CUD en las encuestas (32,3%, sumadas las intenciones de voto para Doria Medina Auza y Costas Aguilera, sus líderes, a menos de 10% de las relevadas para el MAS) se deshizo a 15-17% mientras el MAS crecía de los anteriores indecisos (que aún siguen altos en los estudios). El tercer espacio, reducido, es para Quiroga Ramírez mientras Del Granado Cosío alcanza valores similares o menores al error muestral y Vargas Mosúa no aparece. Y aclaro que, aunque siempre he sido crítico de las encuestas electorales, los errores locales nunca han sido, ni cerca, tan burdos como los de 2010 de las encuestadores “pesos pesados” que permanente dieron amplio ganador a Mockus Šivickas para perder (27% frente al 69%) con Santos Calderón.

Y acá entra el análisis creativo: Queda claro que los liderazgos opositores son poco relevantes como candidatos presidenciales frente a Morales Ayma y la disputa por una segunda vuelta se hace, más cada vez, lejana e improbable. Entonces la batalla se centraría en el segundo escalón: los asambleístas, pero en todos los partidos (oficialista y opositores) los carismas son escasos y el machismo (y el reciclaje) permea, lo que da que lamentar. Quedaría la opción improbable: renuncias y cohesiones dentro de la oposición. Pero ni egos ni intereses dan margen de expectación.

Así van las cosas. Menos oníricas que para Guido.



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http://es.wikipedia.org/wiki/8½ 

La sábana china y el Pagador de Promesas

No me referiré al preciado artículo que llevó a Marco, Niccolò y Maffeo Polo a “descubrir” China para Occidente ni el famoso filme de Anselmo Duarte. Sí al impacto de la reducción de importaciones primarias chinas y el cumplimiento de las promesas populistas.

El boom de esas importaciones —minerales, petróleo— en Latinoamérica sirvió para evitar la crisis mundial, crecer con justicia social pero, también, para encandilar promesas. La ALBA, el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico crecieron con el aliento chino —menor el hindú— y hoy varios dependen de los empréstitos generosos —e interesados— que otorgó el país del dragón: Venezuela y Argentina son grandes deudores, otros van en ello. La contracción ha afectado los exportadores más grandes para ese mercado, como Chile que reducirá más su crecimiento del 3,2% ya antes recortado.

A esto se suman las reformas estructurales prometidas por Bachelet Jeria en su campaña, sobre todo la tributaria, imprescindible —en el modelo propuesto— para financiar las otras y que algunos —dentro y fuera de la Nueva Mayoría— advirtieron como potencialmente conflictiva. Ahora, con menos ingresos externos y más obligaciones fiscales, cumplir las promesas puede tener consecuencias tan negativas como los populismos venezolano y argentino —o brasilero…

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martes, 19 de agosto de 2014

Brasil electoral sin Campos

Meses atrás, la alianza entre el líder del Partido Socialista do Brasil (PSB) Eduardo Henrique Accioly Campos y la del Partido Verde (PV) Marina Silva Vaz de Lima —más conocida como Marina Silva— abrió el camino a la candidatura presidencial del primero —exitoso gobernador del estado Pernambuco durante dos períodos consecutivos pero poco conocido en el resto del país— acompañado por Silva Vaz de Lima.

Marina Silva no era una novata electoral. Ministra de Medio Ambiente en el primer gobierno Lula da Silva y después su principal crítica desde la izquierda brasilera, en las elecciones de 2010 con su PV fue tercera en la primera vuelta electoral tras Dilma Rousseff del Partido dos Trabalhadores (PT) y José Serra del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB). Casi 20 millones de votos fueron su estreno —y el de su partido— en comicios brasileros.

A mediados de julio, las encuestas no auguraban un buen escenario para Campos-Silva. Datafolha, una de las prestigiosas encuestadoras del país, le asignaba 8%, muy detrás de la presidente Rousseff —36%, a pesar de los escándalos de corrupción para el Mundial, el mal desempeño de la economía y los problemas irresueltos que llevaron a las manifestaciones de 2013— y del senador Aécio Neves da Cunha por el PSDB —20%, nieto de Tancredo Neves, el primer presidente electo tras la dictadura. Las demás candidaturas —Everaldo Pereira por el Social Cristão con 3 %, mientras José María Almeida (Socialista dos Trabalhadores Unificado), Luciana Genro (Socialismo e Liberdade), Eduardo Jorge (Verde) y Rui Costa Pimenta (Da Causa Operária) sólo 1 % cada uno— no llegarían, juntos, al resultado para Campos-Silva.

El accidente fatal que segó la vida de Campos no sólo acabó con un joven y prometedor político sino que revolucionó el panorama electoral de Brasil para octubre próximo.
La próxima semana, luego del entierro de Campos, el PSB anunciará quién sustituirá a su líder difunto en la candidatura presidencial. De las dos opciones que tiene —que Marina Silva ocupe la candidatura o elegir otro candidato socialista— la decisión será fácil: escasas 24 horas después del accidente, el PSB contrató una encuesta telefónica de 30.000 casos para medir su potencialidad como candidata . Los resultados dieron a Marina Silva el segundo lugar, marginalmente por encima de Neves da Cunha y sólo superada por Rousseff. Pero el resultado más importante es que se preveía una segunda vuelta electoral, y entonces Silva Vaz de Lima estaría en un virtual empate técnico con la actual Presidente.

Hasta hoy, todo está para que Marina Silva sea la candidata, lo que —de acuerdo con el pronóstico— beneficiará los votos para el PSB, considerando que ella es más conocida nacionalmente que el difunto Campos.

Además del “voto duelo” —que podría reducirse hasta octubre—, la candidatura de Silva crecería dentro del electorado que en las últimas tres elecciones votó por el PT. A Marina Silva la han llamado “Lula con falda”. Yo agregaré “y sin corrupción”...



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domingo, 17 de agosto de 2014

El panorama brasileño se redefine sin el socialista Campos

El accidente fatal que segó la vida a Eduardo Henrique Accioly Campos no sólo segó la vida de un joven y prometedor político brasileño sino que revolucionó el panorama político de Brasil frente a las elecciones presidenciales de octubre.

La próxima semana, luego del entierro de Campos, su Partido Socialista Brasileño debe decidir quién lo sustituirá como su candidato presidencial. Para ello tiene dos opciones: que la candidata vicepresidencial, la ecologista Marina Silva Vaz de Lima —invitada por el PSB—, ocupe la primera candidatura, o elegir otro candidato dentro de sus filas. En la realidad, la decisión va por el sentido inverso: convencer a Marina Silva que ocupe la candidatura. De ella decidirse, sería la segunda vez que se enfrenta a Dilma Vana Rousseff y sus 20 millones de votos de 2010 pesarán mucho en esa invitación. De no aceptarla —lo que es menos probable—, con seguridad la alianza entre el PSB y el Partido Verde de Silva Vaz de Lima se fracturará, beneficiando por separado a los otros dos candidatos principales: la presidente Rousseff por el Partido de los Trabajadores (PT) y el senador Aécio Neves da Cunha por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

El otro escenario —Marina Silva acepta la candidatura presidencial del PSB— sin dudas beneficiará el caudal de votos para ese partido considerando que Silva Vaz de Lima es más conocida nacionalmente que el difunto Campos —aceptó ser segunda para aprovechar la maquinaria del PSB—, a lo que se sumaría el voto duelo.

Este último panorama, si bien podría hacer migrar alguna parte del electorado de clase media del PSB hacia Neves da Cunha —aunque bajando al tercer escalón de intenciones—, perjudicaría sobre todo a la candidatura de Rousseff porque la candidatura de Silva Vaz de Lima iría precisamente al electorado propetista —fue ministra del primer gobierno Lula da Silva—, que encontraría en la candidata propuestas similares a las del PT pero sin el desgaste de tres ejercicios de gobierno —ni de la corrupción.



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martes, 5 de agosto de 2014

Política: lengua y sofismas

La lengua que hablamos es uno de nuestros bienes preciados porque, por un lado, nos identifica y agrupa y, por otro, nos permite comunicarnos. Como nos demuestran, a partir de sus fundamentos respectivos la filología comparada (desde el siglo 18 con Burnett, predecesor de Darwin) y la biolingüística (contemporánea), la evolución de nuestras lenguas ha sido la respuesta de un grupo humano frente a medios y estructuras sociales cambiantes. Sin embargo, frente a esto puedo argüir un factor adicional: el lenguaje como instrumento de la política.

Abusando de lo sabido, ahora que en Bolivia, Brasil y Uruguay pululan las campañas electorales para sus respectivos comicios octubrinos, no es ocioso de recordar usos y abusos que la política da a nuestro lenguaje. Generalmente maquillaje de una verdad difícil (“proceso de rectificación” se le llamó al fracasado golpe de estado contra la perestroika que en 1991 intentaron altos funcionarios del Partido Comunista soviético y del gobierno) o parte de una estrategia (“default selectivo” en Argentina hoy), fallida o no, la mentira como elemento de comunicación política ha sido muy socorrida. 

Con propósito político, la mentira es tan antigua como las sociedades estructuradas: desde el “derecho divino” de los gobernantes en la antigüedad y medioevo hasta Der Lebensraum (“el espacio vital”) que justificó el expansionismo nazi a mediados del siglo pasado, pasando por el geocentrismo (donde ciencia, religión y política confluyen desde la antigua Babilonia hasta el Renacimiento, teorizado por Aristóteles y Claudio Ptolomeo para fortalecer la visión antropocéntrica del Universo) y llegando a otras más contemporáneas (que, como el cruento conflicto entre Israel y Palestina, se basa en muchas medias verdades y negaciones del otro), y los políticos han echado mano de ella cada vez que la necesitaron; no por falta de pudor Paul Joseph Goebbels, el “célebre” ministro de propaganda hitleriano, decía que “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”...

Más sutil, es la “media verdad”, frase que oculta una mentira “a medias”. Verdades parciales, descontextualizadas o “verdades reconstruidas”, son mejores recursos que las mentiras plenas por dos razones: son más convincentes que éstas otras por la parte de verdad que tienen y, además, son menos identificables (o rebatibles) como falsas por ese mismo elemento cierto, aunque parcial, que contienen.

Si la “verdad” absoluta no existe porque toda verdad depende del contexto donde surge y de quiénes la emiten (cercano a una lógica difusa), un criterio válido sería desde la honestidad, buena fe y sinceridad de lo que se dice. Su manipulación conlleva la falencia de esos atributos (lo cual no impide que puedan ser mediaciones exitosas para quien las emite).

Nada mejor para el político que tergiversa la verdad que la frase de Abraham Lincoln: “Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos.”




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Méndez Medina, H.: “La evolución del idioma.” Universidad de Puerto Rico s/f.