viernes, 20 de octubre de 2017

Si Marx viviera no sería ni bolivariano ni castrista

http://www.5dias.com.py/marx-viviera-no-seria-bolivariano-castrista/

miércoles, 18 de octubre de 2017

¿Clara victoria o megafraude?


Una diferencia abismal entre los resultados de los conteos en boca de urna —exit polls— no oficialistas y la CNE venezolana: los primeros daban 15 gobernaciones para la oposición, 5 en disputa y 3 maduristas; la CNE dio 17 PSUV, 5 MUD y 1 en disputa. Lógicamente, la MUD denunció fraude, algo sin muchas dudas luego de las denuncias de Smarmatic —la empresa que operó las 14 elecciones electrónicas venezolanas desde 2004— de resultados inflados en las del 1 de agosto.

Con esto se termina un ciclo: la oposición desde el año pasado reclamaba elecciones y tenía la obligación de asistir, a pesar de la falta de confianza. Hoy, después de esto, el camino electoral —en las condiciones actuales—se cerró, lo que se suma a haberse agotado los diálogos —tres, el ultimo nonato— sólo paga ganar tiempo el oficialismo.

¿Será parteaguas? Por el bien del pueblo venezolano, su actitud y el apoyo internacional serán fundamentales.

Información consultada


sábado, 14 de octubre de 2017

Califican de preocupantes narcofondos en campaña

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/califican-de-preocupantes-narcofondos-en-campana-1640192.html

miércoles, 11 de octubre de 2017

La Declaración catalana de No Independencia


De farsa a sainete —y bordeando la tragicomedia—, ayer Carles Puigdemont declaró la No Independencia de Cataluña y madrugó a los altermundistas de la CUP y a los muchos incautos que creyeron en el independentismo sin pensar que el Govern y Junts pel Sí —la burguesía conservadora del PDeCAT representada por Artur Mas​, los que siempre medraron del nacionalismo, corrupción incluida— los iban a dejar en estacada cuando el gran capital huyera de la región por quedar fuera de Europa.

Con ello, Puigdemont —descendiente de inmigrantes, por ende un xarnego (perro) como llaman despectivamente los nacionalistas “puristas” a todos los inmigrantes y sus descendientes— confirma que es un discípulo eminente de Rajoy, quien —al igual que el “Hoy no pasó nada” de Luis xvi el 4 de julio de 1789— el día del referéndum catalán dijo "el referéndum es una quimera" y “hemos hecho lo que teníamos que hacer”. La firma en el Parlament de una declaración de independencia y su inmediata suspensión “para dialogar” —convirtiéndola en mero papel mojado— disgustó tanto a los independentistas como a los que no la apoyaban.

A pesar de la tranquila inopia de Rajoy y del recule —temporal por ahora— del Govern, el proces catalán y la falta de decisión del gobierno central para prevenirlo desde hace años —el laissez faire, laissez passer de Rajoy— han fracturado a la sociedad catalana en dos sectores enfrentados y, con seguridad, destruido su economía. Espero que la solución de Mariano Rajoy no sea la que aventuró su ministro: dar más dinero a la región rebelde porque levantará justos reclamos de todas. 



Información consultada


martes, 10 de octubre de 2017

La hora de terminar las mediocridades


En mi anterior columna “Populismo y corrupción matan democracia” prometí hablar de populismo, esa lacra de gobernar que en estas tierras latinoamericanas nos empeñamos en resucitarla cíclicamente. Exenta de ideología porque su fácil y engañosa asimilación la hace atractiva a derechas e izquierdas para mejor mantener su poder, aunque presente en los caudillos desde las independencias son los inicios de los años cuarenta cuando un joven coronel argentino —fascinado con la Italia mussolinesca que había conocido y admiró— llena un vacío de poder en su país y empieza a gobernar con derroche de demagogia y populismo: Juan Domingo Perón Sosa, con tal éxito de demagógico posicionamiento que atornilló su nombre a la defensa de los trabajadores —atribuyéndosele las conquistas sociales anteriores a él: jubilaciones (1904), descanso dominical (1905), protección del trabajo femenino (1909) e infantil, accidentes de trabajo (1915) y jornada de 8 horas (1929), muchas promulgadas gracias al primer diputado socialista latinoamericano, Alfredo Ramón Palacios, quien llamó fascista a Perón— y fijó su nombre y el de su esposa al concepto de justicia social —una hábil propaganda hace mucho, como Goebbels adelantó. 

Desde Perón y su contemporáneo Getúlio Dornelles Vargas hasta caudillos más recientes como Hugo Chávez Frías, las características identificativas se han repetido, sobresaliendo la distribución de la riqueza del país —o heredada de anteriores gobiernos o imprevistamente desbordada por algún boom en sus exportaciones— con marcado sello personalista y, en muchos casos, sin crear riqueza sino, mucho más pronto que tarde, reproduciendo con creces la miseria que dizque combatía.
El historiador mexicano Enrique Krauze Kleinbort hizo una excelente taxonomía de ello en su “Decálogo del populismo”, clasificando sus características: exaltación del líder carismático; apropiación “personal” de la palabra —la opinión y el pensamiento—; fabricación unigénita de la verdad —la suya, la única—; discrecionalidad en el manejo de las finanzas públicas y en la repartición de la riqueza —identificada sólo con él—; promoción del enfrentamiento social —arma para su supervivencia— a través de la permanente movilización de grupos sociales que empodera; creación de "enemigos”, tanto externos como interno, los que expiarán todas las culpas del populismo, además de despreciar la legalidad y buscar ser el origen de todo, destruyendo o apropiándose de las instituciones de la democracia anterior so tildándolas de “freno a sus reformas” —como Fujimori— o de “anacrónicas y corruptas” —como Chávez.
Estos días, los sucesos secesionistas —más que independentistas— de Cataluña son un excelente colofón de la simbiosis perversa de populismo y corrupción. Como mencioné en “Cataluña, Piolín y la inepta mediocridad” es una carrera —hacia muy atrás— de un lado una alianza chueca entre una élite conservadora que medró de su corrupción desenfrenada, unos independentistas xenófobos —a pesar de ello, los más salvables— y unos altermundistas imbuidos de anarquismo y sovietismo —enemigos irreconciliables todos—, y del otro un grupo de políticos alrededor de un líder pusilánime y escaso.
Pulseta entre mediocres corruptos, populistas —unos más, ambos sí— e improvisados, desbordados en el desconcierto por sus acciones. Ya es la hora de la legalidad, respeto, diálogo serio y oír a todos. ¡Dolça Catalunya... Visca Catalunya i Espanya!

 

Información consultada

http://cnnespanol.cnn.com/2016/10/04/cinco-de-los-10-paises-mas-corruptos-del-mundo-son-iberoamericanos-segun-informe/

martes, 3 de octubre de 2017

Cataluña, Piolín y la inepta mediocridad


Si no fueran tan graves para la democracia los sucesos de Cataluña —Catalunya—, Piolín y demás personajes Looney Tunes en babor y estribor de los barcos cruceros con los guardias civiles enviados para reprimir el referéndum catalán hubieran arrancado sonrisas. Pero fueron sarcasmo para una penosa jornada.

Populismo, corrupción, nacionalismo exacerbado y altermundismo —un cóctel indigerible para sus propios integrantes— más mediocridad y “urgencia” del lado catalán, y mediocre inopia abúlica —más dosis de corrupción y de populismo— desde el gobierno en Madrid y, sumadas, mentiras —plenas y medias—, fueron los factores de eclosión de la crisis catalana. Veamos las partes, sin discursos ni posverdades que, de machacantes, ha enturbiado todo.

En Cataluña, las élites “nacionalistas” que detentaron el poder desde la Transición y aun desde el franquismo con más o menos disimulo, caían en franca descomposición por los graves escándalos de corrupción descubiertos, encabezados por el clan de Jordi Pujol i Soley que, de Pare de la Pàtria, pasó a cap de màfia pero incluyendo gran parte de esa élite que encabezó la política catalana desde Convergència Democràtica. La solución pasó desde más nacionalismo con populismo bajo Artur Mas i Gavarró hasta un independentismo matrimoniado en Junts pel Sí entre los restos de Convergència —ahora Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) con Carles Puigdemont Casamajó— y Esquerra Republicana —ERC: independentista y republicano de izquierda moderada, con Oriol Junqueras i Vies—, con otras menores: una alianza entre la conservadora oligarquía —para salvataje de sus intereses— e independentistas de clase media, arropada bajo la bandera del pancatalanismo: “resurgir” unos Països Catalans — dentro de España: Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana y parte de Aragón, más Andorra y territorios franceses— que en la historia nunca fueron y para lo cual, más que pseudohistoriografía, han creado una hagiografía xenófoba. Pero como en el Parlament regional le faltaban 7 diputados para la mayoría, se concubinaron in extremis con la ultraizquierda altermundista de la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) y sus 10 “votos de oro” han sido dogal de sus socios y acelerador de procesos —con un potencial final de destrucción de las élites de PDeCAT y previsible guerra civil.

Del otro lado, Mariano Rajoy Brey, tan mediocre políticamente como Puigdemont y Junqueras además de campeón del inmovilismo político —“maneja los tiempos”—, capitán de un partido socialdemócrata de derecha como tantos fracasados en Europa, envuelto también en graves corrupciones y desprovisto de liderazgos alternativos, Rajoy evadió permanente y pusilánimemente desde 2011 enfrentar el creciente independentismo catalán —aun ahora, en plena crisis, su “mejor” propuesta de solución es dar más dinero a la Comunidad— y su respuesta actual —judicializarlo— ha ahondado la fractura nacional y desatado graves odios y resentimientos —convirtiendo a muchos prounidad en independentistas por cientos de heridos por medio.

Concuerdo con el derecho a decidir de los catalanes pero en votación legal —ni falsa ni artera como la actual ni demonizada tampoco— con todos sus derechos democráticos, sin falsedades ni posverdades, sin manipulaciones y en pleno ejercicio de su soberanía. ¿Será aún posible o vendrá el anunciado suicidio económico de su independencia? Muy difícil empeño pero sólo así se traerá paz y crecimiento a Hispania —y los Països Catalans, como la Gran Serbia y el Lebensraum, será mero olvidado.

 

Información consultada

https://es.wikipedia.org/wiki/Junts_pel_Sí
https://es.wikipedia.org/wiki/Lebensraum

martes, 26 de septiembre de 2017

Populismo y corrupción matan democracia


Populismo y corrupción —generadores de desigualdad, otra constante— son dos males que, con carácter de endemia, sufrimos en Latinoamérica porque, más allá del tinte ideológico o la corriente política, los hemos tenido de izquierda, de centro —quizás los menos— y de derecha. La suma de ambos —unido a soluciones “rápidas y fáciles”— son uno de los factores que, con frecuencia, han imposibilitado el afianzamiento de nuestras democracias, a veces más etiquetas de discursos que realidades.

De las soluciones “fáciles”, estos días tuve un ejemplo que combina lo solidario, a primera vista, con resultados negativos. La fuente era un pedido en Change.org que reclamaba que el dinero que el Estado mexicano daría a los partidos en las elecciones se dedicara a cubrir las necesidades de las víctimas del reciente terremoto; analicémosla.

El solicitante pedía que “el INE Instituto Nacional Electoral done los casi 7.000 millones de pesos destinados a los partidos políticos en México a los damnificados de la tragedia”, lo que equivaldría a USD 388 millones [M]. En realidad, la cifra es mayor si consideramos todo lo que recibirán los partidos políticos, tanto de fondos federales como estatales: 11.904 M de pesos, poco más de USD 660 M. A primera vista pareciera muy positivo pero un análisis rápido desfonda la idea.

Aunque a priori se me pueda acusar de insensible, es precisamente la solidaridad consciente la que me mueve a ello. Se calcula que el terremoto del 19 de septiembre de este año pueda costar hasta 1% del PIB mexicano —equivalente esto a más de USD 10,6 miles de millones [MM]; el de la misma fecha en 1985 costó más de USD 5,6 MM a precios actuales. En principio, el gobierno movilizó los USD 5 MM del Fondo Nacional de Desastres, a lo que se podrían sumar los USD 56 MM que cuentan las aseguradoras para este tipo de eventos —aunque el nivel de asegurados es bajo.

Visto desde la posibilidad muy cierta que el financiamiento ilegal —narcotráfico y empresarial prebendalista, entre otros, que aun con el financiamiento legal afloran su presencia— cubra el pretendido desfinanciamiento de las campañas —las de 2012 costaron (entre egresos y apoyos) más de USD 3 MM y crecieron 250% sobre las de 2006; de crecer así, y espero que no, las de 2018 costarían casi USD 8 MM—, la propuesta de desfonde es arriesgada y sumamente peligrosa porque las campañas no dejarán de realizarse y de alguna forma se financiarán. Sin embargo, la propuesta olvida —u obvia— que el combate a la corrupción —que “roba” a México entre 9 y 10% de su PIB, unos USD 100 MM por año— puede ser una excelente vía de recuperación de recursos, sobre todo si comparamos con Brasil y Lava Jato, donde en los más de dos primeros años se ha logrado recuperar USD 330 M de los casi 2 MM desfalcados en el escándalo —aunque se calcula que los diez años petistas, Petrobras perdió más de USD 13 MM.

Obvia respuesta. El escándalo de los sobornos de la Organização Odebrecht hizo visible la corrupción casi generalizada; de sus “beneficiados”, durante el período cuatro los más corrompidos: 70% fueron gobernados por socialistas del siglo 21 y afines con USD 515,5 millones: Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, dos por gobiernos de izquierda moderada: República Dominicana y Perú y cuatro —los menos sobornados (13%) pero no menos corruptos— por centroderecha y derecha:  Colombia, Guatemala, México y Panamá.

Volveremos sobre populismo.
 

Información consultada

http://cnnespanol.cnn.com/2016/10/04/cinco-de-los-10-paises-mas-corruptos-del-mundo-son-iberoamericanos-segun-informe/