sábado, 19 de agosto de 2017

Con el sello del terrorismo "low cost"


Barcelona se ha unido a las ciudades que han sido víctimas del terrorismo low cost: Nice, Berlín, Estocolmo, Paris, Londres… pero, aunque también algunos fueron locales —españoles de nacimiento—, a diferencia de éstas no fue un “lobo solitario”, un fanático casi siempre sin vínculos directos con el yihadismo pero fanatizado por predicadores extremistas —clérigos en mezquitas salafistas financiadas por petrodólares saudíes y qataríes que han proliferado bajo la tolerancia interesada en el petróleo de los países que las alojan, pocos quizás pero activísimos y con muchos recursos para captar adherentes— y reforzado su fanatismo por Redes sociales cómplices de esos extremismo; esta vez fue una célula amplia, con acciones coordinadas, pero las masacres de Las Ramblas en Barcelona y después en Cambrils, más al sur, pudo ser la solución desesperada de ese grupo de terroristas novatos cuando una presunta gran operación fracasó el día anterior cuando estallaron explosivos almacenados en Alcanar, más al sur.

Fanatismo e intolerancia concitan absoluto repudio contra los terroristas pero también lo es cuando, entre nosotros, condenamos como yihadista a todo musulmán. Combatir frontalmente cualquier terrorismo es la tarea urgente, sin “buenismos políticamente correctos” —como hoy la alcaldesa de Madrid pidiendo “entender, no disculpar”— pero tampoco con racismo y discriminación generalizada.

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martes, 15 de agosto de 2017

Quién “marcó el paso” en las PASO


Las PASO —Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias— del domingo pasado en Argentina fueron más allá que los objetivos declarados para su creación en 2009: determinar los partidos habilitados para las elecciones nacionales —con 1,5% o más de votos válidos del distrito— y definir la lista de cada partido político, porque el superobjetivo —posicionar ganadores para las elecciones— se cumplió, aunque su creadora, la expresidente Cristina Fernández Wilhelm de Kirchner, lo sufriera.

Contra el promedio de los pronósticos —que daban el resurgimiento del kirchnerismo—, ni Maduro y Morales —desde el poder— ni Lula, Rousseff y Correa—éste en autoexilio, los tres cuestionados— pudieron felicitar a CFK por una victoria —ni personal ni de su tendencia. Revisando el país, el oficialismo —tras 19 meses de gobierno, con el desgaste que se suponía le producirían las medidas de rectificación del desastre económico heredado y tras aparatosas manifestaciones de sectores donde el kirchnerismo estaba enquistado— obtuvo importantes resultados en Buenos Aires (ciudad: 49,6%; provincia: 34,6%) —de 33.193.686 de electores en el país, ambos distritos de Bs.As. representan 44,6% de todos ellos—, Córdoba (44,5%), Corrientes (45,4), Entre Ríos (47,7), Jujuy (35,8), La Pampa (49,2), Mendoza (41,1), Neuquén (24,6), San Luis (54,8), Santa Cruz (45,9) y quedó segundo en Catamarca (36,4%), Chaco (37,2), Formosa (35,3), La Rioja (32,4, provincia donde ganó el expresidente Menem, aún pendiente de habilitación por el Tribunal Supremo), Misiones (28,8), Río Negro (19,3), Salta (24,2), San Juan (29,8), Santa Fe (27,1), Santiago del Estero (16,1), Tucumán (30,9) y Tierra del Fuego (19,5); en Chubut (25,7) quedó en tercer lugar; sin dudas, la que más debió dolerle a CFK y su agrupación fue la victoria macrista en Santa Cruz, la provincia de origen de los Kirchner, gobernada por la hermana del difunto Néstor Kirchner y donde la lista del Frente para la Victoria quedó a poco más de la mitad de la ganadora. Por su parte, el kirchnerismo sólo ganó en Catamarca (46,7), Chubut (32,9), Formosa (56,6), Río Negro (40,8) y Santa Fe (27,9), provincias de bajo electorado —exceptuando Santa Fe, ella casi el doble del resto— que sólo aportan 13,4% del nacional.

En las elecciones de medio término en octubre se renovarán 24 senadores y 127 diputados, de los que para el oficialismo de Cambiemos corresponden 4 senadores y 39 diputados y para el kirchnerismo serán 15 y 31, respectivamente (y sumadas todas las corrientes del peronismo serán 20 y 53). Si las PASO expresaron un respaldo a las políticas macristas y considerando que Cambiemos ganó en distritos provinciales que tienen el 69,2% del electorado (incluido las mayores aportantes de votos), es posible que sea sorpasso oficialista en octubre.

La batalla más significativa será en la provincia de Buenos Aires, donde el candidato oficialista quedó a 196.520 votos sobre CFK (2,2%), distante para ella de la cómoda victoria de 4% y más que le habían augurado las encuestas hasta el jueves.

En la noche, tras la transmisión del acto de anuncio de victoria de Cambiemos, el locutor de C5N —de clara tendencia kirchnerista, y se mantiene actualmente como medio opositor al gobierno—, mencionó, con aires de derrota, que el oficialismo —a esa hora, luego ampliada— no había confirmado que alcanzaba la tercera parte de la votación nacional. ¿Qué diría luego?


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http://www.lanacion.com.ar/2053234-el-editorial-de-pagni-empezo-la-edad-de-oro-del-gobierno-de-macri
https://www.cronista.com/elecciones2017/Pelea-de-a-dos-y-muchos-indecisos-que-dicen-las-ultimas-encuestas-antes-de-las-PASO-20170811-0061.html20170811-0061.html

martes, 8 de agosto de 2017

Urgencia de cambio en Venezuela


Hace poco más de una semana, escribí en “Venezuela y la irreversible necesidad de un cambio” que los indicios de debilitamiento del régimen madurista eran cada vez más manifiestos. A hoy, con la Constituyente instalada en un salón anexo al de la Asamblea Nacional opositora y con el inicio de levantamientos de militares descontentos, ya ni el mismo Maduro Moros cree en sus recientes llamados a un “diálogo nacional” que le deje ganar tiempo.

Tras la elección de la Constituyente madurista —cuya legitimidad de elección fue cuestionada por la empresa encargada de las máquinas de votación en, al menos, un millón de votos, confirmando denuncias de fraude opositoras— y la repulsa internacional —sólo apoyada en la región por Cuba, Nicaragua, Bolivia y El Salvador y por Ecuador sin mucho compromiso—, el desencadenamiento de hechos se acelera: la aplicación de la cláusula democrática por el Mercosur —decisión bloqueada en la OEA hasta ahora—, el pedido del Vaticano de suspender la Constituyente, la destitución de la Fiscal General y el asalto por militares descontentos —el gobierno habló de “paramilitares civiles terroristas”— a la principal base blindada, Paramacay, donde sacaron gran cantidad de armas y municiones.

La situación límite de la economía venezolana —2016 FMI: decrecimiento del PIB de 8% y déficit de 16%, desempleo sobre 18%, hiperdevaluación (lunes: dólar oficial a Bs.F 10 y paralelo a 16.480,17), inflación: 1.660% este año, desabastecimiento: 74% en alimentos y 76% en medicinas y pobreza: 30,2% moderada y 51,5% extrema (ENCOVI 2016)— urge de soluciones inmediatas con todos los actores sociales: chavistas, opositores e independientes pero que ya no pasan por la cúpula dictatorial.


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martes, 1 de agosto de 2017

Martirologio venezolano por democracia


El domingo, bajo amenazas explícitas de despidos en la sobredimensionada burocracia estatal, el uso del “Carnet de la Patria” —versión venezolana de la cubana libreta de racionamiento— como identificación electoral —su empleo fue otro mecanismo de coacción a los electores porque la distribución de los escasos alimentos a precios subsidiados es atribución discrecional de los CLAP maduristas, denunciados como discriminadores de los vecinos opositores—, la abrumadora propagando oficial —sin espacio público para la opinión contraria—, el alargamiento de la jornada electoral por más de una hora —y hasta tres— para poder llevar “arriados” más votantes y, sobre todo, la cruenta represión contra cualquier disenso y manifestación, con la elección de delegados a la Asamblea Nacional Constituyente se cerró el ciclo chavista de la Revolución Bolivariana y terminó de enterrarse al último caudillo latinoamericano y empezó otro, que indefectiblemente será muy corto, despojado de los restantes visos de democracia formal.

Con 10 asesinados —según la Fiscalía General, 15 según la oposición— el domingo por la represión policial y de los “colectivos” —paramilitares enmascarados promovidos por el gobierno que actúan sin control, acusados de cobijar a violentos delincuentes—, además de un candidato y un policía, menos de la mitad del padrón electoral —41,53% según la CNE (sobre votos nulos, la página oficial el lunes no daba información alguna), 12% según la oposición— eligió los 545 delegados —ocho indígenas, 364 territoriales y 173 “sectoriales”, al estilo corporativo de Mussolini y Franco y con la posibilidad de un doble voto por cada elector—, todos oficialistas. Para ello, el gobierno de Maduro Moros tuvo que saltarse los artículos 342 al 350 de la propia Constitución Bolivariana de 1999, la que el difunto Hugo Chávez Frías —el “Comandante Eterno”— proclamara como “una de las mejores del mundo” y que, para la actual cúpula, ya no era funcional.

La nueva constituyente es la vía que el gobierno creyó encontrar para disolver la Asamblea Nacional —abrumadoramente opositora—, desmantelar los críticos en la Fiscalía General —incluyendo destituir a Luisa Ortega Díaz—, reprimir a todos los líderes de la oposición que no les sigan el juego y silenciar a los pocos medios privados que no sean progubernamentales, tal como advirtió Maduro Moros. Pero es también un salto doble al vacío de la cúpula gubernamental: en lo interno, acabar con la legalidad que el chavismo instauró —gracias a los espacios que a Chávez Frías y su movimiento le brindó la tan, por él, desacreditada democracia representativa de la Cuarta República—; en lo externo, el desconocimiento de muchos países al proyecto de Estado madurista —y utilizo “madurista” a falta de otra etiqueta, aunque Maduro Moros dista de ser ideólogo de ello.

La urgente necesidad de un diálogo nacional —apoyado por la mayoría de los venezolanos—que solucione la grave y creciente crisis y lleve a un imprescindible cambio de situación está cada vez más lejos, tanto por las pugnas en la cúpula gubernamental —que con la ANC se perfila a favor de Diosdado Cabello Rondón contra Maduro Moros—, la radicalización en el Poder y el uso exclusivamente dilatorio de los dos anteriores intentos fracasados de diálogo nacional de 2014 y 2016 —por cierto, Maduro Moros definió la ANC como un “espacio de diálogo nacional” pero donde, a satisfacción oficialista, sólo tendrá una voz: la suya.

Quizás el mejor augurio estuvo en lo que le dio a Maduro Moros la lectura electrónica de su carnet de la patria: "La persona no existe o el carnet fue anulado".


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domingo, 30 de julio de 2017

Venezuela y la irreversible necesidad de un cambio


Mientras escribo a dos días del domingo decisivo cuando deberán chocar La Gran Toma opositora y las elecciones para la Constituyente maduristas, los indicios de debilitamiento del régimen son cada vez más manifiestos tras meses de protestas reprimidas con más de una centena de muertos porque, junto con el aumento de la represión, la amenaza de despidos en la sobredimensionada burocracia del Estado a quienes no voten y la mayor agresividad verbal oficialista, en los últimos días Maduro Moros hace continuos llamados a un “diálogo nacional” incluyendo, como moneda de cambio, dejar la Constituyente en stand by para lo ha hecho regresar a su último mediador: Rodríguez Zapatero, desacreditado frente a la oposición.

Las políticas bolivarianas —populismo vestido de justicia social— fueron factibles mientras los sobreingresos petroleros las apuntalaron, pero cuando acabó la bonanza todos —hasta los más desprotegidos que antes se beneficiaron— sintieron la aguda escasez y la imparable inflación que, junto con la desbordada violencia, fueron la base de la protesta social.
Reformar la Constitución no es solución: es un salto hacia atrás, acabando con la democracia que aún resta sin proponer ninguna solución a la crisis, sólo la certeza de que se desbordará más —descartada la enésima ilusión de que el petróleo recuperaría precios. El diálogo —sólo apoyado por sus aliados ideológicos y sus adláteres mendigantes— ya para nadie, fuera del oficialismo, es opción posible.

Dios se apiade de los venezolanos.


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lunes, 24 de julio de 2017

Argentina y Chile: lo que se juegan


Argentina en octubre y Chile en noviembre tendrán elecciones muy importantes: Chile elegirá presidente, congresistas —23 de 38 senadores y 155 diputados (aumento sobre 120 actuales)— y 278 Consejeros Regionales, mientras Argentina renovará en medio ciclo su Congreso: 24 de 72 senadores y 127 de 257 diputados.

¿Qué se juega en Argentina? El futuro del programa gubernamental de Cambiemos, que hoy tiene 17 senadores —frente a 36 del kirchnerista Frente para la Victoria (FpV) y 19 de otras fuerzas— y 87 diputados —versus 72 del FpV y 98 de otras—; el reto para el oficialismo es mejorar su representación mientras que para el kirchnerismo es no perder espacios y elegir a la expresidente CFK como senadora por Buenos Aires —empatada con el oficialista Esteban Bullrich Ocampo— para dotarla de fuero frente a sus múltiples juicios. Aunque hasta las PASO de agosto no se sabrán quiénes competirán, Cambiemos tiene 4 senadores y 39 diputados en renovación mientras que para el kirchnerismo son 15 senadores y 31 diputados —para los demás peronistas serán 5 senadores y 22 diputados.

Para Chile podrá significar un cambio de ritmo. La gubernamental Nueva Mayoría va fragmentada entre la Democracia Cristiana y el resto de los partidos —y su candidato, el independiente Alejandro Guillier Álvarez, hasta la fecha no ha podido oficializar su candidatura por falta de registro de adhesiones— frente a la izquierda más radical del Frente Amplio —que clarificó liderazgos en su primaria— y a un expresidente Sebastián Piñera Echenique que ganó ampliamente la primaria de la centroderechista-derechista Chile Vamos —y casi el 50% de los votos de ambas primarias y 40% de las intenciones para octubre, según la encuesta de Plaza Pública CADEM del 17 de julio. 

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martes, 18 de julio de 2017

Las curiosas paradojas entre Moro y Lula


«Não importa o quão alto você esteja, a lei ainda está acima de você» [«No importa cuán alto este usted, la ley está por encima de usted.» Juez Sérgio Moro]

La condena del juez federal Sérgio Moro al expresidente  Luiz Inácio "Lula" da Silva —“el político más popular del planeta” para su Partido dos Trabalhadores— para nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero —por aceptar sobornos por USD 1,1 millones de la constructora OAS, implicada en el escándalo de Petrobras, incluido un apartamento de tres pisos de lujo en la localidad costera de Guarujá, inmueble registrado como propiedad de OAS y del que Lula niega ser propietario pero aparece en fotos recibiendo las llaves de su amigo y delator Leo Pinheiro, ex presidente de la constructora. Pinheiro, también condenado por la trama de corrupción Lava Jato, en delación premiada testificó que Lula en 2009 le pidió destruir las pruebas del pago de coimas de OAS para las campañas electorales del PT, lo que además puede arrastrar a la depuesta presidente Dilma Rousseff.

Inmediatamente tras la condena, sectores de izquierda en Brasil y la región empezaron a defender la presunta “inocencia” de Lula y a atacar lo que sus abogados llamaron “uma investigação politicamente motivada”. Pero esa defensa tiene varias complicadas paradojas.
La primera es que, si el Juez Moro fuera manipulable, todo el proceso Lava Jato —que remece todas las estructuras de poder en Brasil— tendría la sospecha de ser falso porque él ha sido su abanderado y ejecutor. Segunda paradoja es que quien lo acusa es un amigo personal, Pinheiro, que presidía, no políticos. Tercera, que la presunta persecución sería extensible a todo el espectro político y empresarial porque a ellos persigue y condena.

Sin embargo, éste no es el único proceso que Lula enfrenta. Tiene otro con su Instituto Lula dentro de Lava Jato por corrupción pasiva y lavado de dinero por recibir de la Organização Odebrecht un terreno valuado en US$ 3,7 millones para su Institutoy un departamento junto al del ex presidente, que utilizó su familia sin pagar alquiler. Un tercero es por obstrucción de la Justicia, denunciado por un ex senador del PT de que Lula le instruyó comprar el silencio de uno de los delatores de Petrobras. El cuarto es por tráfico de influencia, asociación ilícita, lavado de dinero y corrupción pasiva, acusándosele de usar su influencia para asegurar préstamos y contratos de obra para Odebrecht en Angola, principalmente, recibiendo USD US$ 9,4 millones a través del pago de conferencias de Lula y contratos sin prestación de servicios con una empresa de su familia. La quinta es dentro de la Operação Zelotes —red de empresas que sobornaban a Hacienda para no pagar impuestos y que amenaza sobrepasar a Lava Jato— por tráfico de influencia, lavado de dinero y asociación ilícita con su hijo Luís Cláudio da Silva, que ofrecía los servicios de lobby de su padre ante el gobierno de Rousseff para conseguir incentivos fiscales; la consultora de Luís Cláudio cobró USD 800 mil. (Si la “carrera” de Luís Cláudio fue vertiginosa de auxiliar de preparador físico de fútbol en 2006 hasta empresario deportivo en 2011, la de su hermano Fábio Luís también: de cuidador del Zoo de São Paulo pasó a vivir en un departamento de USD 1,5 millón —que no pagaba— y recibir más de medio millón proveniente de Lava Jato.)

Hasta ahora, Lula se libraba de culpas —recordemos el mensalão— y pretende postular a la Presidencia en 2018, pero si pierde la apelación estará inhabilitado por 19 años.

"Prueben que soy corrupto e iré caminando a la cárcel", había dicho.


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